Dicen que, por culpa del Gobierno, las retenciones al trigo equivalieron a 40%

Según un estudio de la entidad, por la falta de transparencia del mercado, el precio que se pagó por el trigo fue en promedio un 17% inferior al que había prometido el Gobierno
Esta campaña, la Argentina producirá entre 9 y 9,5 millones de toneladas de trigo, esto es, entre 6,8 y 7,3 millones de toneladas menos que la campaña pasada. La cifra implica que lo que se cosechará de menos equivale a un poco más de todo lo que consume la Argentina en un año, o a más de un kilo de pan para cada habitante del planeta.

La sequía tuvo un rol importantísimo en esa merma drástica, tanto porque desalentó la siembra, como porque lastimó, a veces irremediablemente, lo ya sembrado. Pero no la única culpable. Las intervenciones del Gobierno en la fijación de precios y en su manipulación del comercio exterior, sumado a la incertidumbre a futuro que esto generó en un negocio que requiere una mínima previsibilidad (ya bastante inestabilidad tiene con el clima), pusieron el desestímulo que faltaba.

Para Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), no se trata de torpeza o desmanejo. La entidad de productores directamente acusa al Gobierno de “incentivar, a través de todo tipo de artilugios –con el Registro de Operaciones de Exportación (ROE), con los cierres y aperturas de exportaciones, con llamados telefónicos–a que exportadores y molineros no paguen el precio pleno al productor”, comunicó.

El precio pleno, o FAS teórico, es aquel que el productor debería cobrar al vender su trigo, y se calcula descontándole al precio internacional los derechos de exportación (retenciones) y los costos de exportación. La Secretaría de Agricultura hace esa cuenta mes a mes, y publica el FAS teórico mensual, que debería coincidir con lo que se le paga al productor. El Gobierno, recuerda CRA, se había comprometido por escrito a que los productores recibieran ese importe el 30 de abril de 2008.

Sin embargo, apunta la entidad, la comparación de este FAS teórico y los precios de pizarra (aquellos que marcan lo que se les ofreció a los productores en verdad) arroja una diferencia promedio de 17% en contra de los agricultores entre enero y noviembre del año pasado. Entre febrero y mayo se dieron las diferencias más marcadas (con una brecha del 29% al 32% en contra de los productores, equivalente a entre $ 166 y $191 menos por tonelada), mientras que de julio a septiembre y en noviembre fueron las más leves (de 7% a 8%, o entre $ 28 y $ 45 menos por tonelada).

Transferencia millonaria

El trabajo de CRA luego extrapola esa diferencia por tonelada a la cantidad que compraron los dos clientes que tiene el trigo local: las empresas exportadoras y los molinos harineros entre enero y noviembre de 2008. Así, obtiene que la política oficial sobre el sector llevó a que los productores dejaran de obtener $ 906,3 millones por los 9,43 millones de toneladas del cereal que vendieron en la campaña 2007/08 (cifra equivalente a la inversión requerida en el 1,5 millón de hectáreas de trigo que luego no se sembraron). De ese total, agrega, $ 601 millones fueron a manos de los molinos harineros, mientras que los $ 305 millones restantes se los transfirieron a los exportadores.

Así, las retenciones reales al cereal no fueron de 23%, sino de 40%, si se le suma el 17% promedio al que equivalió la transferencia a los eslabones posteriores de la cadena. Por esa razón, dijo CRA, los productores no confían en que se reflejen en sus ventas los cinco puntos de baja de retenciones recientemente anunciados.

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