Diego volvió a Fiorito

Maradona conmocionó a todo el vecindario con su presencia; participó de un acto político en la inauguración de una sala de primeros auxilios
Cerca del mediodía, el barrio de Fiorito, en el límite entre Lanús y Lomas de Zamora, demuestra un ritmo de alteración, emoción, nostalgia. A un costado de la estación de tren, donde confluyen las calles del vecindario, Diego Maradona vuelve al lugar que lo vio crecer, que lo vio soñar con jugar un Mundial y con ser campeón con la camiseta argentina. Hasta allí llega para participar de la inauguración de una sala de primeros auxilios y recibir el afecto de la gente.

La ansiedad amanece antes que la actividad. De las veredas desparejas, zigzagueando entre cascotes y raíces eternas, aparecen los grupos de chicos. Los albañiles comienzan a apilar rápido los ladrillos en casas a medio hacer mientras la presencia política deambula alrededor del escenario montado por la Fundación del Banco Provincia. Como tantos otros chicos sin recursos, los de Fiorito son conscientes de que vivirán un día distinto. Y por eso se agolpan sobre la calle Pilcomayo para que el ídolo les firme camisetas, pelotas, banderas... de todo. "Estoy acá orgulloso de ser villero", son las primeras palabras de Maradona ante un amontonamiento que lo ovacionó desde el primer minuto.

Vaya si cumplió Diego, que rigurosamente respetó el esfuerzo de la gente que tuvo delante y cumplió hasta más no poder con los pedidos. Así lo hizo antes y después del escenario montado a metros de la estación ferroviaria, donde Maradona encabezó la entrega de las llaves de una ambulancia que se donó a la flamante salita de primeros auxilios. Tras firmar decenas de autógrafos, Maradona les dijo a los vecinos, a los que muchos conocía de su infancia: "Estoy agradecido de poder hacer de nuevo la salita y traer la ambulancia a Fiorito porque es importante. Lo único que pido es que cuiden esto porque nos costó mucho. Esto es de ustedes, por eso cuídenlo". Luego, el intendente de Lomas de Zamora, Jorge Rossi, le entregó las llaves de la ciudad a modo de homenaje.

El técnico del seleccionado estuvo acompañado por su pareja, Verónica Ojeda -a la que conoció en Fiorito en su adolescencia-, y llegó al lugar acompañado por la presidenta de la Fundación Banco Provincia, Karina Rabolini de Scioli, esposa del gobernador bonaerense, y por su médico personal, Alfredo Cahe. En el lugar también estuvieron Carlos Bilardo, secretario general del seleccionado y ex secretario de Deportes de la gobernación (ver aparte), y el ministro de Salud bonaerense, Claudio Zin.

"Comprometo al intendente porque cuando vengo a Fiorito y llueve no puedo entrar. Por favor: nosotros le damos la ambulancia, usted comprométase a que cuando caiga una gota podamos entrar a Fiorito", dijo Diego luego de entregarle a Rossi las llaves de la ambulancia que será utilizada en la zona. Mientras Maradona le hacía el pedido público, Rossi mostraba una sonrisa amplia y acaso nerviosa.

Karina Rabolini cerró el acto con palabras de agradecimiento a Maradona por "ayudar y por la humildad" en colaborar asistiendo a los niños más vulnerables de la provincia. "Te queremos mucho, de todo corazón gracias, gracias, gracias", alcanzó a escucharse la voz quebrada de Rabolini antes de abrazar largamente a Diego.

Diego saluda y firma más y más autógrafos. Sólo pide que respeten sus lugares y que no se suban al escenario. De vez en cuando es necesario ponerse firme para evitar desbordes y peleas innecesarias.

Por unos minutos los niños se olvidan de la escenografía y de las penurias de todos los días. De las travesuras cotidianas en la escuela, en el comedor infantil o de las carencias del barrio. Sus acelerados gritos obedecen a una excitación novedosa. En definitiva, lo que enseñan sus ojos inmensos es la admiración por tener al ídolo en el barrio que lo vio nacer. Allí donde se comenzó a forjar el destino de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.

* Firmó un cartel en la estación y ya se lo robaron

Hace unos meses, Maradona fue llevado por un programa de televisión a la estación de Villa Fiorito, donde firmó sobre la letra "O" del cartel, pero al otro día se robaron el pedazo. Una rúbrica que alguien convirtió en propia y brilla por su ausencia.

Comentá la nota