Los diez desafíos que enfrenta el futuro presidente en política exterior

Los diez desafíos que enfrenta el futuro presidente en política exterior
Bush deja varios frentes de conflicto abiertos. Obama tendrá que tomar decisiones clave.
Cuando terminen las celebraciones y Barack Obama finalmente se coloque el traje de presidente de Estados Unidos, deberá comenzar a ocuparse de una compleja agenda de política exterior. Tras el gobierno de George Bush, que ató sus decisiones a la "guerra contra el terrorismo" y bajo esta consigna dejó de lado más de una vez el derecho internacional, el nuevo mandatario tendrá grandes desafíos en este campo.

Aquí, un resumen de los diez puntos principales que deberá abordar Obama.

La ONU ha perdido gran parte de su influencia y líderes de todo el mundo coinciden en que es necesaria una reforma. Bush le dio la espalda desde que decidió lanzar la guerra en Irak en 2003, pese al rechazo del organismo. Obama ha deslizado que dejará atrás el unilateralismo de Bush, pero no fue muy específico sobre qué posición tomará en relación a los organismos multilaterales, como la ONU. Es posible que en principio incremente los vínculos bilaterales, país por país.

La Alianza Atlántica también enfrenta un momento complicado. EE.UU. la ha considerado hasta ahora la pieza clave de la estructura de seguridad a nivel global, y Obama no ha mostrado interés en cambiar esta postura. La gestión de conflictos como el de Afganistán, por ejemplo, será una oportunidad para que el nuevo inquilino de la Casa Blanca busque una definición más flexible e inclusiva de esta organización militar, de naturaleza cada vez más cuestionada y difusa.

Los líderes europeos, con diferentes matices, muestran grandes expectativas de que Obama cambie la manera de relacionarse con el Viejo Continente. Muchos esperan que se profundice el diálogo, aunque los analistas prevén que es más posible que EE.UU. busque relacionarse en forma bilateral, y no con Europa como bloque. Tampoco está claro si habrá una mayor integración económica.

La relación con Moscú es una de las principales cuestiones que deberá enfrentar. Los vínculos son tensos por el rechazo de Rusia al proyecto de Washington de desplegar su escudo antimisiles en Polonia y la República Checa. El Kremlin ya amenazó con "apuntar sus misiles hacia EE.UU.". Obama deberá encontrar el equilibrio entre no mostrarse débil, pero a la vez acercarse a Rusia, que puede tener un rol clave para buscar consensos en otros frentes abiertos, como Oriente Medio o Irán.

Durante su campaña, Obama señaló a Afganistán como una prioridad, y apunta a reforzar allí la presencia militar estadounidense, para hacer frente a los combatientes talibán que se han fortalecido en los últimos meses. Pero al parecer, no actuará de forma unilateral, sino que buscará el apoyo de otros países que contribuyen a la fuerza de la OTAN desplegada allí.

El nuevo presidente reiteró durante toda su campaña que nunca apoyó la invasión al país del Golfo Pérsico, y aseguró que iniciará la retirada de las tropas "de manera responsable". En principio se hablaba de un plan de 16 meses, pero algunos expertos ponen en duda que esta meta sea realizable, y advierten que la aparente mejora de la situación no está asegurada. Lo que no está claro es de qué manera el gobierno de Obama colaborará con la consolidación del gobierno iraquí. La posibilidad de que Europa colabore parece remota.

Obama ha afirmado que está dispuesto a dialogar con el gobierno del conservador Mahmoud Ahmadinejad, uno de los mayores enemigos del gobierno de Bush. Frente a la desafiante actitud de Teherán con su plan nuclear, el futuro jefe de la Casa Blanca afirmó que buscará una salida diplomática, en lugar de la acción militar que nunca descartó el gobierno saliente.

Mientras China se consolida como actor internacional, Obama deberá buscar una política de cooperación y no de confrontación. Un dato clave es que los bancos chinos financian gran parte de la deuda de EE.UU.. La relación con Beijing dependerá de la actitud del gobierno demócrata frente a la espinosa situación de los derechos humanos en China.

El conflicto entre israelíes y palestinos, que acaban de firmar una tregua (débil) tras 22 días de guerra en Gaza, será un tema fundamental. En estos días Obama no quiso pronunciarse, pues dijo que aún no era presidente. Pero ahora deberá tomar una postura clara lo antes posible.

Obama ha mostrado su disposición a acercarse a Venezuela y Cuba, los grandes "enemigos" de Washington en la región. Durante la campaña deslizó la posibilidad de flexibilizar el embargo a la isla que gobierna Raúl Castro. Brasil y Argentina también estarían en la agenda exterior.

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