El diario de la familia de Berlusconi había elogiado a su agresor

De una promesa a la vendetta, la historia de Massimo Tartaglia, el agresor del premier italiano, Silvio Berlusconi, esconde un dato curioso: en 1995, fueron los propios Berlusconi quienes presentaron en sociedad a Tartaglia en su diario Il Giornale como una joven promesa científica de la península.
Quince años después, cuando se cruzaron en las calles de Milán, Tartaglia le revoleó una réplica del Duomo de Milán por la cabeza a "Il Cavaliere" sin que aún se conozca con certeza sus razones.

Así surge de una revisión del ejemplar de Il Giornale del 23 de marzo de 1995 al que pudo acceder PERFIL. En el artículo publicado en el medio que controla la familia Berlusconi desde 1977 y que Silvio traspasó a su hermano Paolo en 1994, el invento de Tartaglia, un cuadro electrónico con luces que danzan al ritmo de la música y las voces, es destacado como uno de las creaciones más interesantes del momento. Il Giornale resalta la tenacidad de su inventor: "Massimo, que llevó adelante el proyecto pese a los intentos de disuasión de su padre, se ocupa él mismo de fabricar su invento para cualquiera interesado en comercializarlo", detalla la nota.

Sin embargo, Tartaglia no tuvo suerte con su "Quadri danzanti" porque nadie quiso financiarlo. Y continuó trabajando con su padre, Alessandro, hasta 2001, en un negocio de ensamblaje de artefactos electrónicos, año en el que la familia liquidó su antigua empresa para fundar Al.Ta.Tek, otra firma dedicada al mismo rubro.

Cuando PERFIL se comunicó con la casa de los Tartaglia en Cesano Boscone, en las afueras de Milán, la madre de Massimo, Donata, se disculpó y pidió comprensión con un hilo de voz. "No tenemos nada más que decir. Estamos preocupados por Massimo, no sabemos por qué actuó de ese modo", se lamentó la mujer con angustia palpable.

"Mi hijo es psicológicamente vulnerable", había comentado el padre el lunes al ser abordado en la calle por los medios locales, quienes además explicaron que Tartaglia se encuentra bajo tratamiento psiquiático desde hace diez años. Pero ayer el diario Corriere della Sera publicó además un nuevo dato: no sería la primera vez que el agresor intentaba acercarse al premier. La revelación la hizo una dirigente del club Milan, propiedad de Berlusconi, quien reconoció al agresor en televisión. "Estoy segura, es él", les aseguró a las autoridades judiciales, a quienes también informó que en noviembre Massimo se había presentado en el club solicitando ser recibido por Berlusconi aunque se le impidió el paso.

Al día de hoy, Tartaglia divide las aguas italianas. En sólo algunas horas, el agresor de Berlusconi marcó un récord de adhesión en la red Facebook. Pero también los adeptos del premier respondieron por la misma vía, abriendo un grupo bautizado "Asesinemos a Tartaglia" y avivando aun más el caldeado clima mediterráneo.

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