La difícil relación con el Concejo Deliberante

Por ANDREA DE PASCALIS

Atravesado por un año político, el primero desde que asumió su gestión, el intendente de esta ciudad, Martín Farizano, transitó meses difíciles en lo que fue su relación con el Concejo Deliberante, aunque sin conflictos gremiales que desequilibraran la rutina laboral y trabajo diario.

El Concejo Deliberante fue uno de los peores escollos. El gobierno de Farizano estuvo a punto de convertirse en el primero en no darle un aumento a Indalo, no obtuvo la aprobación del Presupuesto 2009, no logró que en el transcurso del año se diera una prórroga al servicio de transporte público -en mayo venció el contrato y sólo hay una extensión por un decreto del Ejecutivo-, y tampoco consiguió que se trate uno de los temas más trascendentes: la nueva licitación del transporte, tema que debería haberse resuelto antes en el primer semestre de 2009.

Durante el período eleccionario, la coalición gobernante no obtuvo el consenso para ir en una sola lista y, aunque el intendente respaldó a cada uno de los partidos de su gobierno, UNE se abrió y logró convertirse en la segunda minoría del nuevo Cuerpo. Libres del Sur también fue por su lado y mantuvo su banca, mientras que el partido que el jefe comunal representaba se ubicó tercero en la lista.

A pesar de las diferencias que marcaron las elecciones legislativas, la coalición gobernante continuó su camino. Públicamente Farizano no confrontó, buscó siempre el consenso y la tolerancia con sus pares de gestión, y logró así la continuidad de una buena relación con UNE.

Sin embargo, el jefe comunal puso punto final con otro de los partidos que lo llevaron al Gobierno y de un día para el otro echó a Jesús Escobar de su gabinete. Las diferencias fueron muchas y por primera vez -luego de dos años- Farizano cortó relaciones sin resquemores, pero con firmeza.

Negociaciones

Las tomas de terreno no fueron durante 2009 lo que más generó conflicto en el gobierno municipal. Sólo en los primeros meses del año la situación fue tensa con la toma de terrenos en el barrio Patagonia y en la Laguna San Lorenzo, pero en todos los casos los conflictos tuvieron un punto final con la resolución a través del diálogo y la negociación. En este punto, el intendente capitalino podrá seguir pronunciándose en sus discursos sobre el espíritu de búsqueda de consensos que tiene su gobierno en estos temas.

Lo que no pudo resolver y si causó malestar en muchos vecinos fue la falta de concreción de las viviendas de los Planes Federales, promocionadas por su antecesor, Horacio Quiroga. Farizano cargó con el compromiso del ex intendente y después de casi cuatro años, los vecinos siguen esperando por sus viviendas.

Durante 2009, la ciudad comenzó a visualizar lo que Farizano prometió cuando asumió: unir la capital a través de todas sus calles troncales asfaltadas. En el Oeste, el pavimento de las principales arterias ganó terreno. La concreción de los servicios básicos en loteos sociales y tomas regularizadas fue otro de los trabajos que se destacaron durante el año que acaba de terminar.

El cambio que Farizano le quiere dar a la ciudad, que tiene más que ver con la búsqueda de identidad y participación que con las grandes obras. El intendente puso en funcionamiento el Consejo Asesor Económico, Social y de Planeamiento (Caesyp), en donde muchos vecinos ya están participando. También siguió trabajando en conjunto con otras comunas a través de la Asociación de Municipios y regularizó la Feria del Trueque en el centro y en Unión de Mayo, entre otras cosas.

Dos años

Farizano terminó el 2009 cumpliendo dos años de trabajo. Está a mitad de camino y anunció que se está trabajando para darle un giro a su gestión. En su tercer año de gobierno celebrará también el bicentenario, y ya anunció que su gran proyecto es concretar el Teatro de la Ciudad.

Durante este año el jefe comunal tendrá a favor que no transitará por un año electoral, y que el nuevo Concejo Deliberante parece mostrarse más abierto a la negociación.

Será trabajo de él, su gabinete y los legisladores, terminar con lo que los dos años anteriores no se terminó: la licitación de Indalo, el nuevo servicio de estacionamiento medido en las calles capitalinas, el contrato de concesión del alumbrado público y la redacción y aprobación de un marco regulatorio del agua. Muchas cosas sobre las cuales Farizano no puede mirar para otro lado.

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