Los diez dilemas de la Comisión de Enlace

Los diez dilemas de la Comisión de Enlace
Tras el final del conflicto por las retenciones móviles y la derrota del oficialismo en las elecciones legislativas, el ruralismo debate cómo seguir
Los tiempos de paz no son necesariamente fáciles para la Comisión de Enlace, que en 2009 -y por primera vez en la historia del ruralismo- supo consolidar en un bloque homogéneo a las cuatro entidades del sector. Los ruralistas ya lo sabían: con un objetivo común claro, como la derogación de la resolución 125, era más sencillo.

En realidad todo sigue igual, y consecuentemente, peor. Exceptuando la soja, las exportaciones la mayor parte de los productos del campo -trigo, maíz, carne y leche- están cuotificadas o directamente cerradas mediante instrumentos burocráticos regulados por la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca). A la vez, siguen vigentes los controles de precios y esquemas superpuestos de subsidios cruzados y compensaciones.

Por eso, la ansiedad del productor promedio por ver la derrota electoral del kirchnerismo va mutando rápidamente en frustración. En este marco general, los presidentes de las cuatro entidades se enfrentan a una serie de dilemas que intentarán resolver en las próximas semanas.

* A a un mes del comienzo de la siembra gruesa -cuando muchos productores están decidiendo si apuestan al maíz o van a lo seguro, la soja-, la Comisión de Enlace tiene como meta bajar las retenciones y reabrir las exportaciones. El dilema allí está en el Congreso, donde una oposición atomizada pero aparentemente mayoritaria tiene la voluntad de impulsar los cambios aunque teme que con ello el Gobierno se debilite.

* A la vez, los ruralistas no saben qué hacer ante la promesa de diálogo del Gobierno, que aún no los convocó formalmente, pero hizo algunos guiños para un nuevo encuentro informal -como las negociaciones secretas que en distintos momentos tuvieron como contraparte al ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y al ministro de Planificación, Julio De Vido-.

El reclamo social -de la Iglesia y del empresariado- para que el campo vuelva a negociar con el Gobierno se contrapone a la sensación de los dirigentes del agro de estar ante una nueva chicana de la administración Kirchner, que la semana que pasó convocó a los técnicos de todas las entidades económicas y sindicales pero excluyó al sector agropecuario.

* La presión de los tamberos para retomar y endurecer las protestas será difícil de contener pasado mañana cuando los presidentes de las cuatro entidades se reúnan con productores, entre ellos muchos lecheros, en el contexto de la Exposición Rural

* Qué hacer con las urgencias de la lechería y la ganadería, que empujan nuevas medidas de protesta, como las que ya se vieron en los últimos días en varias ciudades del país. La situación de los tambos es tan grave que ya ni el Gobierno lo niega, y son varios los funcionarios que dicen estar tras las soluciones, entre ellos la ministra de Producción, Débora Giorgi, y el director de Ganadería, Luciano Di Tella. En la práctica, quien maneja el sector -y hasta tiene un grupo de fieles tamberos K-. es el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. La semana próxima, los productores podrían volver a bloquear las usinas lácteas y amenazan con un paro extenso.

* Pero, además de los ganaderos, hay un creciente malestar entre los chacareros de base, descapitalizados por la sequía, el control de precios y el cierre de exportaciones.

* En el medio de estos dilemas están los agrodiputados electos. Buena parte de ellos son directivos de las entidades agropecuarias a las que pertenecen desde hace años. Ahora se les presenta una disyuntiva que ya causó algunos roces: a quién responder primero, al pedido de la Comisión de Enlace o al de los partidos por los que fueron elegidos. De hecho, entre esos legisladores hay bastante desconcierto sobre dónde ubicarse. En silencio, la Unión Cívica Radical (UCR) ya fichó a varios de los agrodiputados: el independiente Ricardo Buryaile (CRA-Formosa) y el socialista Pablo Buryaile (Federación Agraria-Chaco), entre ellos.

* Ese tema está muy relacionado con el clima interno que se vive entre los ruralistas, que parecen interesados en volver sobre las agendas específicas de cada entidad. Ese objetivo ya blanqueado por la Federación Agraria, que anunció que impulsará en el Congreso sus propios proyectos de ley. En CRA ya se respira clima de campaña para la renovación de autoridades de septiembre próximo, donde Mario Llambías busca un nuevo período. En tanto, en la Sociedad Rural, se percibe cierto distanciamiento entre el actual presidente, Hugo Luis Biolcati, y su antecesor, Luciano Miguens.

* Aquí también empiezan a jugar los posicionamientos políticos personales de cara a 2011. El líder de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, jugará con su comprovinciano Carlos Reutemann, pero su vice y diputado electo Ulises Forte lo hará con Julio Cobos. Miguens es el secretario de Agricultura en las sombras del también presidenciable Mauricio Macri, sólo por mencionar algunos casos.

* Manejar el desgaste propio de mantener en el tiempo un alto perfil ante la opinión pública y, a la vez, mantener vivo el reclamo del agro sin cansar a una sociedad que ya lleva muchos meses viendo a los ruralistas desfilar por los medios, siempre con caras largas y quejas.

* Y, al final, la duda permanente: qué pasará con Agricultura, que sigue perdiendo funciones a manos de la Oncca, y su secretario, Carlos Cheppi, que en las últimas semanas se despidió más de una vez de sus colaboradores.

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