Diego y dos menos

La FIFA sancionó a Maradona por sus declaraciones post Uruguay con dos meses de suspensión, pero el alcance de la sanción no está claro y la AFA podría apelar.
"Ese día me enfermo".

Eran poco más de las ocho de la noche en Madrid cuando en el lobby del hotel Mirasierra ya se empezaba a notar la inquietud por el alcance de la sanción de la FIFA a Maradona. Y a alguien se le ocurrió preguntarle a Bilardo si él iba a dirigir a la Selección contra Catalunya, el 22 de diciembre. "Me agarra un resfrío y listo", salió del paso el Doctor, que no quería saber nada con bromas e insistía con el "fijate qué dice ahí" señalando a la computadora. "Ahí", en la página oficial de la FIFA, decía que la Comisión Disciplinaria había decidido sancionar con "dos meses de prohibición para ejercer cualquier actividad relacionada con el fútbol y una multa de 25.000 francos suizos" a Diego luego del expediente abierto por sus declaraciones tras el partido ante Uruguay.

A esa hora, el técnico ya estaba volviendo desde Zurich junto con Julito Grondona, Hugo Pazos (abogado de la AFA), Mancuso y un administrativo. Sin embargo, ninguno de los integrantes de la delegación (Julio Grondona había viajado a Buenos Aires) podía responder con certeza qué comprendía la ambigua figura de "cualquier actividad" que empleó la FIFA en su comunicado: si sólo le impedía a Maradona sentarse en el banco en el amistoso frente a los catalanes o si también le imposibilitaba dirigir un entrenamiento o participar del sorteo del Mundial.

"Estábamos 0-4 abajo y terminamos 1-2", decía uno de los que acompañó a Diego a Zurich intuyendo una pena de cinco partidos oficiales, alguno de los cuales iba a tener que cumplir en Sudáfrica. Y aunque no podía creer que les hayan cobrado dos mil francos más en conceptos de gastos, se mostraba aliviado porque lo único que está firme por ahora es la sanción económica. La deportiva se especificará vía fax a la AFA dentro de diez días y, encima, es apelable. ¿Conclusión? Recién cuando Grondona hable con Blatter, como lo hizo antes de llegar a España, se podrá saber si el Negro Enrique será quien firme la planilla en Cataluña, si Mancuso (no tiene el carnet de técnico) será quien dirija los entrenamientos en Barcelona y si DM se quedará con las ganas de pasar por la concentración de Pretoria y de brindar unas clínicas de fútbol en Ciudad del Cabo antes de mirar, el 4 de diciembre, qué rivales le tocarán a Argentina en la primera ronda.

"Diego, unas palabras". Maradona escuchaba sin escuchar. Ni miraba. Se iba a su habitación del quinto piso, cansado por un viaje que había arrancado a las 10 de la mañana. Tenía que bañarse para llegar pronto a un asado en la casa de Agüero y Gianinna, donde iba a visitar a su nieto. No le había gustado demasiado tener que exponer su defensa durante 40 minutos ("pidió disculpas a la FIFA y a la gran familia del fútbol", aclaró el comunicado) y pasear dos horas por la sede (lo agasajaron con un lunch y le sobró tiempo para recorrer desde las oficinas hasta una cancha de sintético) junto a Gorka Villar, el hijo del presidente de la Federación española que lo asesoró legalmente junto a Pazos para que, al final, igual lo suspendan hasta el 15 de enero. En el viaje a Buenos Aires (llegará hoy a la noche), Maradona tendrá tiempo para darse cuenta de que el "que la chupen", ahora más que nunca, es una pena.

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