¡Haz lo que digo, pero jamás lo que hago!

Es altamente probable que su dirigencia nunca lo reconozca, pero para eso esta la prensa: el oficialismo que gobierna Catamarca encarna la contradicción en su máxima expresión. Reclaman una ley de responsabilidad fiscal para municipios, pero la provincia apoyó un proyecto en su contra para poder endeudarse más; ahora piden echar las plantas políticas para financiar aumentos; ¿por qué no lo hace Brizuela del Moral?
La principal dirigencia del oficialismo provincial, ya no caben dudas, encarna la contradicción en su máxima expresión. Es que cuando le toca sincerarse reclama una sensatez de la que es incapaz de practicar. Veamos.

Hace apenas un mes, las autoridades radicales de la Comisión de Participación Municipal que creó el FCS para intentar vigilar y controlar a los municipios del interior decían que una ley de responsabilidad fiscal "generaría orden y prolijidad de las gestiones". Pero ni bien Olga Santillán terminó de pronunciar el concepto, sus correligionarios diputados nacionales votaban con las dos manos en el recinto del Congreso una "suspensión" de la Ley de Responsabilidad Fiscal que obligaba a las provincias a mantener un cierto equilibrio en sus cuentas. Lo que se votó fue la posibilidad de seguir endeudando irresponsablemente a la provincia como se hizo desde 1991 a la fecha.

Ahora, para que los municipios puedan hacer frente al aumento del 15 por ciento a sus empleados, como prometió hacer Eduardo Brizuela del Moral desde enero próximo, las autoridades radicales de la misma Comisión de Participación Municipal les recomiendan a los intendentes en problemas, algo que no se animarían a recomendar, menos a reclamar desde ya, en el orden provincial: a desprenderse de la planta política.

Hasta hace pocos días los ministros Javier Silva y Mamerto Acuña machacaron a la opinión publica con el argumento de que la provincia, para mantener los avances de la obra pública de dudosa necesidad y urgencia, no podría hacer frente a los aumentos que le reclamaban los gremios estatales.

Pero paralelamente se supo, en Catamarcactual lo informamos ampliamente, lo mismo que luego replicaron otros diarios, que el Estado provincial es "asesorado" por cerca de 350 dirigentes radicales a quienes no se le conoce función alguna, menos un lugar de trabajo u horario. Los casos más emblemáticos son el de Arturo Aguirre y Blanca Monllau. Copiando el argumento de Santillán, Brizuela del Moral podría desprenderse de sus cientos de asesores para mejorar el magro 15 por ciento que prometió a los estatales.

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