A dos días de la final, ‘La Feliz’ respira clima de Davis

Mar del Plata, la ciudad balnearia argentina por excelencia, se prepara para albergar el fin de semana la histórica final del Grupo Mundial de Copa Davis 2008, en medio de un clima de cordialidad hacia los turistas y de devoción para los tenistas locales.

David Nalbandian y Juan Martín Del Potro, los máximos exponentes del tenis argentino en la actualidad, generan admiración a cada paso que dan por la ciudad, y también se les reconoce su enorme talento con la raqueta en la mano en las prácticas, que en las dos últimas jornadas fueron presenciadas por 3.000 personas, que paradójicamente no podrán casi con seguridad ver la final dentro del estadio.

Es que la Asociación Argentina de Tenis puso a la venta nada más que 620 entradas en Mar del Plata, y el resto se ofreció a través del sistema ticketek, más las que se reservaron para los invitados especiales y de cortesía.

La ciudad albergó hace escasos días dos eventos como los Torneos Juveniles Bonaerenses y el Festival Internacional de Cine, lo que generó un gran movimiento comercial y turístico, impropio para noviembre, pero eso quedó atrás y lo que viene es la final de Copa Davis, un hecho histórico para el tenis argentino y sudamericano.

Es que la única vez que se había jugado una final de la Davis en Sudamérica fue en 1976, en Santiago, cuando el local Chile perdió por 4-1 ante Italia.

La ansiedad del público se incrementa con el correr de las horas, y también desde la organización trabajan sin descanso para que todo esté en orden para recibir a un evento de primer nivel mundial.

En ese sentido, el gobierno municipal anunció que ubicará al menos dos pantallas gigantes en la ciudad para que la gente pueda ver los partidos, una de ellas será en la playa Las Toscas, donde se espera que acudan 9.000 personas.

Respecto del estadio, aún restan detalles de terminación en los ingresos y egresos, y en cuanto a lo que tiene que ver con el tenis, se agiliza la instalación de parte de técnicos ingleses del Ojo de Halcón, como se conoce al sistema que decide sobre cada punto dudoso.

Esas imágenes se verán a través de cuatro pantallas con forma de cubo que ya se instalaron en el techo del estadio Polideportivo Islas Malvinas marplatense.

En cuanto a la repercusión en el resto de la ciudad, se observó la venta de banderas argentinas y españolas en varios negocios en la peatonal San Martín, y la imagen de Guillermo Vilas, el hijo pródigo de la ciudad, está en casi todas las casas de venta de indumentarias deportiva.

La gente, muy cordial y afectuosa con los españoles y turistas que invadieron la ciudad, lamenta muchísimo la ausencia de Rafael Nadal, el líder del tenis mundial, aunque su imagen está presente en forma permanente ya que la figura del español sobresale en cada afiche que promociona la final de Copa Davis.

Los marplatenses, orgullosos de recibir la final entre Argentina y España, desean que todo salga perfecto, y eso incluye ganar la esquiva “Ensaladera de Plata”, esa misma que el enorme Guillermo Vilas no pudo conquistar y que ahora coquetea de cerca, quizá como nunca antes.

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