Un dictamen del Tribunal de Cuentas que llega a destiempo

El Tribunal de Cuentas está cerca de resolver el caso del intendente Marinero. La Justicia lo absolvió hace un año por no tener la resolución del organismo.

El Poder Judicial y el Tribunal de Cuentas parecen ir por caminos distintos o por lo menos, desfasados entre sí. Queda en evidencia a través de una situación insólita que tiene como protagonista al intendente de Iglesia, Mauro Marinero.

Está siendo investigado en el organismo administrativo por un presunto perjuicio fiscal cometido en su gestión anterior y, con la recomendación de un fiscal de declararlo culpable, el caso está cerca de resolverse. Hace un año atrás la Corte de Justicia lo absolvió por el mismo hecho, aduciendo que el Tribunal de Cuentas a esa altura no se había expedido y que sin ese dictamen no se podía comprobar el delito que le imputaban. Lo más increíble es que por más que la repartición oficial lo condene, su eventual responsabilidad penal quedará en la nada porque la Justicia no lo puede volver a juzgar.

El caso de Marinero abre dos interrogantes: ¿Se apuró la Corte de Justicia? o ¿El Tribunal de Cuentas se demoró en resolver?. Sea como sea, el asunto no se podrá volver discutir en sede penal, porque una persona no puede ser juzgada dos veces por el mismo hecho. Aún si con posterioridad aparecen elementos que hagan suponer su culpabilidad, como podría suceder con una eventual condena del Tribunal de Cuentas.

Ayer fue imposible hablar con integrantes de la Corte de Justicia, pero fuentes aseguraron que no les quedaba otra opción que resolver porque la causa estaba a punto de prescribir. Y en ese caso, el intendente hubiera quedado libre por inacción del Poder Judicial.

En el Tribunal de Cuentas, su presidente, Isaac Abecasis, reconoció que "hay causas demoradas", pero sostuvo que el caso de Marinero no está lejos de resolverse (Ver aparte).

Marinero fue denunciado en la Justicia y el Tribunal de Cuentas en el año 2002, cuando transitaba su segunda gestión como intendente de Iglesia. Dos concejales le endilgaron una serie de hechos irregulares. El Poder Judicial investigó si eran delito y el organismo de control si constituían perjuicio económico a las cuentas públicas.

En el 2006, la Cámara Penal lo inhabilitó para ocupar cargos públicos y lo condenó a 2 años y 9 meses de prisión en suspenso por los delitos de

malversación, incumplimiento de deberes y fraude a la administración pública. Pero, tras un recurso que presentó su abogado defensor, la Corte de Justicia revocó el fallo en el 2007 y pudo ser candidato a intendente, cargo que ganó en las elecciones. La Corte dijo que los primeros dos delitos prescribieron y en el caso del último, aseguró que no se determinó un perjuicio económico contra el Estado municipal que compruebe el delito.

Conclusión que le apunta directamente al Tribunal de Cuentas. Sencillamente porque es el responsable de decir si hubo o no un daño económico contra el municipio y a esa altura, cuando la Corte emitió su fallo, no lo había resuelto a pesar de ser una de las causas más antiguas. Lo tiene que hacer a través de un juicio de responsabilidad, justo cuando este tipo de procedimientos administrativos están en el ojo de la tormenta por un pedido de Fiscalía de Estado para que se declaren inconstitucionales.

Aún no se sabe cuándo se conocerá el fallo del organismo, pero en el mejor de los casos llegará un año después. El fiscal que investigó recomendó que Marinero sea condenado. Considera que sí cometió perjuicio fiscal y en ese caso, tendría que poner plata de su bolsillo para compensar lo que le hizo perder al municipio.

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