La difícil disyuntiva de trenes y colectivos

La salida de Ricardo Jaime dejó intacto los cuestionados subsidios que rigen para el transporte de pasajeros.

La salida de Ricardo Jaime dejó intacto los cuestionados subsidios que rigen para el transporte de pasajeros.

Más allá de las promesas de revisión que ha hecho el nuevo titular de Transporte, Juan Pablo Schiavi; la actual situación política y económica plantea serias dudas sobre la viabilidad de cambios de fondo en esta millonaria cuestión.

Sin contar los aportes crecientes que van para Aerolíneas, el Gobierno destina actualmente unos $ 20 millones diarios para mantener el funcionamiento de los colectivos, trenes y subtes. Medidos en forma mensual, los desembolsos del Estado se reparten de la siguiente manera:

Las líneas de ómnibus de la región metropolitana y de las principales ciudades del interior se llevan $ 300 millones.

Las concesionarias ferroviarias -TBA (del grupo Cirigliano), Metrovías (del grupo Roggio) y Ferrovías (que pertenece al grupo Emepa)-reciben $ 150 millones.

El cuadro se completa con $ 150 millones que se utilizan para mantener el gasoil a precio diferencial para los colectivos, trenes y las lanchas colectivas del Delta.

Los márgenes de acción que tiene Schiavi para desarmar la madeja de subsidios son muy estrechos y, lejos de asomar una poda, lo que más se perfila en el horizonte es una nueva suba de los aportes estatales a las firmas transportistas. Por las cartas que ha mostrado hasta ahora, la gran apuesta de Schiavi pasa por aplicar un nuevo esquema de subsidios diferenciados según los destinos y los niveles económicos de los usuarios. Para lograr ese objetivo, necesita que funcione a pleno el Sistema Unico de Boleto Electrónico (SUBE) en todos los medios del área metropolitana. Pero, por las demoras que arrastra la licitación y el tiempo que se necesita para implementar el programa, eso no será posible hasta dentro de un año.

Descartado un aumento de tarifas por el propio ministro de Planificación, Julio De Vido; a Schiavi no le quedaría otra salida que ampliar los subsidios para hacer frente a las nuevas demandas que el sector tiene en las gateras.

Por un lado, tras el acuerdo salarial que cerró el gremio de Hugo Moyano -donde el Estado jugó un papel clave al auxiliar económicamente a las empresas -, ahora se vienen las paritarias de los choferes de colectivos y de los ferroviarios. Para no ser menos que los camioneros; los dirigentes de UTA, Unión Ferroviaria y La Fraternidad ya les anticiparon a las empresas que quieren un aumento del 17%. Sin perder tiempo, las transportistas le elevaron el mensaje al Gobierno, advirtiendo, que sin retoques de tarifas, la única vía que queda para afrontar las subas salariales son más subsidios.

Y por otro lado, las empresas de ómnibus de larga distancia también se aprestan a pedir un salvavidas económico. Alertaron que por la gripe A transportan un 40% menos de pasajeros y que la gran mayoría de las compañías no pudieron completar los pagos de los aguinaldos y los sueldos de junio.

Comentá la nota