Dicen que se demolieron 28 casas con valor patrimonial en un año y medio

La intención de construir un edificio en la esquina de 25 de Mayo y Buenos Aires sigue generando malestar en gran parte de la ciudadanía. Aseguran que la pérdida en materia arquitectónica es invalorable y alientan a los correntinos a luchar por la preservación.
Con actitud optimista, me atrevo a decir que la provincia de Corrientes se encuentra actualmente en las mejores condiciones para comenzar a andar el camino del crecimiento y desarrollo sociocultural.

De hecho, lo está haciendo, lentamente y con dificultad, pero lo está haciendo. Contamos con un incomparable acervo histórico y cultural y con un enorme conjunto de recursos y atractivos, pero estas riquezas en todas sus dimensiones, ¿cuentan realmente con nosotros?

Contamos, además, con profesionales de renombre, con un gran número de talentosos artistas, con funcionarios públicos comprometidos, con gestores y actores sociales y culturales dinámicos y eficaces, con jóvenes estudiantes que avanzan y con una comunidad abierta y ambiciosa de prosperidad y futuro, pero ¿contamos realmente con nosotros?

La problemática del atropello indiscriminado contra nuestro patrimonio arquitectónico y natural es asunto y responsabilidad, tanto del Estado provincial, del municipio capitalino, como de todos y cada uno los ciudadanos que habitamos esta provincia. Pero, como muchos sabemos, éste no es un tema nuevo.

Importante es saber que en la década del 60 Corrientes, junto con la provincia de Córdoba, es pionera en crear ordenanzas para la protección del patrimonio.

Es cierto que existen ordenanzas municipales y leyes nacionales que protegen y resguardan nuestros vestigios, pero también es cierto que no siempre se cumplen.

Un dato no menor y para tener en cuenta es que, en tan sólo un año y medio, hemos contado ya casi 28 demoliciones de casas con valor patrimonial, dentro y fuera del casco histórico, así como otras tantas pérdidas irremediables. Esto hace evidente el poco interés, la negligencia y el abandono de todos nosotros hacia nuestra historia. Increíblemente, y aunque no lo pareciera y aunque también mucha gente no lo sepa, estas lamentables circunstancias conllevan paulatinamente a la pérdida de recursos económicos derivados del turismo cultural, uno de los pilares básicos de la estructura productiva de la ciudad de Corrientes, sin embargo poco considerada y explotada.

El caso de la casa en cuestión, ubicada en Buenos Aires y 25 de Mayo, es sólo un caso más de los tantos que existen en la ciudad, pero también es un llamado de atención para todos los ciudadanos, para que reflexionemos, analicemos y comencemos a trabajar al respecto. Durante este conflicto, junto al grupo de jóvenes que tuvieron la brillante iniciativa de comenzar a juntar firmas, vimos que existe desde distintos sectores de la comunidad un interés por defender lo nuestro, un gran número de personas se sumaron al trabajo y mostraron su compromiso.

Debemos estimular continuamente la participación ciudadana en la defensa activa del patrimonio, es una cuestión que nos involucra a todos por igual sin ninguna clase de distinción. La supervivencia de nuestro legado colectivo sólo estará garantizada cuando la gran mayoría entienda la necesidad de protegerlo y actúe efectivamente.

No se debe y no debemos permitir, bajo ninguna circunstancia, la pérdida de uno más de nuestros tesoros, y tenemos que trabajar conjuntamente en buscar todas las alternativas posibles para que esta pendiente y triste situación pueda ser viabilizada de la mejor manera, atendiendo celosamente a la preservación y al rescate de todo el patrimonio que se encuentra actualmente en abandono corriendo grave peligro de desaparecer.

Debemos tomar la decisión de salir a luchar por nuestros derechos culturales, debemos encontrarnos y buscar un nuevo espacio para debatir, para indagar y profundizar en los temas que hoy nos afectan a todos como ciudadanos.

El derecho a la ciudad se debe ampliar con la exigencia del derecho a la historia, a la memoria, a la belleza y a los lugares para expresión de la comunidad.

La lucha por defender los espacios públicos debe constituir, en definitiva, un elemento básico para la democratización de nuestra cultura.

Con actitud optimista, me atrevo a decir que la provincia de Corrientes se encuentra actualmente en las mejores condiciones para comenzar a andar el camino del crecimiento y desarrollo sociocultural, ya que estos conflictos, estos marcados procesos de transformación, son los que nos ayudarán a comprender nuestra realidad y a trabajar conjuntamente para mejorarla.

Tengo la absoluta certeza de que la experiencia de errores y aciertos que nos acompaña a todos los correntinos despertarán en cada uno de nosotros la fuerza y la virtud para hacer posible la realidad de vivir en armonía con nuestra historia y nuestra ciudad, proyectándonos en el tiempo hacia el futuro.

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