Un dictador en manos de Roma

El ex almirante está acusado en Italia por el asesinato de tres ciudadanos de ese país que estuvieron secuestrados en la ESMA. La Justicia italiana determinó que está en condiciones de ser juzgado. El 26 de marzo definen si lo llevan al banquillo.
Un tribunal de Roma decidirá el 26 de marzo próximo si juzga o no al dictador Emilio Ma-ssera por el homicidio múltiple, agravado por torturas, de tres ciudadanos italianos durante la dictadura. El juez Marco Mancinetti lo anunció al declarar cerrada la fase del procedimiento dedicada a determinar las condiciones de salud del imputado, quien fue considerado “plenamente en condiciones de estar en juicio” por una reciente pericia médica italiana.

Massera, de 83 años, es considerado responsable en esa causa por la muerte de los ciudadanos Angela María Aietta de Gullo, Giova- nni Pegoraro y su hija Susanna, los tres secuestrados en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), a cargo del ex almirante. Ese proceso se había suspendido por las condiciones de salud del imputado, pero ahora la pericia médica realizada en Argentina por el médico legal italiano Piero Rocchini determinó que está en condiciones de enfrentar el juicio. Por la muerte de esas mismas tres personas, la Justicia italiana ya condenó a cadena perpetua a los represores Jorge “Tigre” Acosta, Alfredo Astiz, Jorge Raúl Vildoza y Antonio Vañek. Un quinto imputado era Héctor Febres, también condenado a cadena perpetua, pero murió en diciembre de 2007 en dudosas condiciones.

En 2001 quien fuera amo y señor de la ESMA, entre otros campos de exterminio, sufrió un derrame cerebral y a partir de entonces su defensa insistió con que fuera declarado insano. La Justicia argentina lo puso en una situación de suspenso, pero Italia cuestionó la seriedad de esos peritajes y envió al perito Roberto Tatarelli, quien lo revisó en marzo de 2007. Tatarelli concluyó que la demencia le impedía al ex marino afrontar un juicio, y el juez italiano suspendió el caso y estipuló revisiones periódicas para evaluar posibles cambios. Pero esos informes no fueron nunca enviados por los jueces argentinos. Fue así que entró en escena Rocchini y Massera pasó a ser imputable y ahora Italia, si finalmente se reabre el proceso, podría pedir su extradición.

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