En 4 días denunciaron 7 ataques idénticos al caso del empresario avícola

Los conductores fueron agredidos en el mismo puente de Paso y Terrada, de Maipú. Dos de esos casos terminaron en asaltos a mano armada. En ninguno de los hechos se detuvo a los autores.
En sólo cuatro días de noviembre, siete automovilistas denunciaron que fueron atacados a pedradas en el mismo puente (Paso y Terrada, en Maipú) en que murió Juan Manuel Olmo. Dos de esos casos terminaron en asaltos a mano armada. En ninguna de esas causas se pudo detener a los autores. Personal policial y judicial coinciden en que es uno de los delitos más difíciles de esclarecer.

"La verdad es que si el hecho es sólo un daño en el auto, no se investiga mucho: se toma la denuncia y la causa no avanza más de eso. Hay demasiados delitos importantes como para estar siguiendo a adolescentes que tiran piedras. Eso es una realidad", asume uno de los investigadores judiciales que trabajan en la zona, quien prefiere quedar en el anonimato.

Esa cruda verdad desnuda el escaso trabajo de prevención que la policía puede realizar en estos hechos, que como se comprobó con el caso del empresario avícola, puede terminar en un homicidio.

Más allá de las constantes llamadas al 911 –la misma noche del homicidio ingresaron al Comando Radioeléctrico dos denuncias, previas al ataque de Olmo–, entre el 7 y el 10 de este mes se radicaron siete denuncias de ataques con piedras en la Oficina Fiscal Nº15 de Carrodilla, con jurisdicción en el citado puente. Dos de ellas derivaron en asaltos a mano armada que, según las víctimas, fueron cometidos por delincuentes de entre 16 y 21 años que continúan prófugos y no tiraban piedras para divertirse.

En ambos casos, los automovilistas asaltados coincidieron en que los autores del atraco habían salido del barrio Los Alerces, de Maipú, precisamente el mismo en que vivían los tres menores acusados de ser los autores del piedrazo fatal.

Si el piedrazo derivó en un delito considerado importante, como un asalto a mano armada, desde la Justicia se ordena el trabajo de Científica para rastrear posibles huellas y de Canes para llegar hasta los autores.

"Estos ataques son muy difíciles de investigar. Si no dispararon contra las víctimas no tenés ni una bala para peritar, generalmente sólo encontrás la piedra, de la cual no se pueden tomar huellas porque es porosa. Hay casos en que antes de atacar se quedan un rato en el puente fumando o tomando, por lo que es fundamental que Científica pueda encontrar algún elemento del que se consiga alguna huella cargable al sistema AFIS (sistema de identificación dactiloscópica) para dar con los autores. Si no hay nada hay que hacer vigilancia permanente mientras aparecen los testigos", explicó ayer un efectivo de la Dirección de Investigaciones.

Los policías que suelen estar abocados a estos delitos muchas veces se encuentran con varios " indicios" de que el autor puede ser tal o cual delincuente, pero ante la falta de pruebas es imposible imputarlo.

"Lo fundamental para llegar a esclarecer este tipo de delitos son los testigos. Lo que pasa es que cuesta mucho por el silencio que genera la peligrosidad de los delincuentes. En el barrio todos saben quiénes son, pero nadie quiere meterse por miedo a que les hagan algo. En el crimen de Olmo, el caso generó gran repercusión y fue fundamental el testimonio de 7 testigos de identidad reservada para esclarecerlo", confesó ayer el fiscal de Luján-Maipú Fernando Giunta, quien consiguió dar con los autores del homicidio.

Comentá la nota