Diez todopoderoso

Diez todopoderoso
Maradona volvió con un perfil altísimo, como el dueño de la Selección. Avisó que nadie toca su lista: ni Grondona ni Bilardo ni nadie. Y dijo que no tiene que hablar con el jugador si decide borrarlo. Mensaje de fortaleza en un momento de definiciones...
Volvió Maradona. Y volvió a lo Maradona.

Se bajó de su Mini Cooper azul y se mostró gigante detrás de las rejas de Ezeiza. En su estadía en el spa italiano perdió un poco de hinchazón y, a su vez, recuperó la moral después de tres derrotas seguidas con la Selección en Eliminatorias. Diez todopoderoso. Como si hubiera sentido la necesidad de mostrarse fuerte, combativo, con chaleco antibalas. Ni Grondona, ni Bilardo, ni sus ayudantes, ni los jugadores. Primero estoy yo.

"¿Imposiciones? ¿A mííííi? (abrió grande los ojos). No, maestro, lo último que soportaría es que me impongan algo. No me dejé imponer a los 15 años, menos a los 48. Ni que me sugieran un jugador... La lista de los locales la traje hoy yo. Y yo (repitió) voy a dar la lista de los extranjeros, no hay otro que pueda decidir un jugador acá que no sea yo (tercera vez). Ni Grondona, Bilardo, Mancuso, Lemme, acá todo lo decido yo (cuarta), por eso me hago cargo de las cosas cuando salen mal. Los escucho a todos, no tengo problema, pero el que decide soy yo (quinta)".

¿Por qué se puso así? En la puerta del predio le recordaron las reuniones de la semana pasada, con el presidente de la AFA y el Secretario de Selecciones. Y sin él. De hecho se filtró que Grondona le había pedido a Bilardo que tuviera más incidencia, que se hiciera cargo de su lugar.

"Yo estoy tranquilo, habrá que hablar mucho con los muchachos... Decirles en la cara que no estamos haciendo lo que nos habíamos propuesto, lo que esta camiseta necesita. Ellos lo saben pero hay que refrescarlo. Tenemos muchas posibilidades y vamos a aferrarnos a ellas", apuntó a sus seleccionados. Aunque la frase que más retumbó apareció ante la pregunta sobre borrados. "No tengo que hablar con nadie. Los que están, están. Y los que no están, no están". La obviedad de la repetición esconde un mensaje, apunta a quién tiene el poder en la Selección, a que no necesita dar explicaciones.

"Tengo contrato hasta el 2011. Esto (el viaje a Italia) lo tendría que haber hecho en diciembre, pero me fui a ver a los jugadores y dejé mi salud para después... Ahora Julio vino porque seguramente estaban ustedes también. ¿No lo vieron? Ah, debe haber salido por otra puerta, entonces... Me vino a saludar. Está bien, sigue con la misma confianza. De las especulaciones no me habló en absoluto. Su presencia no significa nada, Julio puede venir todos los días. Si no estoy, también puede venir", desarrolló por la visita del Jefe, su hijo Julito y Noray Nakis. La pose de Diego, quedó a la vista, no representó el temor que -con total fundamento- existe afuera por la posición de Repechaje en la que hoy está la Selección. Tiene apenas 22 puntos, uno menos que Ecuador.

Diego sólo bajó la guardia, a medias, al referirse al Monumental. "Yo no tengo nada en contra de River. Lo importante es que los vestuarios tengan categoría y que la cancha esté bien. Si tenés que jugar después de un recital o que se te caiga el techo, eso no es digno de la Selección".

Volvió Maradona. Y, se dijo, volvió a lo Maradona.

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