Dicen que se encontró la solución al problema de la basura

En Pacará Pintado mostraron la transformación que experimentaron cientos de toneladas de desperdicios sometidos a un avanzado método de descomposición.
Nadie hubiese imaginado hace diez años atrás que cientos de toneladas de basura domiciliaria generadas en Tucumán podrían convertirse en una masa inerte, lista para ser reutilizada para abonar tierra infértil o como elemento para la construcción, sin provocar daño alguno al medioambiente. Del mismo modo, ninguno podía sospechar en ese entonces que de la misma basura podría generarse energía a partir de los gases de fermentación emitidos por los propios desechos. Para que se pensara que todo esto era algo imaginario en ese entonces, bastaba con ver los predios de Los Vázquez, donde el olor nauseabundo quemaba las fosas nasales producto de la basura en putrefacción y los "cirujas" se mezclaban con una suerte de "cordillera" de basura tratando de rescatar algo valioso para vender. A diez años de aquel penoso cuadro, la provincia dispone hoy de un avanzado e inédito sistema de tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) que se generan en el Gran San Miguel de Tucumán. Se trata de la planta de Pacará Pintado, situada en la Banda del Río Salí, que explota la empresa Servicios y Construcciones La Banda. En lo que fue todo un acontecimiento para la firma por la envergadura del problema que existe en la Argentina con la contaminación a través de la basura domiciliaria, ayer presentaron los primeros resultados de un proceso que arrancó en 1998, cuando comenzaron a operar la planta. Realizaron la apertura de la primera celda que habilitaron para depositar los desperdicios de la Capital y mostraron el resultante de la actuación del ciclo biológico instrumentado a través del método de descomposición anaeróbica. Funcionarios de la provincia, intendentes, legisladores, empresarios y periodistas observaron que aquello que había ingresado como basura domiciliaria, se redujo a una suerte de masa seca inerte, sin olor y apta para ser reutilizada. "Con esto Tucumán se convierte en provincia líder en preservación ambiental con este método. Esta es la solución definitiva al problema del tratamiento de los Residuos Sólidos Urbanos", comentó orgulloso el gerente general de la planta Mario Criado.

Proceso de vanguardia

El método que se aplica en la planta de Pacará Pintado fue importado de Canadá, aunque tuvo que sufrir profundas adaptaciones por las condiciones climáticas de Tucumán. Todo comienza con el ingreso de los camiones que trasladan la basura que se genera en San Miguel de Tucumán, Yerba Buena, Banda del Río Salí, Las Talitas y algunas comunas rurales. Estos realizan su descarga en playones donde se procede a la clasificación de los residuos, dejando sólo los elementos orgánicos, los que son arrastrados con topadoras hacia las celdas con una profundidad de tres metros y una superficie de cuatro hectáreas. Una membrana envuelve a los residuos. "Es como un gran raviol relleno de basura", graficó Roberto Levis, director de Pacará Pintado. A partir de allí comienza a actuar toda una tecnología que permite controlar la temperatura de la basura y el proceso de descomposición para lograr la fermentación, luego de cubrir la montaña de basura con otra membrana para evitar el contacto con el oxígeno iniciando el proceso anaeróbico. Este se mantiene durante 30 meses. "La utilización que se le puede dar a la planta es infinita porque cuando la celda es vaciada, por ser reutilizada nuevamente", aclaró Criado. Remarcó que se trata de un sistema inédito en el país que está generando consultas de otras provincias para aplicar la misma tecnología e incluso de otros países como Uruguay.

Consentimiento oficial

El encargado de colocarle el sello oficial al evento, fue el subsecretario de Protección Ambiental de la provincia Antonio Leone. "No hay antecedentes de esto. Están abriendo camino", señaló. El funcionario fue más allá al señalar que con la aplicación de esta técnica de vanguardia Tucumán se constituye en una suerte de modelo en el país. "En la provincia estamos bien con el tratamiento de los residuos", acotó, tras prometer el mantenimiento de un constante monitoreo oficial en la planta.

Masa inerte y energía

En Pacará Pintado se exprime al máximo cada gramo de basura. Tanto es así que la empresa está dispuesta a aprovechar los gases que genera la basura durante la fermentación y aplicarlos para la generación de energía eléctrica. Para eso se hizo una fuerte inversión que lo hará posible. Se trata del primer proyecto de esta naturaleza en el país, ya que, salvo el proyecto del CEAMSE en Buenos Aires, los restantes solo capturan los gases de la fermentación y los queman para evitar su emisión a la atmósfera.

Los empresarios prometieron que la planta comenzará a entregar energía para principios del año próximo. Para que eso sea posible, la empresa alcanzó acuerdos con firmas internacionales que aportaron tecnología. Estos procesos evitan la contaminación atmosférica y restan gases de efecto invernadero, con lo que califican para obtener los "bonos verdes", recompensa establecida en el marco del Protocolo de Kyoto. "Ya se ha comprometido la compra en España de una usina generadora de 500 KW de energía que se instalará en los próximos meses. De acuerdo a los expertos en la materia, si una comunidad se organiza, el 10 por ciento de la energía que consume podría tener origen en la propia basura", contó el gerente general.

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