Diálogo: "Muchas ONGs tienen propuestas para hacer a la reforma política", afirmó Milva Carlino

"La apertura al diálogo es buena porque es un reclamo que se le venía haciendo al Gobierno desde la sociedad como desde los partidos de la oposición", destacó la politóloga, quien insistió en que hay que convocar a organizaciones de la sociedad civil.
"Muchas organizaciones de la sociedad civil han trabajado en la elaboración de propuestas para la reforma política y electoral y deberían ser tenidas en cuenta", afirmó la politóloga Milva Carlino al referirse a la convocatoria del Gobierno nacional a iniciar la rueda de diálogo con los partidos políticos.

En declaraciones a la emisora La Voz Capital 99.3, la licenciada en Ciencias Políticas manifestó que "la apertura al diálogo es buena porque es un reclamo que se le venía haciendo al Gobierno desde la sociedad como desde los partidos de la oposición".

Para Carlino, el diálogo "es muy importante pero después se tendrá que ver qué metodologías se utilizan y quiénes van a poder participar del diálogo, que por ahora está sólo abierto a los partidos políticos, y sobre qué temas se abordará el diálogo". Hasta donde se informó, la convocatoria está hecha a los 50 partidos políticos con representación parlamentaria, aunque el ministro del Interior, Florencio Randazzo, mencionó que también serán invitados aquellos que no tengan esa representación en el Congreso de la Nación.

Hay muchas organizaciones intermedias que también debaten sobre éste tema.

Si. Luego de las crisis del 2001, muchas Organizaciones no Gubernamentales (ONGs) tomaron éste reclamo sobre la base de la construcción del consenso, porque para hacer reformas políticas se debe trabajar sobre ese elemento básico para dar sustento a la reforma política. Esas ONGs han creado documentos importantes que en su momento fueron presentados al entonces presidente Eduardo Duhalde, que allá por el 2002 también había abierto el diálogo inclusive llegando a un acuerdo con gobernadores para reformar los tres poderes del Estado.

Aquella fue una experiencia que recogió algunas demandas de la sociedad civil, pero que lamentablemente quedó en el ámbito legislativo y algunos fueron dados marchas atrás por decreto, como las internas abiertas obligatorias y simultaneas que ya era una reforma que se había promovido desde el 2002.

Los partidos suelen tener intereses más sectoriales a la hora de una reforma electoral, mientras que las asociaciones y organizaciones civiles pueden tener miradas más plurales y libres…

Sí, es así. Además, si participaran las ONGs le otorgarían un valor agregado porque pueden ayudar a que ese consenso sea más abarcativo. El problema es que si del diálogo sólo participan los partidos políticos se corre el riesgo de que los intereses por reformar políticamente las instituciones quede acotado a la conveniencia y beneficio de los partidos. Porque quien define las reglas de juego, las define a favor propio.

Todos estamos de acuerdo en mejorar el vínculo entre los representantes y representados y eso se puede lograr a través de mejorar los partidos políticos y las instituciones. Es una oportunidad para plantearnos como ciudadanos cómo queremos que esa reforma se haga.

Cuando se anunció la apertura al diálogo el 9 de Julio, se partió de la base de buscar el consenso sobre tres ejes: la democracia, la economía y la cuestión social. Pero ahora, algunos sectores de la oposición dicen que no van a ir porque no les gusta la forma en que fue convocado al dialogo…

En principio es una instancia de apertura y creo que la oposición debería estar a la altura de las circunstancias y debería aprovechar la oportunidad. Si bien la agenda es cerrada, se podría sacar rédito de la convocatoria para poder ampliar el diálogo hacia otros temas en un futuro próximo.

Los tres puntos acerca de la reforma política que propone el Gobierno se basan en: financiamiento de los partidos políticos, las internas abiertas simultáneas y obligatorias y el gasto en las campañas políticas que es un tema arduo y que se debería transparentar mucho más de lo que está hoy en día.

Resulta claro que las experiencias anteriores de diálogo de este Gobierno no han sido fructíferas y entiendo que la oposición tenga reparos a la hora de ir a sentarse a discutir porque quieren, por ejemplo, que el debate sea en el Congreso. Pero no importa dónde se debata, si es en el ámbito de la Casa Rosada o del Parlamento, lo importante es que se dé el debate.

Por otra parte, hay muchos trabajos importantes elaborados por las instituciones intermedias, como la Fundación Conciencia, Poder Ciudadano y la Fundación Konrad Adenauer, por sólo nombrar algunos. Ellos y otros también han trabajaron sobre reformas integrales desde el 2002, que tranquilamente se podrían tomar como referencia.

La oposición dice que no es prioridad para la sociedad en este momento hablar de la reforma política.

Desde el punto de vista político, la decisión del gobierno de abrir el diálogo en éste momento, a tan pocas semana del resultado de las urnas, puede ser interpretada como una maniobra para ganar tiempo y reorganizar fuerzas puertas adentro o como una actitud de distracción por parte del oficialismo. Pero igualmente hay que aprovecharlo, sea o no oportunista la convocatoria. La apertura al diálogo ya la venía reclamando la oposición antes del resultado electoral, como ser la reforma del sistema electoral, el voto electrónico o la boleta única, que son cosas que se pueden aportar entre todos, desde los lugares que cada uno integra en la sociedad.

¿Por qué favorecería a la sociedad una reforma política?

En principio habría que ver sobre qué temas puntualmente se hablará entre los actores partidarios. Cualquier cosa que modifique las instituciones de la democracia, del sistema electoral que trasparente y achique el abismo que hay entre representantes y representados, nos va a beneficiar a todos, porque lo que demanda la sociedad es que una vez que son elegidos los representantes se olvidan de lo que necesita la gente realmente. Para que esa brecha entre una elección y otra se acorte, todas esas instancias que se modifiquen van ayudar a mejorar la calidad de vida.

En Misiones rige la Ley de Lemas, que para algunos es muy buena les garantiza la permanencia en el poder y para otros es maldita porque distorsiona el voto del ciudadano…

Este un punto clave en el armado de una reforma política. Primero porque la Ley de Lemas es un mecanismo muy cuestionado porque el ciudadano no sabe donde va a parar su voto, mas allá que por allí hay algún tipo de beneficio como ser el de realizar las internas de los partidos el mismo día de la elección, pero en definitiva confunde al elector. Es un gasto enorme en la impresión de boletas y produce falta de legitimidad producto de la formación de muchos sublemas. En Misiones se dio el ejemplo de intendentes que fueron elegidos por un caudal de votos mínimo. Entonces, entiendo que es un sistema perverso.

La prueba de que las cosas cambian cuando se elimina la Ley de Lemas es la provincia de Santa Fe, que elimina su Ley de Lemas y resulta electo alguien que de otro modo no hubiera ganado.

Si, el tema es que todos los sistemas electorales no son ingenuos, porque se definen en función de las circunstancias de quien detenta el poder en ese momento. Entonces si el sistema electoral en ese momento beneficia a alguien, ese alguien lo modificará para la coyuntura de ese momento y eso también es una reforma política, pero que nada cambia en realidad.

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