Dialoguitos en la Sarmiento

Días pasados, en esta columna anticipamos la posibilidad de la existencia de un incipiente proceso interno a nivel local en el partido gobernante, que puede derivar en los comicios internos previstos para el domingo 14 de agosto de 2011.
Falta mucho, es cierto, pero en política los tiempos no siempre son los mismos que corren para el resto de los mortales. Cuando esta sección publicó esa información, se escucharon distintas voces. Algunas, coincidiendo con lo anticipado y otras desautorizando la noticia. Pero días más tarde, al visitar el comienzo de la construcción del edificio que albergará a la Escuela de Enseñanza Media Nº 6, cuando un periodista de este diario le preguntó al intendente municipal, Aníbal Pittelli, sobre ese comentario, el jefe comunal no desmintió la versión, se limitó a decir que es una irresponsabilidad hablar de candidaturas cuando faltan alrededor de 14 meses para analizar los probables nombres para integrar una nómina de postulantes, pero luego, tal vez sin querer (es extraño que Pittelli diga algo 'sin querer', ya que tiene una larga militancia política y todo lo que dice, es meditado previamente), no descartó ser candidato a intendente en octubre de 2011. 'A ojo de buen cubero', como dice un viejo refrán criollo, Pittelli está pensando en ser el candidato del oficialismo y para ello, si es necesario, hasta estaría dispuesto a enfrentar una interna. Para corroborar esta modesta y simple apreciación de quien es el responsable de esta sección, en la mañana de ayer, alguien con suficiente llegada al intendente como para conocer su pensamiento, comentó: 'Aníbal (Pittelli) llegó al despacho oficial del Palacio Municipal como consecuencia de la renuncia de Ariel Franetovich que fue designado por el gobernador Daniel Scioli como ministro de Asuntos Agrarios. En esa condición (reemplazante) Aníbal va a terminar el mandato de Ariel. Pero, que nadie tenga dudas de que Aníbal quiere ser intendente por mandato completo y a través del voto popular y para que eso sea posible, sólo hay un camino: las elecciones de octubre del 2011 y si para llegar a esos comicios se ve en la obligación de enfrentar a algún compañero en las internas del 14 de agosto, no tengas dudas de que lo va a hacer'. Si bien todo esto no es oficial, ya que la conversación se produjo sin grabador en la mañana de ayer y una mesa de café en La Perla, la decisión del 'Pittellismo' (aunque aún oficialmente los seguidores del intendente prefieren mantener silencio), podría acelerar los tiempos para que quienes estarían dispuestos a enfrentarlo, comiencen a trabajar con vistas a las internas. Anoche, mientras se realizaba la 'choripaneada' en la Estación Ferroviaria Chivilcoy Sud (hoy cumple 100 años), un conocido 'peroncho' de larga militancia, con domicilio en las inmediaciones de la Avda. Mitre, al ser consultado sobre la posibilidad de una interna en el Frente Para la Victoria - Partido Justicialista, dijo: 'la manija la tiene el flaco (Por Florencio Randazzo), dependerá mucho de sus decisiones, pero no creo que alguien se anime a enfrentarlo a Pittelli. El `speranzismo`, que venía bien perfilado, en los últimos meses ha perdido mucho viento, porque su principal referente está abocado a otras tareas en La Plata (¿qué cargo desempeña en Gimnasia y Esgrima?...¿el de manager, cómo Casrlos Bianchi en Boca?), por lo tanto, por el momento, no veo quién pueda llegar a animarse a enfrentarlo a Aníbal. Además. Hay que estar muy atentos a los posibles candidatos o precandidatos que presenten los partidos de la oposición. Porque, si bien el año que viene se elige intendente, habrá que tener cuidado en el armado de una lista de concejales con nombres de peso. No podemos seguir dando ventajas como lo hemos venido haciendo últimamente. Esto lo sabe Florencio, pero lo sabemos todos y todos debemos hacer nuestro aporte para ofrecerle a la ciudadanía lo mejor'.

