EE. UU. dice que Brasil está en el centro de su agenda mundial

"Ya dejamos de pensar que la capital de Brasil es Buenos Aires", dijo el saliente embajador de Washington en Brasilia. Y remarcó que quien quiera que sea el sucesor de Lula en 2011, las líneas consolidadas por el brasileño no serán revertidas.
Hace tiempo que los norteamericanos "dejaron de pensar que Buenos Aires es la capital de Brasil". La sentencia, cierta o no, es del embajador de Estados Unidos en Brasilia, Clifford Sobel, quien dejará su puesto la primera semana de agosto para transferírselo a Thomas Shannon, el actual subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos. Pero el diplomático no sólo se refirió al mejor conocimiento del lugar que ocupa el mayor país sudamericano en el mapamundi. Dijo, además, que el presidente Barack Obama "está montando una agenda en la cual Brasil está definitivamente en el centro".

El embajador refinó sus conclusiones luego de tres años de permanecer al frente de la principal delegación diplomática en Brasilia: "Las políticas de Brasil están evolucionando... y nosotros le estamos prestando mucha atención a ese proceso". Agregó entonces: "Existe una agenda y una perspectiva (en el sentido de mecanismo de análisis) común" entre los dos países. Continuó: "Brasil vive un momento especial: es una isla de estabilidad, tanto política como financiera. Y cuando miramos los temas que tenemos que confrontar: energía, clima, gripe, crisis financieras, vemos a Brasil como parte de la solución". Finalmente consignó una de las características idiosincráticas de los brasileños: "Son incapaces de decir que no, pero eso no significa que digan sí". Al embajador, Brasil le costó tiempo y esfuerzo: "Trabajé las 24 horas del día" exageró. Pero lo cierto es que la intensidad de su tarea no le dejó espacio para aprender bien el portugués, idioma que prometió estudiar ahora porque pretende mantener los lazos anudados con el mundo de las empresas y de la sociedad política brasileña.

De las palabras del embajador, nombrado por el ex presidente George W.Bush como premio por la dedicación de Sobel a sus campañas electorales, se deduce mucho más. Muestra que EE.UU. entendió que no hay en la región otro "interlocutor confiable" que no sea Lula da Silva, un líder político con libre tránsito en toda Sudamérica, Colombia y Perú incluidos. Desde el punto de vista geopolítico, Lula hizo una profesión de fe en cuanto al pragmatismo en sus relaciones con EE.UU. Por ejemplo, no se avergonzó de recibir a Bush en la quinta presidencial de Brasilia el día después de la fracasada cumbre de las Américas en Mar del Plata donde murió el ALCA, una iniciativa impulsada por EE.UU. (fue en noviembre de 2005).

Lula aprovechó además las dificultades de Bush para dar atención a otras cosas que no fueran Afganistán, Irak y Medio Oriente. Quedó un espacio en descubierto. Y allí se ubicó el presidente brasileño como una aceitada bisagra. Con sus socios del Mercosur logró formaron la unión de los países de América del Sur (UNASUR) donde se integraron personajes tan disímiles como Hugo Chávez y Alvaro Uribe.

Pero lo que hay que leer con más atención en las declaraciones de Sobel son aquellas que hacen referencia al futuro. A Lula le queda un año y medio de gobierno. Y hoy nadie puede garantizar que él podrá imponer su sucesora en el Palacio del Planalto. Lo que dice el embajador norteamericano es que sea quien sea el futuro gobernante brasileño, las líneas consolidadas durante el gobierno de Lula no van a ser revertidas.

Brasil es lo que es en la actualidad porque según definió Marco Aurelio García, asesor internacional del presidente, "el neoliberalismo en Brasil fue tardío. El hecho de que tengamos Petrobras, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, el Banco de Brasil y Eletrobras, es lo que hoy nos permite realizar políticas anti cíclicas".

Pero hay más: la estrategia de integración sudamericana alentada por Lula, que se proyecta más allá de la región al posicionarse en Cuba, está respaldada por las élites brasileñas que entendieron las ventajas económicas.

Claro que por detrás de la geopolítica brasileña hay una filosofía defendida en el Planalto (la casa de gobierno),en Itamaraty (la cancillería) y los grandes dirigentes empresariales. "Es fundamental entender la crisis política internacional: hay un tránsito de una etapa unipolar a otra multipolar. Y en ese contexto tenemos que consolidar la integración (regional) para mantener nuestra presencia en un mundo en pleno proceso de reorganización", dijo García.

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