Dicen que falta planificación urbana y piden participación

Este déficit se puede solucionar creando un Ente Mixto de Planificación, en el que confluyan el municipio y sectores de la sociedad civil. Y esto con el fin de proyectar la ciudad en el largo plazo, más allá de los avatares políticos. Eso explicaron a EL DIA Guillermo Bourilhón y Jorge José Fischer, en representación del Colegio de Arquitectos de Gualeguaychú (Regional Sureste).
- Pensando en los aportes al desarrollo de la ciudad, al Colegio de Arquitectos uno se lo imagina trabajando dentro del Consejo Consultivo de Planeamiento.

Guillermo Bourilhón:- Bueno, ese Consejo hace tiempo que no funciona. Quien lo debe convocar es el Ejecutivo Municipal. Pero en esta gestión de gobierno todavía no ha sido convocado.

- ¿Por qué será?

GB:- Hemos tenido algunos encuentros con el intendente y con la Secretaria de Planeamiento. Hemos pedido más participación de los distintos profesionales de la ciudad. Algo que hasta ahora no se ha dado. Llevamos adelante una propuesta desde el Colegio. La idea es crear un ente mixto, que sea interdisciplinario y participativo, donde se pueda desarrollar un plan urbano ambiental.

- ¿Sería un símil del Consejo Mixto de Turismo?

Jorge Fischer:- Pensamos que habría que conformar un espacio donde pudieran estar representadas las instituciones principales de la ciudad: sus juntas vecinales y vecinos en sí, entidades intermedias, colegios de profesionales, las autoridades de la comuna. Creemos que el planeamiento es un tema evidentemente del Estado. Pero creemos también que debe considerarse como una trayectoria. Y no debe ser interrumpido ante cada período político por designios particulares de cada una de las gestiones.

- Lo que comunmente se llama ‘políticas de Estado’…

JF:- Exacto. El ente sería permanente. Sus autoridades deberían ser elegidas por concurso, tendrían que ser idóneas. Y creo que tendría que revestir características autárquicas. O sea que tendría que ser un foro de discusión permanente. Allí deberían confluir, con total amplitud, las opiniones de quienes pisan la ciudad y su entorno (…) En todas las oportunidades en que hemos sido convocados, el Colegio de Arquitectos ha estado presente. Siempre creando conciencia de que el planeamiento tiene que ser actividad permanente y evolutiva. Lo que vemos es que, por circunstancias equis, esto no sucede. Y de alguna manera la ciudad se extiende de manera espontánea, no planificada (…) Nosotros salimos a recorrer la ciudad habitualmente, con una combi rentada por el colegio o en nuestros autos particulares. Y lo que vemos son problemas por falta de planificación.

- Por lo visto, además de visualizar estos problemas, están pidiendo mayor inserción en la discusión del tema de la planificación.

GB:- Es muy importante en estos procesos de planificación tener un diagnóstico previo, tener un estudio, un relevamiento de campo. Esto no está hecho, no tenemos todos esos pasos previos que hay que hacer para una planificación urbana. Hay que ir a hablar con la gente, hay que reunirse con los distintos barrios, hay que relevar los problemas, tenerlos clasificados, saber cuáles son las prioridades. Todo eso hace a un trabajo previo, a un trabajo de campo, que lo debe realizar un grupo, abocado a eso específicamente.

- Podríamos hacer una objeción a este planteo: la municipalidad tiene una Secretaría de Planeamiento, donde hay profesionales, que fija las políticas urbanas. ¿Por qué crear otra estructura con ese objeto? ¿No habrá superposición de roles?

GB:- Nosotros aspiramos a que haya un lugar de máxima representación. No vemos superposición. Que el Estado lleve adelante las políticas del área. Ahora, la planificación urbana, es muy compleja. Requiere sobre todo recabar toda la información disponible para hacer un análisis. Y a ese análisis deben encararlo distintos profesionales, abriendo el juego a las distintas entidades intermedias, a las entidades barriales, a quienes participan de la vida de la comunidad. El ente sería ese espacio de interdisciplinariedad. Todos tienen que intervenir. No sólo los arquitectos. También están los agrimensores, los geógrafos, los topógrafos, los sociólogos, etc. O sea, hay que convocar a toda la sociedad en su conjunto para, de una vez por todas, darnos una planificación urbana.