Una ofensiva poco institucional

El boxeador llega cansado al refugio del rincón y su asistente, en vez de reconfortarlo, le pega 'para que tenga'. Es la peor situación de todas, porque las trompadas vienen desde donde menos se lo espera. Esa sería una 'crisis institucional boxística'. El caso de Redrado y el Gobierno es una crisis institucional en una zona muy sensible relacionada con las finanzas de un país. En cierto sentido es peor que la crisis institucional planteada por el vicepresidente Cobos, que se pasó a la oposición. Los jefes de bloques opositores, que son concesivos ante actitudes como las de Cobos y Redrado, se preocuparon por aclarar que no estaban discutiendo una crisis institucional. Son todos conscientes de las consecuencias funestas que pudo tener la rebelión de Redrado en el Central sobre una economía que comienza a despegar de la crisis del año que pasó. Si a la economía le va mal seguramente repercutirá sobre la suerte del Gobierno. Pero además, repercutirá sobre los bolsillos del ciudadano. Hay ángulos donde los Decretos de Necesidad y Urgencia pueden ser discutibles desde el punto de vista de la institucionalidad. Pero que la reunión en el Senado para discutir desde ese punto de vista haya sido convocada y dirigida por un vicepresidente que a mitad de mandato se pasó a la oposición, demuestra que no importa tanto la institucionalidad, sino el desgaste del Gobierno, a cualquier costo, y la promoción de un candidato. La situación de Redrado genera otros interrogantes sobre institucionalidades. ¿Es menos institucional un DNU o que la oposición obligue al Gobierno a mantener al frente del BCRA a alguien que rechaza su política? ¿Es institucional que el Banco Central, apoyado por la oposición, boicotee las políticas económicas de un gobierno? Con la defensa de Redrado, encabezada por Cobos, la oposición eligió la peor causa y la peor manera para discutir la institucionalidad de los DNU o del Gobierno, porque lo hizo desde los lugares más perjudiciales para cualquier inquietud institucional. Tal como estuvo planteada la discusión, es la oposición la que aparece como un factor no institucional capaz de disparar los gatillos de una crisis económica. En el fondo, ésta es la discusión que se plantea, pero la que menos importa. La radicalidad de la oposición sobre el filo de una posible crisis tampoco tiene base de sustento en una realidad que no se presenta con el mismo dramatismo. Los pies de esa radicalidad se apoyan, en cambio, en un clima mediático, una materia que se deshace con el tiempo. Con el agravante de que puede detonar una crisis evitable que obstruya el despegue de la economía que fue anunciado desde todos los sectores. La oposición sería responsable en ese caso de esta profecía apocalíptica autocumplida. Nada de lo que está haciendo la oposición para discutir la institucionalidad de los DNU es muy institucional. Ese es el país real: con poca institucionalidad de un lado y del otro. Resulta una ficción plantear que un sector -la oposición o el oficialismo - es dueño de la institucionalidad y el otro su destructor, porque, a diferencia de otras sociedades, como la uruguaya, la cultura del sistema político argentino en su conjunto es poco institucionalista. No hay un Ceaucescu (el peronismo) de un lado y un Alberdi (la UCR) del otro, como lo plantean algunos analistas en los grandes medios. Es cierto que el peronismo tuvo expresiones autoritarias. Igual de cierto es que la UCR tuvo actitudes golpistas durante sus largos años de antiperonismo. Es probable que haya muchas paradojas en este entramado, pero sería importante señalar una más. Porque es la misma oposición la que está avalando en este momento la necesidad de los DNU que quiere rechazar. Al usar cualquier medida y cualquier argumento, al punto máximo de arriesgar una crisis institucional y económica y de alterar la gobernabilidad, le da argumentos al Gobierno de que ésa es la única forma de gobernar, o por lo menos de tomar decisiones. Chau... hasta el lunes

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