Dievo, Dievo.

ELIMINATORIAS 2010 / BOLIVIA VS. ARGENTINA: La Selección llegó a Bolivia y Maradona fue ovacionado. Diego bancó al presidente Evo Morales en su lucha por jugar en la altura y se ganó la idolatría. Hoy, a las 16.30, en La Paz.
Donde se hace el amor, se juega al fútbol". Se ve que a Diego y a Evo, entre otras cosas, los unen las grandes frases. El presidente de Bolivia, autor de aquella máxima en defensa de la altura, es el más maradoniano de su país. Un país que anoche, en Santa Cruz de la Sierra, recibió con honores al técnico de la Selección y que esta tarde, antes, durante y después del partido, le hará un homenaje de cuerpo presente en los 3.650 metros de La Paz. Diego, como suele pasar, logra lo imposible. Ayer, un país partido, dividido por la riqueza de unos pocos y las carencias de unos muchísimos, por unas horas fue uno solo. Y Diego lo hizo. Por momentos, la pesadilla del dengue perdió espacio en los medios locales para cedérselos a la constelación argentina. Más de cien personas se agolparon en el aeropuerto Virú-Virú para poder ser testigos de la llegada de Maradona y sus estrellas. Y otros cientos, con banderas y gritos, hicieron lo mismo en la puerta del Yotaú Hotel, el búnker elegido por la Selección, escala previa para volar esta tarde a la altura. Patrullas, motos, un centenar de policías locales, un grupo de 60 efectivos del grupo de seguridad privada Falcon, vallas por todos lados, gritos, todo en el marco de un inusual despliegue para blindar a la delegación argentina...

Santa Cruz de la Sierra, bastión de la oposición al presidente indígena, también se rindió a los pies del Diez. Y eso que Maradona fue Dios el día que le puso el cuerpo y el alma a la lucha de Bolivia contra el veto de la FIFA a que se jugaran partidos oficiales a más de 2.800 metros de altura. Esa pelea siempre se miró desde lejos, desde esta ciudad que está en el llano... Ese día, el 17 de marzo del año pasado, Evo, futbolero de origen, jugó el partido más importante de su vida. Y enfrente lo tuvo a Diego. Tres goles del Diez y una ovación inolvidable. "Ustedes tienen que jugar donde nacieron", le dijo Diego a la multitud que llenó el Hernando Siles. Ahí estaba Diego, vestido de jugador, micrófono en mano, hablándoles con el corazón, reminiscencia de su despedida en la Bombonera.

Será difícil que Diego y Evo puedan darse otro abrazo esta tarde. Morales se encuentra en Qatar y el destino y las combinaciones de los vuelos dirán si se produce el encuentro. "Diego es una de las personas más solidarias del mundo", lo define Evo. "Estoy con Evo porque ayuda a la gente, como Fidel y Chávez", devuelve el Diez. Se conocieron en el tren del ALBA, en noviembre del 2005, cuando Diego acompañó a Chávez y a Evo en un acto de repudio a George Bush, presidente de Estados Unidos que había llegado para participar de la Cumbre de presidentes de América. En el Mundialista, Diego apoyó los discursos de Chávez y Evo. Y desde ahí, mantuvo una estrecha relación.

"Los argentinos no le tenemos miedo a la altura", dijo Diego en su momento. Y ese mensaje, seguramente, es el que les habrá bajado a los suyos. Los jugadores, a la hora de hablar de la altura, fueron cautos, respetuosos. Ninguno levantó la voz. Nadie se atrevió a decir que "es inhumano jugar en la altura", como sí lo hizo Daniel Passarella en el 96, algo que lo condenó a ser persona no grata varios meses antes del traumático partido del 2 de abril del 97. La pesadilla del Kaiser se completó con el famoso corte en la cara de Julio Cruz...

Diego, en cambio, será recibido con honores de hombres de Estado. Habrá plaquetas, banderas de bienvenida y mucha gente que prácticamente agotó las entradas más por él y Messi que por sus propios futbolistas. Nunca antes un argentino habrá recibido tanto afecto por parte del pueblo boliviano. El partido, para ellos, será lo de menos. Para Diego, más allá del cariño, será un gran desafío. Estar a la altura es la idea...

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