La difícil agenda de Domínguez

El ministro impulsa una apertura parcial de embarques, pero se topa con Moreno
El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, y su equipo, encabezado por el ex decano de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Lorenzo Basso, vienen trabajando en programas concretos para atender los principales reclamos del campo. De hecho, entre los funcionarios que llegaron con Domínguez al ministerio hay varios técnicos que en el pasado trabajaron para las entidades ruralistas.

Días atrás, Domínguez y Basso le presentaron buena parte de estos proyectos a la presidenta Cristina Kirchner. En esa carpeta se evaluaba una baja de las retenciones a las exportaciones de los cultivos más castigados por la política oficial (trigo, girasol y sorgo, entre otros) y la apertura de exportaciones de trigo de alrededor de un millón de toneladas adicionales, lo que permitiría tonificar el mercado y mejorar los precios al productor. Esa medida viene siendo reclamada públicamente por ministros y secretarios de Agricultura de varias provincias, entre ellos, el oficialista Abel Franetovich, ministro de Asuntos Agrarios del gobernador Daniel Scioli. En Agricultura también prevén la reactivación del plan ganadero, un programa de ayuda financiera para la cría y el engorde de hacienda vacuna. En lechería también se estaba armando un plan para incentivar la producción.

Tras casi cuatro años de cuotificación y cierre de las exportaciones, listas de precios máximos y una conflictividad permanente, en la agenda de Domínguez todos los temas son urgentes. El fuerte impulso político con el que el ministro llegó a la cartera agropecuaria parece haberse ralentizado. La política oficial para el campo sigue definiéndose en el despacho del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. De hecho, cuando los funcionarios de Agricultura terminaron de explicarle sus ideas a la Presidenta en aquella reunión de hace pocas semanas, la mandataria los mandó a hablar con Moreno.

El síndrome Moreno llevó a la renuncia a los antecesores, que tenían rango de secretario, Miguel Campos, Javier de Urquiza y Carlos Cheppi. Ante las preguntas del periodismo sobre temas concretos como la situaciones críticas del trigo o de la ganadería, Cheppi solía responder: "Estamos trabajando en eso". Ahora, en el entorno de Domínguez, apelan a la misma respuesta.

En el Ministerio de Agricultura minimizan la injerencia de Moreno en la política agropecuaria y reducen su participación al control del comercio y de la exportación. Sin embargo, es en la oficina del secretario donde se resuelven las políticas (precios, abastecimiento y exportaciones de carne) para la ganadería, la lechería y los granos. Y detrás de Moreno está la influencia directa del ex presidente Néstor Kirchner.

Domínguez, con el acompañamiento político de varios ministros y secretarios provinciales, podría impulsar un nuevo intento de reabrir las exportaciones de trigo y frenar la escalada que podría terminar en un nuevo conflicto. Ayer, el ánimo de los productores quedó expuesto claramente en la asamblea del teatro Broadway.

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