Con un diálogo dual, Scioli pivotea entre Cristina y Solá

Por: Pablo Ibáñez

Vía Córdoba, Daniel Scioli rasguñó una cuota de protagonismo en la vidriera rural: Cristina de Kirchner, con quien se toreó el lunes, lo subió al escenario en Villa María para anunciar compensaciones para la lechería, medida que había llevado a la Casa Rosada.

Fue una tregua fotográfica que no alcanza a camuflar la hostilidad de la Presidente por la maniobra de intermediación que intentó el bonaerense entre el Gobierno y la Mesa de Enlace, y que fue abortada sin anestesia por Aníbal Fernández por mandato de la Presidente.

El recelo K se explica por la autonomía que, en dosis, ensaya Scioli y que tendrá este lunes su máxima expresión cuando Baldomero «Cacho» Álvarez jure como ministro de Desarrollo Social, como coronación de su pacto con el PJ y los alcaldes del conurbano.

La teoría de alambrar la provincia, cuyo copyright pertenece a Eduardo Duhalde, se manifestó además en la versión bonaerense del diálogo político que Scioli protagonizó con Francisco de Narváez, Felipe Solá, Ricardo Alfonsín, Margarita Stolbzier y Martín Sabbatella.

Esa ronda fue prolífica en señales. Su mano a mano con Solá, que enfureció a De Narváez, y el acercamiento a Sabbatella, a quien concibe como un potencial aliado, operan en la misma sintonía que la doble ventanilla montada para el Acuerdo Cívico.

En eso, Scioli no hizo más que usufructuar un complot ajeno: la riña entre Elisa Carrió y Stolbizer, que partió el bloque de la Coalición Cívica y alejó al Acuerdo Cívico de aspirar a ser primera minoría, le permite alguna certeza sobre la permanencia de un peronista como jefe de la Cámara de Diputados, butaca donde Horacio González seguiría más allá del 10 de diciembre próximo.

Alumbra, sin embargo, otro frente crítico: disminuido, siempre ardiente, el bloque del FpV/PJ entró anticipadamente en una batalla por la jefatura entre Raúl Pérez y Julián Domínguez. La cooperativa de Diputados libera en ese duelo su inquietud hacia Scioli.

El Senado no fue ajeno, a través de Alberto Balestrini y Federico Scarabino, al desembarco de Álvarez en el ministerio que deja Daniel Arroyo. Insaciable -de allí surgieron, en estos meses, dos ministros- la Cámara baja espera, sin embargo, un pago compensatorio.

Suponían que dos directores de Lotería serían para la Legislatura, uno para cada cuerpo. No ocurrió. Se reservan, ahora, la expectativa de que algunos mandato cumplido sean premiados con un pasaje al oasis que es el BAPRO que debe renovar cuatro directores en diciembre.

Una butaca es para Arroyo, en otra renovará Dámaso Larraburu y una tercera sería para el senador Aldo Sivero. La cuarta está vacante y no se descarta que Scioli la subaste entre la oposición, donde rankea mejor la UCR. Dejarán el directorio Rafael Magnanini, el felipista Félix Cirio y Oscar Valdovinos.

Hubo más movimientos. Germán Pérez dejó, ayer, la Secretaría de Turismo y en su lugar asumió Ignacio Crotto, licenciado en Turismo, e hijo del ex titular de la Rural Enrique Crotto.

Al radicalismo le hizo otra concesión: el jefe de gabinete, Alberto Pérez, le anticipó a Ricardo Alfonsín que el Ejecutivo enviará al Parlamento una ley marco para la creación de nuevos municipios. Parece, a priori, un OK a la secesión de Lezama de Chascomús.

El diálogo con Solá tuvo un asunto primordial: la reconstrucción de un panperonismo que excluya a De Narváez y los Macri. Los une el temor: tras la elección, el empresario-diputado surfea un pico de popularidad en el que roza el 60% de imagen positiva.

El gobernador, en cambio, perfora sus peores registros: por primera vez, su imagen positiva aparece casi empardada con su imagen negativa. El ex gobernador, en tanto, se dice dueño y propietario del 8% del 35% que sacó De Narváez el 28 de junio.

También se habló de cuentas en rojo, tema que ayer reavivó el ex gobernador al plantear que el déficit pone en riesgo la gobernabilidad.

Solá dijo lo que Scioli no puede. O lo que Rafael Perelmiter, reflexivo, percibió como una revelación: el interrogante ya no es cómo y de qué modo -o con qué costo político- la Nación asistirá a la provincia, sino si la Nación puede asistir a la provincia.

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