Un diálogo para ganar tiempo

Por Rosendo Fraga

En las últimas horas, tanto el Jefe de Gabinete como los Ministros de Economía e Interior, han coincidido en señalar que Moreno continuará como Secretario de Comercio y en defender la tarea que viene realizando el Indec.

A su vez, Amado Boudou dijo que retornar al FMI no es una opción para el Gobierno, mientras que en un tema tan crítico como la Gripe A, el Jefe de Gabinete calificó de chantas a quienes discuten las cifras sobre las muertes que está provocando la epidemia.

También se anticipó que la convocatoria al Consejo Económico Social, que es el ámbito institucional para el diálogo y que es planteado como una convocatoria sectorial, se limitará a la CGT, la banca y la UIA, excluyendo por ahora al campo y confirmándose así la poca disposición a dialogar con un sector decisivo, que ha sido protagonista principal de las dos derrotas políticas más importantes del kirchnerismo: la votación en el Senado de la Resolución 125 que desempató el Vicepresidente Cobos el 17 de julio del año pasado y la derrota electoral del oficialismo, el pasado 28 de junio.

La reorganización del Gabinete definida la semana pasada sólo alcanzó a dos de los treces miembros que lo integran y todos los designados provenían del seno del Gobierno. Se ratificó el rumbo, despreciando la oportunidad de abrir una expectativa política diferente.

En este contexto, la convocatoria de la Presidenta al diálogo vuelve a ser un recurso táctico para ganar tiempo y reagrupar fuerzas, como ha realizado el kirchnerismo en otras oportunidades.

En la reforma política, lo que en realidad hace falta es que se cumpla la legislación sancionada en el gobierno de Duhalde, cuya vigencia ha sido eludida mediante decretos. Bastaría un simple decreto del Ejecutivo para que las candidaturas de 2011 surgieran de internas abiertas y simultáneas en todos los partidos, como se hicieron en Uruguay el mismo 28 de junio, y como tendrán lugar en Santa Fe para la elección local que se hace en agosto.

En lo que hace al Consejo de la Magistratura, el Ejecutivo está dispuesto a introducir reformas, pero sin perder la mayoría que hoy tiene, por lo menos hasta el 10 de diciembre, cuando cambia la integración del Congreso.

Respecto a los llamados superpoderes, el oficialismo ha dicho que está dispuesto a negociar su reducción. El 24 de agosto vence el plazo, en la Cámara de Diputados, para comenzar a discutir su renovación, y es un tema que será necesario discutir en lo inmediato.

Respecto a las retenciones, primero se negó la posibilidad de discutirlas, para que después el titular de la AFIP (Ricardo Echegaray) anunciara que el tema podría discutirse pero, como se dijo, el campo ha sido excluido de la primera ronda de diálogo. Este se mostró primero moderadamente optimista, para después asumir una postura más escéptica.

El empresariado registra que ésta es la sexta convocatoria al diálogo en seis años de poder kirchnerista y los resultados de las cinco veces anteriores no fueron demasiado buenos.

La oposición se muestra poco entusiasmada e intenta imponer una agenda propia, aunque sus diferencias internas le impiden hacerlo con rapidez.

Quizás la reacción más concreta ha sido la del Vicepresidente Cobos, quien ha propuesto que el diálogo tenga por ámbito el Congreso, para dar un rol relevante a los partidos e impedir de esta forma que lo sectorial se anteponga a lo político.

Así, la convocatoria al diálogo parece más un recurso táctico del oficialismo para ganar tiempo y reagrupar fuerzas, como ha sido la reorganización del gabinete, antes que un cambio político de fondo.

(*) Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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