JF:- La cuestión del ente mixto ha sido muy debatida internamente, entre los arquitectos. Cuando se hizo la presentación del Foro del Bicentenario allá por junio del año pasado, el Colegio de Arquitectos propuso que la iniciativa se introdujera en el marco de la discusión de la Carta Orgánica Municipal.

¿Crecimiento anárquico?

- ¿Cómo describirían el crecimiento actual de Gualeguaychú?

JF:- Diría que está creciendo como puede. Hay que salir del centro, y avanzar en los alrededores, para darse cuenta de esto. Para ver, por ejemplo, que Gualeguaychú no ha respetado la futura ampliación de su trama urbana. Se han hecho barrios de viviendas de interés social cuya ubicación ha sido elegida en función de un único criterio: la disponibilidad de terrenos baratos. Es decir, la localización no ha tenido en cuenta una visión más integral. Una ciudad no es solamente el alojamiento de los ciudadanos que van a vivir en ella. Sino que también es elegir un perfil. Es buscar qué ciudad quiere el ciudadano. O sea, no está claro en qué ciudad queremos vivir, qué perfil queremos adoptar para nuestra ciudad. Dónde queremos tener los íconos. En Gualeguaychú, al menos en otras épocas, teníamos íconos que ahora están desapareciendo. Hay que crear nuevos íconos para reconocer la ciudad (…) Ejemplos de íconos reconocidos y que aún se conservan son los obeliscos y la Plaza San Martín. Todo el mundo tiene que reconocer su lugar querido por algo. Los barrios también deben decidir qué icono los representa. No todo puede ser estandarizado e igual. Estamos a lo mejor repitiendo situaciones de estandarización, que muchas veces no dejan reconocimiento para los barrios (…) Tenemos que ser cuidadosos en un punto: si uno elije un espacio particular para vivir, porque se siente identificado en ese estilo, no puede ver que de repente, sin que se lo consulte, se cambie drásticamente ese sitio.

- Ligado al tema del déficit de la vivienda, están aflorando asentamientos clandestinos en los bordes de la ciudad, quizá un fenómeno no visto hasta acá en Gualeguaychú. ¿Qué mirada tienen sobre esta problemática?

GB:- Volvemos a lo mismo, al planteo de origen. Esto hay que planificarlo. Cuando uno planifica tiene en claro que hay circunstancias que pueden venir o que están viniendo (…) Cuando se tiene un andamiaje, un esquema de hacia dónde va, uno va por un carril. A esto se le pueden aportar cosas sobre la marcha. Pero siempre tiene que ir por un carril. Es decir, no va detrás de los acontecimientos, sino que los anticipa (…) Ahora no alcanza con decir que los asentamientos no deberían estar. No, los asentamientos son una realidad. Es como declarar que la pobreza no debe existir, aunque todos sabemos que existe. Entonces, tiene que haber políticas para la pobreza, como tiene que haber políticas para los asentamientos.

- Algunos dicen que los municipios, tan faltos de recursos, nada pueden hacer frente a este fenómeno socio-urbano.

GB:- ¿Pero a esto lo sabemos a ciencia cierta? Si no se ha hecho un análisis integral de las posibilidades del municipio, ¿por qué deducimos que es una realidad que lo supera? Aquí se ve, otra vez, la importancia de un espacio interdisciplinario que piense estas cosas. Sobre todo que haga previsión. Que evalúe que cosas pueden pasar y qué cosas no. Con respecto a los nuevos barrios, tiene que estar previamente definido dónde se instalarán, sobre la base de un modelo de desarrollo consensuado. Lo mismo para la industria, para el comercio, los boliches y demás.

