Dicen que la epidemia es grave, pero retrocede.

La ministra de Salud, Graciela Ocaña, se reunió con los senadores nacionales, ante quienes expuso la situación.
En la reunión con Ocaña, los senadores recalcaron el rol que debe asumir el Estado en materia de medicina preventiva.

Resaltaron la necesidad de restablecer el sistema de agentes sanitarios y la creación de un instituto de enfermedades tropicales.

El instituto debería estar equipado con la tecnología más avanzada, con influencia y capacidad de inserción en el NOA y el NEA.

El dengue es epidemia y afecta a gran parte del país, con casos autóctonos o importados. Es menor a lo que ocurre en países vecinos y, según el delegado de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), está en retroceso.

La ministra de Salud, Graciela Ocaña, admitió el martes que el brote de dengue repercute en casi todo el país y lo consideró grave. Incluso reconoció que por no existir vacunas para esta enfermedad es el problema sanitario más serio, pero, ante un requerimiento del senador jujeño Gerardo Morales, afirmó que "hablar de brote epidémico o epidemia es una cuestión semántica".

A la reunión de la funcionaria y su equipo también concurrieron los ministros Víctor Urbani, de Jujuy, y Pablo Yeldin, de Tucumán. La comisión de Salud del Senado permitió a la ministra detallar durante más de una hora el conjunto de acciones de control, capacitación, concientización y fumigación realizadas en los últimos meses por su cartera, con los resultados por todos conocidos. Focos importantes en el norte salteño, en algunas áreas de Jujuy, en Corrientes, Catamarca y, sobre todo, en Chaco, donde se considera que hay insectos contaminados, y muchos casos considerados "importados", en el resto del país.

La ministra no quiso dar cifras oficiales de personas contagiadas y, tanto ella como los senadores oficialistas se esmeraron en advertir a la prensa que, en lugar de hablar del brote, deberían explicar lo que se está haciendo desde el Gobierno.

"No busquemos culpables, porque el culpable es el mosquito", dijo el delegado de la OPS, el cubano Antonio Pagés, quien calificó al dengue como "un muy serio problema de salud continental". Además, puntualizó que "el brote está en retroceso".

El dengue había desaparecido en los años 70 y volvió en la última década, cuando se dejó de fumigar con DDT, prohibido por sus efectos colaterales nocivos.

Lo cierto es que el Aedes aegypti es un mosquito de alta peligrosidad, ya que transmite la fiebre amarilla y el dengue. Ambas epidemias han castigado a Brasil y Bolivia, que reconocieron más de 50 mil casos cada uno, y Paraguay, que no brindó datos.

De la reunión del martes quedó como conclusión que no existen formas más o menos seguras para erradicar al insecto vector.

La palabra "descacharrado" pareció la clave de bóveda de la esperanza contra el dengue.

¿Prevención postergada?

Desde la Municipalidad de Salta habían anunciado para hoy un fuerte operativo de fumigación masiva en toda la ciudad para prevenir el dengue, pero hasta anoche, al cierre de esta edición, las reuniones para diagramar el plan de lucha no arrojaban resultados positivos, por lo que se estima que la campaña tardará unos días más en empezar.

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