El diálogo asomó como opción donde no lo esperaban

Por Hernán de Goñi

Hay dos gestos para rescatar en la coyuntura reciente, luego de un 2009 que terminó con la sensación de que la conflictividad social sólo tenía por delante un camino ascendente.

Las entidades que representan al campo se sentaron a discutir ayer cómo continuar su relación con el Gobierno. Con la presión que vienen ejerciendo los sectores más duros y luego de que hasta el propio Daniel Scioli los hostigara por las inundaciones en Areco, estaban cerca de lanzar nuevas medidas de fuerza. Pero ocho horas de debate interno ayudaron para tomar un camino distinto, que marcó una nueva apuesta al diálogo.

Los ruralistas convocaron al ministro Julián Domínguez a participar en una inusual asamblea de productores de trigo, que se realizará en un teatro porteño en el que suelen brillar los espectáculos de revista, para que explique cuál es el diagnóstico que tiene el Poder Ejecutivo sobre el sector, y qué salida piensa darle al sector, que está intervenido por el Gobierno y sufre por la falta de precios en medio de la cosecha.

El funcionario, que despidió el año con un plan piloto para el trigo que no cautivó a los productores, tiene que resolver si acepta el desafío de la comunicación o le da la excusa al campo para la confrontación.

Diálogo fue también la palabra que partió ayer desde el gobierno porteño, cuando Mauricio Macri puso en funciones a su nuevo ministro de Educación, Esteban Bullrich. El funcionario resaltó que el Presupuesto aprobado para el 2010 actúa como un marco que no se puede desconocer, pero que eso no impide discutir salarios, así como tampoco condiciones para mejorar la calidad de la enseñanza.

Lograr conciliaciones voluntarias en ambos conflictos sería una gran meta para el 2010.

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