En 15 días se triplicaron los enfermos de dengue

Ya son más de 12.500; un juez pidió informes al gobierno bonaerense sobre las medidas tomadas
La Argentina ya está envuelta en una epidemia histórica de dengue con cientos de casos confirmados cada 24 horas.

En dos semanas se triplicaron las notificaciones de enfermos, que pasaron de 4144 a 12.544, según confirmó ayer el Ministerio de Salud de la Nación.

La enfermedad clavó fuerte los dientes de este lado de las fronteras y, de acuerdo con las estimaciones oficiales, ahora hay 23 millones de habitantes que son susceptibles de padecerla.

Sólo 328 pacientes llegaron con el virus desde los países limítrofes, como Bolivia, Paraguay y Brasil, donde el mal es endémico, indicó el director de Epidemiología, Juan Carlos Bossio.

Estos datos derrumban la hipótesis de que los mosquitos Aedes aegypti con dengue permanecían del otro lado de los límites del país y que la mayoría de los casos correspondían a personas que habían ingresado con la enfermedad.

En medio de la sensación generalizada de falta de prevención, un juez civil de La Plata ordenó ayer al Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires un informe pormenorizado sobre el "estado de situación" y las "medidas adoptadas hasta la actualidad y previstas a futuro" para detener la propagación del dengue en territorio bonaerense, después de que un particular presentó un amparo (como se informa por separado).

A estas alturas, el virus, los mosquitos infectados y las personas portadoras de la enfermedad forman una tormenta perfecta con brotes epidémicos masivos como en Charata, en el sudoeste del Chaco, con 6000 enfermos, o, el más reciente, en la pequeña localidad de Hersilia, Santa Fe, donde 401 personas padecen el flagelo (ver aparte).

"En este momento, si hacemos un promedio de cómo se desarrolla la enfermedad en las localidades más afectadas, tendríamos una tendencia al descenso, pero no podemos tomarnos de eso, porque se disimulan situaciones potenciales de brotes, como en Hersilia", dijo el director nacional de Prevención de Enfermedades y Riesgos, Hugo Fernández.

El comportamiento del dengue es casi incendiario. No tiene un patrón previsible. Puede ocurrir que de una semana a la otra, dentro de los dominios del mosquito, aparezcan cientos de casos. Y el A edes aegypti habita desde la pampa húmeda -incluida la ciudad de Buenos Aires- hasta las fronteras del Norte.

Hasta el ministro de Gobierno del Chaco, Domingo Peppo, habría contraído la enfermedad tras recorrer las zonas más afectadas, como Charata, Roque Sáenz Peña y Pampa del Infierno. También el futbolista argentino Martín Mandra, que juega en Ecuador y que viajó al país para enfrentar a Estudiantes en Buenos Aires, manifiesta síntomas compatibles con el dengue.

Esta enfermedad reapareció en el país entre 1997 y 1998. En 11 años terminó transformándose en la epidemia más importante de las últimas cuatro décadas. Superó ampliamente los casi 5000 enfermos de cólera entre 1992 y 1999. En 2004, los enfermos de dengue autóctono ascendieron a 1493 y los importados, a 29; en 2007, los enfermos contagiados de este lado de las fronteras sumaron 236, mientras que 173 eran importados. Ahora esa relación está totalmente desequilibrada: los casos autóctonos superan en casi 12.000 los que llegaron de fuera del país.

"En este esquema es necesario mantener conductas persistentes en lo cotidiano de limpieza de los posibles criaderos de mosquitos porque, al tener tantas personas con dengue, el riesgo permanece en el tiempo", admitió ayer el secretario de Promoción y Programas Sanitarios del Ministerio de Salud, Juan Carlos Nadalich.

Consultado sobre por qué no se declaró la emergencia sanitaria en todo el país, el funcionario dijo: "Tenemos los recursos para llegar a todo el país y no comulgamos con esa idea".

Como no existe una vacuna contra la enfermedad, la única manera de controlar el avance del dengue -no se puede erradicar- es a través de la limpieza de recipientes con agua que puedan servir como criaderos de mosquitos. Como segunda medida, la fumigación aérea de los espacios. No hay más secretos, según los expertos.

El A edes aegypti tiene costumbres urbanas y vive generalmente dentro de los hogares. Los huevos y larvas de este hematófago sobreviven a las bajas temperaturas del invierno, con lo cual el mayor trabajo de prevención debe realizarse en esa época del año, aunque el número de enfermos y de mosquitos adultos haya disminuido.

Actualmente, en la Argentina sólo quedan tres provincias donde no se registraron casos de dengue (Tierra del Fuego, Santa Cruz y Neuquén). El resto del país está en riesgo.

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