Difícil panorama económico

Una vez más parece que los dioses del Olimpo o quizás el más autóctono Nguenechen hicieron a un lado su mirada desprotegiendo así a los ya alicaídos empresarios locales que, según afirman, están prácticamente al borde de la ruina.
Sucede que desde los distintos sectores de la actividad comercial se convino en que desde hace varios meses los ingresos vinculados a la actividad turística en la ciudad vienen cayendo en picada. Prueba de esto son las declaraciones del presidente de la Cámara de Comercio, Lucas Airaldo, quien no se cansa de advertir, a quién quiera oírlo, que la situación va de mal en peor. Afirmaciones que le provocan no pocos dolores de cabeza y algún que otro airado reclamo oficial.

El joven dirigente mercantil viene advirtiendo -desde que terminó el verano- que de seguir así, los quebrantos y despidos de personal comenzarán a golpear las puertas de los comercios, con el consiguiente perjuicio que eso significa.

Tras esto no faltó quien tildó a Airaldo poco menos que de loco. Sin embargo, pasados unos meses, más de uno a regañadientes le da la razón.

La pregunta que cabe hacer es cuáles son los verdaderos motivos de esta situación, ya que el año pasado gran parte de la culpa fue atribuida al conflicto entre el gobierno nacional y el campo; el verano pasado a la crisis económica mundial; y ahora la gripe A hace su propio aporte.

Ahora bien, no son pocos los que piensan que también hay cuestiones de orden interno que habría que solucionar.

Conocidas son las abismales diferencias que algunos hoteleros mantienen con la secretaria de Turismo de la provincia, Alicia Lonac, a quien preferirían tenerla lo más lejos posible de un escritorio con poder de decisión sobre cuestiones turísticas.

En este caso las diferencias tienen que ver con la metodología utilizada por Lonac, y lo que entienden es la ausencia de una agenda de promoción eficiente que coloque a la Provincia en el concierto de sitios turísticos a nivel nacional e internacional. Hasta ahora, los reclamos empresariales parecen haber caído en saco roto.

Otro punto a tener en cuenta es el rechazo que habría generado en el ámbito comercial los últimos aumentos de tasas municipales, que si bien fueron aprobados el año pasado pareciera que comenzaron a sentirse con fuerza durante esta temporada.

Pero no sólo los comerciantes y los operadores turísticos se quejan, sino que desde el sector inmobiliario también existiría cierta preocupación, habida cuenta de la retracción que experimentan a la hora de vender o alquilar propiedades.

Ante esta situación, se afirma que una buena temporada invernal solo permitirá al sector privado hacer frente a las obligaciones que tiene pendiente, pero no levantar cabeza para poder llegar con cierta holgura hasta el próximo verano.

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