Es difícil pensar en una Argentina parecida a la de diciembre de 2001

Por Luis Majul

Estos son los escenarios posibles para las elecciones del próximo domingo 28 de junio en la provincia de Buenos Aires:

Ventaja K

Un final cabeza a cabeza, como marcan las encuestas más serias: con una ventaja de un par de puntos para el peronismo disidente, si se atiende a los trabajos que no incluyen la consulta personal a quienes no tienen teléfono. O con una ventaja mínima del kirchnerismo, si se presta atención a los sondeos que incluyen en su universo más gente sin trabajo y menos informada.

En este contexto, las picardías de los intendentes y los punteros podrían llegar a definir la elección a favor de Néstor Kirchner por un margen escaso pero suficiente para reivindicarse como uno de los grandes triunfadores de la competencia. Si este escenario se confirma, el ex presidente afirmará que no solo le ganó a Francisco De Narváez, Mauricio Macri, la derecha y los conspiradores destituyentes. También interpretará que le ganó a Clarín, e irá a fondo para impedir que ese multimedio ponga un pie en Telecom. Es decir: el negocio del triple play. Además, intentará ser candidato a presidente en el año 2001, y usará a todas las herramientas disponibles para lograrlo. Si además Carlos Reutemann pierde en la provincia de Santa Fe, comenzará a disputar con Daniel Scioli la sucesión de la presidenta Cristina Fernández.

La ola

Una contundente victoria de Unión Pro, por más del cinco por ciento de los votos. Se daría entonces una situación similar a la que se presentó en 1997, cuando Graciela Fernández Meijide le ganó sin atenuantes a Hilda Chiche Duhalde, a pesar de que el aparato del Partido Justicialista puso toda su poderosa maquinaria a favor de la esposa del ex presidente. Lo que pasó entonces fue que la ola antiduhaldista fue tan fuerte, que ni siquiera el control de la mayoría de las mesas donde se votó pudo evitar la derrota. ¿Le está pasando lo mismo al kirchnerismo? Todavía no está tan claro, aunque la proyección de indecisos sigue jugando a favor de De Narváez.

Y no es porque el empresario sea considerado la "nueva esperanza blanca" de la provincia de Buenos Aires. Es porque se lo ve como el instrumento capaz de quitarle a Kirchner la soberbia, la capacidad de maltrato y buena parte de su poder.

La tapa del lunes

Kirchner no se equivoca cuando sostiene que tan importante como el resultado de las elecciones es la tapa de los principales medios del lunes 29.

Estos son algunos de los más importantes títulos que podrían ser escritos en la mayoría de los más grandes medios:

n Contundente derrota del oficialismo: Cayó Kirchner y perdió la mayoría en Diputados.

n Kirchner ganó en la provincia pero el PJ perdió la mayoría en el Congreso.

n Perdió Kirchner, ganó Reutemann y la interna del PJ está rojo vivo.

n Ajustada victoria del Frente para la Victoria. Kirchner dijo que ganó contra todos.

n Michetti ganó cómoda en la ciudad. Solanas dio la sorpresa. Todavía no se sabe si Carrió ingresará a la Cámara de Diputados.

n Ganó Giustiniani y Binner se posiciona para la candidatura presidencial.

n El Partido Justicialista cerca de su piso histórico en todo el país.

n Primero el PJ y segundo el Acuerdo Cívico y Social en todo el país.

n Ganó De Narváez, perdió Reutemann y Macri se posiciona como candidato a presidente.

El día después

Pase lo que pase, el país no debería estallar.

Podrán subir las tarifas de luz y gas, la cuota de la medicina prepaga y las expensas, aumentar todavía más la desocupación y también el precio del dólar; el boleto de colectivos, trenes y subtes.

También es probable que se generen fuertes discusiones políticas entre julio y diciembre entre el Parlamento que no se acaba de ir y el que pugna por ingresar.

Sin embargo, es difícil pensar en una Argentina parecida a la de diciembre de 2001.

También en el anuncio de una entrega anticipada del poder.

Néstor y Cristina amenazaron con renunciar la fatídica madrugada del voto no positivo y podrían hacerlo de nuevo, a puertas cerradas, para provocar un efecto político entre sus más fieles seguidores. Pero una cosa es montar una escena y otra cosa es hacerlo de verdad. La Presidenta, y sobretodo el ex presidente, saben que los colocaría, ante la sociedad, en un lugar muy parecido al de Fernando De la Rúa. Y generaría, en los factores de poder económicos, políticos y judiciales, el deseo de hacerles pagar por sus pecados.

Kirchner puede parecer loco, pero no es un suicida.

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