JF:- Lo importante es respetar lo que la gente elige. Uno elige para vivir lo que le parece mejor. Así como para vestirse un día uno elige una ropa determinada, también elige una manera de vivir. Entonces hay elecciones que se pueden hacer antes del hecho consumado. Y es muy importante respetarlas. Si uno eligió un lugar con determinadas características, por ejemplo la tranquilidad, no puede ser que a los dos años tenga que lidiar con una situación diametralmente distinta. Entonces para que esa persona pueda elegir y se respete lo que elige, es bueno el planeamiento. Es indispensable el planeamiento.

La peor hipótesis

- ¿Qué impacto socio-urbano, en este sentido, puede traer la autopista?

GB:- Esta reflexión se impone. La ciudad puede cambiar abruptamente si uno no toma los recaudos. Debemos hacer que este impacto sea un hecho virtuoso para la ciudad. Puede tanto beneficiarla como perjudicarla.

- ¿Cuál es la peor hipótesis?

GB:- Pues no considerar el hecho y sus implicancias. Dejar que las cosas sucedan, como ocurre hoy. La peor hipótesis es creer que no habrá ningún efecto. Hay interés porque la obra se termine. Pero no vemos que se estén estudiando las consecuencias del emprendimiento.

- ¿Creen que el mayor tráfico traerá inconvenientes?

JF:- Las ciudades contemporáneas se reconocen porque tienen una gran migración espontánea y repentina. Una migración es lo que ocurre en verano, por el ingreso de turistas, que a veces saturan la infraestructura urbana. A esto hay que conducirlo. Esto quiere decir que hay que prever un mayor ingreso de personas, gracias a la autopista. Hay que salir de la lógica de los hechos consumados. Esperar a que aparezca el problema para hacer algo. Así lo único que hacemos es atajar penales (…) Hay que evaluar, por ejemplo, que toda migración produce una transferencia de costumbres, que quizá la población residente no esté preparada para asimilar (…) Con respecto a los asentamientos espontáneos, si bien para nosotros puede representar una novedad, en otros lugares es moneda corriente. La pregunta que desde Gualeguaychú debemos hacernos es si queremos esto. Si vamos a aceptar que se creen cordones de este tipo.

- Parece haber consenso en la necesidad de preservar la identidad de la ciudad.

JF:- El otro día estuvo en mi casa un chico, compañero de facultad de mi hija, que vino a hacer turismo. Le pregunté qué le parecía Gualeguaychú. Antes de irse me dijo: ‘la costanera lindísima, el carnaval lindísimo, pero la ciudad horrible’. Esto me llevó a pensar qué es lo que ve una persona de afuera y qué es lo que vemos nosotros. Nosotros le ponemos el sentimiento a lo que vemos. Pero hay que ver si eso es suficiente.

- Sin embargo, hay visitantes a los que les gusta, por ejemplo, el rostro tradicional de Gualeguaychú…

JF:- A ese rostro ojalá que lo pudiéramos conservar. Pero si uno se pone a recorrer la ciudad con ojo crítico, cae en la cuenta que Gualeguaychú no se diferencia de una población suburbana de los alrededores de la gran Capital. Nuestros padres tenían claro qué perfil de ciudad querían. Esto se ha desdibujado. Ahora el problema es que no hemos decidido qué ciudad queremos.

GB:- La solución a este dilema está en la participación. Necesitamos crear los canales para que se exprese la opinión y el sentir de los vecinos. Lo que pasa con las antenas es palpable. Desde un lugar se decidió ponerlas, pero resulta que la gente protesta, porque no las quiere. La conclusión es que cuando uno tiene un canal de discusión previa, lo más abierto posible, estos conflictos no deberían ocurrir.

- Tenemos otro problema: las personas con movilidad reducida, no pueden disfrutar de la ciudad, por las dificultades de acceso. Quienes diseñan ¿son conscientes de las barreras arquitectónicas?

