La TV digital demandará 3.500 millones de pesos

La inversión será compartida por el Estado y las empresas privadas. El nuevo sistema con la norma japonesa debe estar listo en diez años.
Entrar en la era digital y arribar al apagón analógico le costará al país una inversión de 3.500 millones de pesos en un período de diez años. El dato fue dado a conocer ayer por el ministerio de Planificación, Julio De Vido, a través de un informe que abunda en los beneficios del estandar –desarrollado por Japón y Brasil– que adoptó la Argentina el viernes pasado.

De acuerdo con la información, el Estado nacional deberá hacerse cargo sólo de una parte de ese monto para cubrir la fabricación de equipos y el equipamiento de los canales, dado que la norma digital ofrece la posibilidad de tener hasta cuarenta señales que lleguen a todo el país.

Desde el Poder Ejecutivo destacan que Japón ya envió parte de los equipos necesarios para que la televisión pública comience a transmitir la señal digital y que ya se están realizando pruebas piloto como la que le permitió a Cristina Fernández de Kirchner ver el inicio del campeonato de fútbol desde un teléfono celular.

Del resto de la inversión, deberá hacerse cargo el sector privado. Por eso, fuentes del mercado consideraron ayer ante Crítica de la Argentina que el gobierno nacional debería además generar facilidades y beneficios fiscales para promover las inversiones de las emisoras privadas.

De cualquier manera, fuentes del Poder Ejecutivo remarcaron a este diario que la ventaja de la norma ISDB-Tb es que no obliga a pagar por los derechos de propiedad intelectual. Eso le permitirá a la industria electrónica de Tierra del Fuego y Córdoba desarrollar la nueva tecnología e incluso exportar.

Los funcionarios del Poder Ejecutivo que trabajan en el tema destacan la larga serie de beneficios estratégicos que brinda la norma japonesa: tiene mejor calidad, es gratuita, se puede ver a través de un telefóno celular, permite transmitir mayor cantidad de canales por una misma frecuencia y le otorga a la Argentina la posibilidad de decidir sobre las modificaciones en la norma original. También hay motivos de corto plazo que generan satisfacción en la residencia de Olivos. El Grupo Clarín estaba en inmejorables condiciones para adoptar la norma norteamericana porque su socio estadounidense, el Fondo Fintech, invierte en tecnología. "La propia ganancia de sus socios le iba a servir para financiar la adopción de la nueva norma. Era una ventaja demasiado grande para el grupo", admitió ayer a este diario un funcionario que conoce las razones fundamentales del acuerdo que Cristina firmó el viernes con Luiz Inácio "Lula" da Silva en Bariloche. Por eso, no alcanzaron los buenos oficios del mexicano David Martínez, titular de Fintech, para contrarrestar la guerra entre los Kirchner y Clarín. Como anticipó este diario el sábado último, cerca del matrimonio presidencial se entusiasman con que el camino a la digitalización golpee además al negocio de la TV por cable. Hay razones fundadas: la nueva tecnología permitirá la transmisión gratuita y por aire de un centenar de señales y de mejor calidad que las que hoy brindan los servicios pagos.

El Ministerio de Planificación conformará además un consejo asesor integrado por el Comfer, la Comisión Nacional de Comunicaciones y representantes universitarios y de la cultura. En los próximos días, debería publicarse en el Boletín Oficial la reglamentación de ese ámbito.

El plazo de inversión es de diez años, pero puede ampliarse. Así sucedió en Estados Unidos, donde el apagón analógico debió postergarse para evitar que las ciudades del sur del país quedaran al margen de la era digital.

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