Los 43 días que cambiaron el escenario

La ciudad está mucho más abandonada que hace 43 días. En los dispensarios hay muestras para análisis clínicos extraídas en junio que nunca llegaron a un laboratorio, el poder de policía municipal casi se extinguió y miles de cordobeses manejan con licencias de conducir vencidas.
Son mayoría los empleados municipales que desde mediados del mes pasado no hicieron otra cosa que quitar su colaboración y centenares de funcionarios sólo se dedicaron a lidiar con las protestas.

El paro duró casi un mes y medio e incluyó sabotajes constantes y violencia creciente: todo está más descontrolado, más sucio, más descuidado. Cada una de las partes agradece que no se haya cruzado en estos días la delgada línea que separa los disparos de piedras con morteros de la muerte de una persona.

Pero no es el estado de la ciudad ni el humor de sus habitantes lo único que cambió desde el día en que el intendente Daniel Giacomino firmó el decreto que estableció un abrupto recorte de los adicionales salariales hasta ayer, cuando volvió atrás parcialmente con algunas de esas medidas.

Giacomino firmó ese decreto tres semanas antes de las elecciones legislativas con dos certezas. La primera de esas convicciones era que el conflicto gremial que se suscitaría iba a disminuir la cantidad de votos que hasta ese momento el ex intendente y hoy senador nacional electo, Luis Juez, se anotaba en las encuestas. Asegura que lo hizo por la supervivencia de su Gobierno.

La segunda era una verdad dramática: el recorte podía morigerar la sangría de recursos que producía la sobredimensionada planta de empleados, pero el conflicto podía terminar con su gestión. "Prefiero irme por aplicar un ajuste antes que irme por no poder pagar los sueldos", repitió por aquellos días el intendente.

Es obvio que el conflicto modificó el escenario político. Juez dice hoy que la pelea entre Giacomino y el Suoem pudo hacerle perder la votación que finalmente ganó, aunque con sabor a derrota: creía que salía gobernador de esa elección legislativa y las cosas resultaron muy diferentes.

Pero los cambios políticos no se limitan a eso. Giacomino comenzó la pelea en su momento de mayor debilidad y ayer la terminó en mejores condiciones: el bloque juecista se fragmentó en tres y ya no tiene la capacidad de impedir que ostentaba antes del conflicto. Y los demás bloques están mucho más cerca.

El Ejecutivo estará obligado a negociar hasta el consenso con el radicalismo, con el peronismo, con el bloque de Olga Riutort y con el nuevo bloque de cinco ediles que lidera informalmente el viceintendente Carlos Vicente, también alejado del ex intendente. Pero ya no dependerá de los juecistas, que conforman una oposición cada vez más irreductible.

También cambiaron algunas cosas puertas adentro del Palacio 6 de Julio. Ese estatuto informal que rige en el municipio desde hace más de 20 años e indica que ningún intendente de Córdoba puede contradecir las órdenes de Rubén Daniele al menos fue puesto en duda esta vez.

Si a fin de año la ejecución presupuestaria confirma –tal como asegura el intendente y como ratifica Daniele– que este conflicto terminó en la aceptación por parte del Suoem de un recorte de más de tres millones de pesos mensuales al gasto salarial, estos 43 días habrán marcado un hito en la historia municipal.

Todas las peleas del Suoem en el cuarto de siglo de la conducción Daniele habían sido por más fondos, y siempre había salido ganador. Esta vez peleó para resistir un recorte y, cuanto más, logró un empate.

Otro cambio sustancial ocurrió en las últimas 24 horas de la pelea: se produjo la intervención de una autoridad laboral. La tesis de que la Secretaría de Trabajo de la Provincia no podía intervenir en los conflictos del municipio capitalino se desmoronó con sólo un gesto de voluntad política del Gobierno provincial. ¿La pelea habría durado 43 días si esa intervención hubiera ocurrido antes?

No es ése el principal enigma. Pero para saber si el recorte anunciado es real habrá que observar si mejoran las calles, el alumbrado, la gestión.

Comentá la nota