GB:- Creo que paso a paso se va considerando este tema dentro de la ciudad. En el caso de los arquitectos, empezamos a tener conciencia. A decir verdad, no era algo que por formación estuviera en nuestro horizonte profesional. Pero las cosas han cambiado. Hay entidades intermedias que están haciendo un buen trabajo de concientización. Y los arquitectos lo vamos tomando. Creo que hoy es inconcebible diseñar un edificio, una casa, sin tener en cuenta estos aspectos. Más allá de que por ahí hay una negociación que se produce entre el comitente y el arquitecto de evadir algunas de estas cuestiones. Pero bueno, de lo que se trata es de erradicar estas barreras. El Estado también tiene un rol protagónico en esto. Hoy uno transita por las calles y no están hechas todas las rampas. El otro día pedí una rampa y demoraron un mes en hacerla. Tampoco hay que echarle toda la culpa al Estado y a los arquitectos. Hay una cuestión de responsabilidad de los propietarios. Pensemos que hay veredas en las que no se puede transitar, y esto es responsabilidad del frentista. Lo mismo la situación de los terrenos baldíos.

"Llegan al gobierno sin

un plan urbano ambiental"

- Volviendo al tema de la planificación urbana ¿creen que la política, y quienes la ejercen, la subestiman?

GB:- Lo que vemos es que cuando un intendente asume en la ciudad no asume con un plan urbano ambiental. Primero se sienta en su escritorio y empieza a ver cuáles son los problemas diarios. La Secretaría de Planeamiento empieza a tomar posición recién ahí y a enterarse de las cosas que pasan en la ciudad. Más allá de que vienen con una idea previa, ninguno ha llegado con un plan urbano. Hay que ser sinceros. Entonces empiezan las urgencias y las prioridades (…) No se ve una continuidad de políticas entre las gestiones municipales que se suceden. Pero los planes urbanos son de largo alcance, de largo aliento, y debieran superar la dinámica de una gestión de gobierno.

- Convengamos que desde hace tiempo se viene discutiendo la necesidad de que Gualeguaychú se dé un plan estratégico (expresión que ha sido gastada)…

JF:- Lo que ocurre es que esto es inexorable. O lo hacés o la realidad te pasa por encima. Pensemos que hay ciudades que han sido abandonadas, porque llegaron a un punto en que resultaron colapsadas. Eso enseña la historia (…) En nuestro caso, saltan varias preguntas: ¿hacia dónde crece Gualeguaychú? ¿Para el norte, sur, esto u oeste? ¿Alguien tiene planificado esto? ¿Gualeguaychú y Pueblo Belgrano van a ser dos ciudades diferentes? ¿O van a ser una sola ciudad como Budapest? ¿Qué va a pasar dentro de diez años? ¿Qué queremos para el ex frigorífico? Cuando se planificó el Parque Industrial estaba lejos de la ciudad, pero esto ha cambiado ¿qué tenemos pensado a propósito? ¿Quién hace las curvas de crecimiento de Gualeguaychú? ¿Cuántos habitantes tendrá dentro de 10 años? El centro de Gualeguaychú, con calles de 14 metros entre líneas municipales, ¿cómo será en el futuro? ¿Qué infraestructura podrá albergar? ¿Habrá colectivos? ¿Acaso subterráneos? En fin, ¿qué ciudad le vamos a dejar a nuestros hijos? Creo que ha llegado el momento de sentarnos a una mesa para discutir estas cosas. Y para definir qué es lo que queremos de Gualeguaychú.

GB:- Creo que estamos en un punto de inflexión. Las circunstancias están invitando a repensar la ciudad. Esto se ve en el desborde turístico, que la autopista seguramente amplificará, a menos que canalicemos este fenómeno, convirtiéndolo en algo virtuoso. Por otra parte, aparece la discusión por la Carta Orgánica Municipal, que es una oportunidad para construir consensos (…) Estamos en una coyuntura histórica, en un punto justo, para decidirnos a ser una ciudad fantástica. Porque Gualeguaychú tiene de todo: río, Carnaval, situación geográfica privilegiada, termas, etc. Lo peor que nos puede pasar es no darnos cuenta de estas cosas y dejar todo como está.

JF:- No podemos ser tan ciegos de no ponernos de acuerdo y tratar de elegir lo mejor para vivir. Nuestro paso por esta vida no tiene que ser tan egoísta. Tenemos que trascender pensando en dejarle algo mejor a los que vienen. Para lo cual debemos renunciar a los partidismos, a los egoísmos particulares y de grupo. Tenemos que ser capaces de acordar, como seres inteligentes que somos.

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