Dicen que hay un "nuevo" FMI, pero sus recetas son las mismas

El Gobierno cree que el organismo cambió por la crisis, pero la ortodoxia sigue reinando.
Uno de los argumentos del Gobierno para justificar su intento de acercarse al Fondo Monetario es que la crisis global y el recambio político en EE. UU. generaron "un nuevo FMI", que sería "menos ortodoxo" que en el pasado. Sin embargo, de los diagnósticos y recomendaciones que formulan sus auditores en distintos países surge una realidad distinta: según los casos, el Fondo sigue reclamando ortodoxia fiscal, baja de subsidios, flexibilidad laboral y extensión de la edad jubilatoria, entre otras cosas.

Para evitar someterse a semejantes recomendaciones, el Gobierno argentino quiere normalizar las relaciones con el FMI -lo que supone habilitar la auditoría como marca el Articulo IV de los estatutos- pero sin pedir un crédito que vaya unido a fuertes exigencias y condicionalidades. Aunque las conclusiones no son vinculantes, los mercados toman nota de su contenido a la hora de decidir sus inversiones.

La última auditoria realizada por el Fondo a un país latinoamericano fue a Costa Rica, un país que a su juicio "ha resistido relativamente bien el embate de la crisis económica y financiera mundial" y ha cumplido con las metas fijadas. No obstante, plantea que el país "deberá reducir el déficit fiscal" y que para lograr ese objetivo "se requerirá una reforma tributaria que permite aumentar los ingresos por lo menos un 2% del PBI". También dice que "respalda el aumento gradual de la flexibilidad del tipo de cambio" y la necesidad de una "recapitalización" del Banco Central.

Otro ejemplo es El Salvador, donde el FMI dice que "mantuvo fructíferas conversaciones sobre un nuevo marco macroeconómico y una nueva meta de déficit fiscal para 2009-10", para agregar que "la misión encomió a las autoridades por la presentación de la ley de supervisión financiera ante el Congreso e instó a la pronta aprobación de esta ley. La misión subrayó la necesidad de continuar monitoreando de cerca al sector financiero".

En el caso de Polonia, el FMI ponderó el aumento de la edad jubilatoria y "la necesidad de continuar reformando el régimen previsional, incluyendo el aumento gradual de la edad de retiro laboral y la disolución de los sistemas especiales en el régimen general". La semana pasada, el FMI volvió a referirse a Polonia para plantear que "debería retrasar la adopción del euro para dar tiempo a la economía del país a asimilar el impacto de la crisis financiera global".

Pero la excepción visible fue EE. UU. -que a pesar de estar inmerso en "la peor crisis financiera desde la Gran Depresión"- tuvo un trato favorable de los auditores: pese a "un galopante déficit fiscal y un colosal endeudamiento público", se destacó que "elogiaron las medidas enérgicas y coordinadas a nivel internacional que adoptaron las autoridades para estabilizar y normalizar el sector financiero, apuntalar la demanda interna y atender los efectos en el ámbito internacional".

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