Los Diez Mandamientos del Diablo.

Los jugadores recibieron normas para la convivencia en la concentración de Open Door. Ahora se impone la disciplina.
En vez de confesarse en las habitaciones, cuando tengan tiempo lean esto". Eran las 12.55. El segundo turno del primer día de pretemporada de Independiente había llegado a su fin cuando una de las pocas caras nuevas de esta vuelta al trabajo 09, el preprador físico Guillermo Valldeneu, les repartía a los jugadores una hoja. "Normás básicas de convivencia y respeto", se titulaba el escrito con indicaciones que "cumplirlas tiene tanta importancia como realizar el esfuerzo en cada práctica", según le confió un integrante del cuerpo técnico a Olé. No hablar por celular en las comidas, o respetar horarios de descanso, por caso, pueden ser pautas normales en cualquier plantel aunque, aplicadas en este grupo, no dejan de ser un gran llamado de atención.

La jornada había arrancado a pura charla. Por un lado, los 33 jugadores que se presentaron ayer conocieron al Consejo de Fútbol: Ricardo Pavoni y Luis Islas se agregaron a las tareas que ya venía realizando Roberto Ferreiro, acompañados por los dirigentes Battafarano, Vázquez y Sciaccaluga. Luego, Pepé Santoro les presentó a sus nuevos colaboradores: Gerardo Reinoso y Fernando Cáceres como ayudantes de campo y Valldeneu y Fabio Escribano como profes. Y ya sin la presencia de los consejeros, Pepé y Valldeneu, en su cuarta etapa en el Rojo, marcaron el camino con tres palabras como eje: compromiso, profesionalismo y disciplina. "Empezamos en el punto cero, pero con un margen mucho menor. Sería de una ignorancia total si no tomamos los recaudos suficientes para que no vuelva a suceder lo del 2008. Para eso son necesarias la participación y la solidaridad de todos. Y en este primer día trabajaron con mucha entrega y predisposición. Son buenos jugadores, lo han demostrado, y vamos a hacer lo humanamente posible para que el rendimiento de ellos se luzca", los analizó el DT, aunque sin psicólogos a la vista.

Los muchachos se bancaron sin chistar las nueve estaciones de los ejercicios de fuerza en el gimnasio. Y tras un breve desayuno sudaron bajo los 33 grados del mediodía las cinco pasadas de 1.300 metros cada una (la intensidad de ritmo iba en aumento a medida que bajaba el tiempo, de ocho minutos la vuelta a menos de seis). Al fin y al cabo, la preparación física terminará siendo la gran apuesta de esta pretemporada. Sin embargo, antes del almuerzo recibieron la papeleta que apunta a "mantener un orden de convivencia que una a los jugadores", explicaron sobre las normas a cumplir en la estadía en el Resort de Campo & Polo Open Door, con apartados que también incluyen los viajes en micro. Lucifer no los podría haber escrito mejor.

La palabra respetar se repite seguida de otras como horarios de entrenamiento, almuerzo y descanso (siesta obligatoria); cualquier impuntualidad será multada; se les pide que dentro de las habitaciones se mantenga un volumen bajo en los equipos de música; se les avisa que todo gasto extra corresponderá por cuenta del consumidor; y se les remarca que no está permitido retirarse del predio sin autorización. De hecho, hasta el lunes 19 no se moverán de Luján, exceptuando los amistosos.

Para mejorar la comunicación, se les prohibe el uso de celular en el almuerzo y la cena; se pretende que cuiden el vocabulario (en especial, con el personal del lugar); y se les propone que lleguen temprano a cada práctica para poder charlar con los compañeros. Y, por los desordenes alimenticios que hubo en el 08, hay restriciones durante las comidas: suspendieron la gaseosa para todos, incluyendo el cuerpo técnico (sólo jugos de manzana y naranja y agua); quien quiera repetir el plato, debe consultar al médico; y no se pueden llevar alimentos del comedor a las habitaciones. El Infierno no está tan está encantador.

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