Diana Conti: "El PJ de Kirchner no es sectario, se abre a la izquierda" .

No sabe escribir mensajes de texto en su celular, aunque los lee. Y se ríe de su propia torpeza. "Creo que tampoco sé cómo encender una radio", exagera la diputada nacional Diana Conti.
En contraposición a su nula habilidad con la telefonía celular, su talento para intervenir en el mundo político es inobjetable. Fue senadora nacional (ingresó como suplente de Raúl Alfonsín, que dejó su banca a poco de ingresar, en 2001), en la actualidad transita su segundo mandato como diputada nacional, y ahora fue nominada como sexta candidata a diputada nacional por la lista de Frente para la Victoria (FPV) en la provincia de Buenos Aires.

Si no sucede una catástrofe electoral para su espacio político, a partir del próximo 10 de diciembre iniciará su tercer mandato como diputada nacional.

Miembro del Consejo de la Magistratura —lo integran dos diputados entre trece miembros—, Conti es parte del núcleo de los leales infatigables del espacio kirchnerista. Desde la izquierda, pasando por el Frente Grande, llegó al corazón del actual proyecto en el poder.

—El kirchnerismo, luego de sufrir algunas deserciones, en especial la de Julio Cobos, se abroqueló en el PJ, pero usted es una excepción, quedó a las puertas de renovar el mandato y sin ser peronista, ¿cómo lo interpreta?

—Es claro que hay una presencia muy fuerte del peronismo, sus símbolos partidarios, Perón, Evita, la Marcha, son permanentemente mostrados, cantados. Pero todo hecho en un sentido muy amplio, muy abierto. En las listas no sólo yo participo desde fuera del peronismo, está la propia Nacha Guevara que no tiene que ver con el PJ, está Carlos Heller en la Capital y muchos otros compañeros. Se trata de un peronismo abierto, pero abierto hacia el lado exactamente contrario al que lo desplegó Carlos Menem en los años '90, que lo abrió hacia la Ucedé.

—Quedó sexta en una lista con decenas de postulantes, ¿la sorprendió el gran respaldo que recibió?

—Estoy ocupando el segundo lugar del cupo femenino, detrás de Nacha. Y lo tomo con un reconocimiento no sólo de Néstor y de Cristina, sino de todo el espacio que representamos y también del propio Partido Justicialista.

—Kirchner exaltó en La Plata a "los incondicionales con el proyecto", ¿se sintió aludida?

—Y no sólo yo, todos los compañeros nos sentimos mimados, protegidos. Las palabras de Néstor en La Plata fueron caricias para nosotros.

—¿Qué aporte tiene para hacer en este tercer período?

—Lo principal, el trabajo desde lo judicial, necesitamos que ese poder se renueve, y que haga de lo nacional y popular también su causa. Por supuesto seguiré trabajando por los derechos humanos, ya que ese es mi lugar de procedencia.

—¿Cómo se ve haciendo campaña con Nacha?

—Tenía expectativas sobre cómo se ubicaría Nacha, desde qué lugar. Y me gustó el discurso que dio en La Plata, me parece que se paró en un lugar inteligente.

—La campaña en la provincia no viene sencilla para el oficialismo, ¿la conformación de lista y el inicio de la campaña los alientan a mejorar?

—Vemos que es muy fuerte, impresionante, la fuerza de Néstor ahora que se largó a caminar por el Gran Buenos Aires. Recibe una energía, un cariño extraordinarios. Yo avizoro un triunfo holgado en las urnas.

—Después del 28 de junio, ¿cederá el abismo político entre el oficialismo y la oposición o se profundizará la fractura existente?

—Yo veo un escenario donde la oposición seguirá ocultando su verdadero proyecto político, que es antagónico con el nuestro y mucho más cercano a las políticas que rigieron en los años '90. La oposición seguirá con un discurso con formas supuestamente progresistas y republicanas, pero que en lo concreto no tolera dos temas principales: el avance en los juicios a los represores y los cambios copernicanos este gobierno viene dando en materia económica, como las renacionalizaciones de las empresas y otras medidas.

—En el acto de La Plata, Kirchner confesó que Eduardo Duhalde le pidió, poco antes de asumir la Presidencia, que aceptara un pacto de amnistía para represores de la dictadura, y que tuvo que mentir para ganar tiempo, ¿qué significa hoy esta revelación?

—Es importante, el pueblo lo debe saber. El no juzgamiento a los represores es el pacto que sostiene a la corporación política que hoy es nuestra oposición. Junto a algunos medios de comunicación e intereses financieros que participan de esa trama. Ese bloque seguirá oponiéndose a nuestro proyecto, por eso necesitamos un respaldo popular importante para garantizar la continuidad de los cambios.

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