Diganle adiós a la soja paraguaya

El gobierno eliminó un régimen especial con cual se importaban granos. Quieren que los chacareros vendan la soja guardada desde 2008.
En un año de vacas flacas en materia de recaudación, el gobierno nacional quiere que los chacareros vendan los cuatro millones de toneladas que tienen guardadas desde el año pasado. Esta semana se movieron las fichas del tablero del negocio sojero, luego de que el gobierno eliminara el régimen de importación temporaria que le permitía a las aceiteras importar porotos paraguayos y después, al exportarlos, pagar retenciones muy bajas. La estrategia de la gestión de Cristina Kirchner es que las cerealeras salgan a ofertar mejores precios ante la escasez de granos, y los productores se desprendan de los que tienen acopiados.

Por el Paraná y en barcazas, con un costo de flete de 14 dólares por tonelada, el año pasado arribaron a los puertos de Rosario unos cuatro millones de toneladas de soja provenientes de Paraguay. Las multinacionales la llamaron ‘la soja salvadora’. Porque los grandes jugadores del negocio sojero usaron los porotos guaraníes para compensar los problemas de abastecimiento que tuvieron con el inicio de la guerra gaucha en marzo del año pasado. Esta operación convenía a las aceiteras, que compraban soja foránea bajo el régimen de importación temporaria que estableció el gobierno de Néstor Kirchner. Por esa soja sólo pagaban un porcentaje ínfimo de retención, que gravaba el valor agregado a la materia prima.

La semana pasada, el gobierno nacional eliminó este régimen especial con el objetivo de que las cerealeras salgan a presionar a los productores para que vendan los cuatro millones de toneladas que tienen guardadas desde 2008. La administración de Cristina Kirchner necesita que las exportadoras del complejo agroindustrial liquiden más divisas para recuperar el cobro de las retenciones que ha bajado abruptamente. Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), desde el 2 de enero pasado hasta el 3 de abril se liquidaron 3.835 millones de dólares. Y el cobro de los derechos de exportación viene cayendo desde al año pasado. En el primer trimestre de este año, el gobierno recaudó un 13,2 por ciento menos que el mismo período del año pasado.

Falta soja. Las aceiteras importaban soja paraguaya para completar la capacidad de molienda que poseen y para evitar tener capacidad ociosa en las fábricas. Actualmente, en las plantas que están diseminadas entre Villa Constitución y Timbúes se pueden procesar por cosecha 51 millones de toneladas, unas 150 mil toneladas diarias.

El año pasado, la cosecha de soja argentina fue de 47 millones de toneladas, y se completó con otros 4 millones que se importaron desde Paraguay y Bolivia. La Argentina exportó a China unos 10 millones de toneladas sin procesar. El resto –unos 41 millones– se destinaron al crushing, de donde se obtiene el aceite y la harina, la principal demanda extranjera.

El problema que enfrentan las fábricas este año es que la cosecha será de apenas 38 millones de toneladas. Sin la soja paraguaya y descontando los granos que se destinan a China, que compra el poroto entero, el complejo oleaginoso sólo contará con 24 millones de toneladas, con lo cual las retenciones que recauda el gobierno caerán a casi la mitad.

La salida a corto plazo que encontró la administración actual es intentar que las 4 millones de toneladas que los chacareros guardan en silos bolsa y acopios desde el año pasado salgan al mercado.

"Lo que se imaginan en el gobierno es que las aceiteras saldrán a buscar soja y subirán los precios para poder cumplir con la demanda externa, que a pesar de la crisis internacional no cayó. Sin embargo, nadie está seguro de que esto vaya a ocurrir, sobre todo en este período repleto de incertidumbres", señaló el analista de Agrobrokers, Pablo Botta.

Botta consideró que en el gobierno nacional no ven que "la soja pasó a ser la segunda moneda en la Argentina, después del dólar".

¿Y la hidrovía?

Este año el gobierno nacional decidió prorrogar el contrato de Hidrovía SA –que se encarga del balizamiento y dragado del Paraná– hasta el año 2021. El Estado argentino decidió realizar este tipo de cambios en el contrato tras llegar a un acuerdo con el consorcio integrado por la belga Jan De Nul y la firma de capitales argentinos Emepa en la Uniren. A esta empresa se le pagará un subsidio extra de 112,5 millones de dólares por tres años por anexar a la traza original (que abarcaba desde Santa Fe hasta el océano) el dragado a diez pies de la ruta que va desde la capital provincial hasta Asunción. Este paso fue festejado por los organismos representantivos del sector agroexportador, como la Bolsa de Comercio. El mayor tráfico por esa ruta, recuerdan, era la soja que venía en barcazas hasta los puertos de Rosario. El interrogante que aparece es que se prorrogó el contrato con Hidrovía para desarrollar una ruta que quedará desierta de barcazas.

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