365 días para soñar con la re-re propia.

El presidente Álvaro Uribe inició ayer su último año como mandatario de los colombianos, con varios desafíos por resolver, como el aislamiento en el contexto latinoamericano por su cercanía con Estados Unidos y la difícil aprobación en el Congreso de un referendo que le permita optar de nuevo a la reelección. Algunos analistas señalan que en temas económicos, políticos y de seguridad hubo avances importantes en los últimos siete años, durante los que Uribe estuvo en el gobierno, pero quedan pendientes varias tareas por resolver.
El ex vicepresidente y analista Humberto de La Calle advirtió que la política exterior es uno de los principales desafíos para el presidente durante el año que le queda en el poder, a causa de la polémica que generó en la región el acuerdo con Washington para el uso de bases militares en Colombia. "La petición de Chile y Brasil de llevar a la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) ese acuerdo es muy preocupante: es como colocar a Colombia en el banquillo de los acusados de la Unasur, bajo la presidencia del presidente (ecuatoriano, Rafael) Correa, que no es prenda de garantía", dijo el ex vicepresidente.

Por su parte, el internacionalista Vicente Torrijos cree que el reto de la política exterior en el último año de Uribe será la relación con los países vecinos.

El experto sostuvo que debe revitalizarse la agenda comercial con Ecuador y Venezuela, que no tienen relaciones diplomáticas con Colombia y amenazaron con cortar el comercio. Otro de los temas internacionales es la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Washington y Bogotá, pendiente de ratificar en el Congreso de Estados Unidos hasta que haya una mejora en los derechos humanos y laborales en Colombia.

"Para Estados Unidos es cada vez más claro que el TLC no será sólo un tema eminentemente comercial, sino que está vinculado con una agenda estratégica más amplia, que incluye el Plan Colombia y la utilización de las bases militares colombianas", subrayó Torrijos.

En una reciente entrevista, Uribe señaló que espera que el Congreso de su país tome una pronta decisión sobre la convocatoria a un referendo para consultar a los ciudadanos si están de acuerdo con que aspire a una segunda reelección. Para el ex vicepresidente De La Calle, sin reelección presidencial "la gobernabilidad se deteriora. Ello opacará la capacidad del gobierno y del Congreso de tomar decisiones". Un escenario sin reelección complicaria las aspiraciones del oficialismo. "Sin referendo –señaló el politólogo Juan Manuel Charry– habría un inminente rompimiento de la coalición y tendríamos diferentes candidatos, sin contar a los independientes. Eso forzaría a una segunda vuelta donde los partidos minoritarios podrían inclinar la balanza". De hecho, ya existen algunas fisuras en las relaciones entre el gobierno y los oficialistas en el Congreso.

En el tema de la seguridad, uno de los más exitosos de su mandato, se evidencian algunos "retrocesos" debido a que las bandas de paramilitares dedicadas al narcotráfico continúan operando y en siete años no ha podido concretar la liberación de todos los secuestrados en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ni la rendición del grupo rebelde. "Se le acabó el tiempo, ya es imposible a pesar de que la guerrilla renunció a las condiciones que exigió al comienzo", dijo el ex consejero de Seguridad Nacional Carlos Eduardo Jaramillo.

Uribe fue elegido en 2002 para un período de cuatro años y en el poder impulsó una reforma constitucional que le permitió ser reelegido en las urnas en 2006 para otros cuatro años.

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