Devastador atentado en Irak

El ataque ocurrió en el barrio chiíta de Sadr City de la capital, en la víspera de la retirada de tropas norteamericanas. El país está viviendo una oleada de violencia que en tres días dejó más de un centenar de muertos.
Un nuevo atentado masivo opacó la víspera de la retirada norteamericana de Irak. Al menos 62 personas, entre ellas mujeres y niños, murieron ayer y 150 resultaron heridas en un ataque contra un mercado del barrio chiíta de Sadr City, en Bagdad. Anoche los rescatistas iraquíes seguían buscando cuerpos debajo de los escombros, que dejaron las casas aledañas. Una escena muy similar a la del sábado a la noche en Kirkuk, donde un camión bomba dejó 72 muertos y cientos de heridos. "¿Cómo puede el gobierno afirmar que puede garantizar la seguridad y recibir la posta de los estadounidenses? Los que cometen estos atentados no quieren que los estadounidenses se marchen", opinó Saif Mohamad, un joven de 20 años, mientras buscaba alguna señal de dos amigos que estaban comprando en el momento de la explosión.

Según una fuente del Ministerio del Interior, un triciclo motorizado lleno de explosivos cubiertos por verduras y frutas estacionó frente al mercado de pájaros en plena hora pico. El conductor se bajó sin decir una palabra y caminó tranquilo hacia la dirección contraria al mercado. El norteño barrio de Sadr City, que solía ser un feudo del ejército de Mahdi, la milicia del jefe radical chiíta Moqtada Sadr, fue recientemente blanco de algunos de los atentados más sangrientos de los últimos meses en el país.

"Hacía las compras en el mercado de Mraidi como cada dos días. Vi una bola de fuego y oí una enorme explosión que hizo temblar el mercado. Vi cómo se elevaban coches de lo potente que era la explosión. Me desmayé y volví en mí en el hospital general de Sadr City", contó Najem Ali, un funcionario de 30 años que sufrió heridas en las manos y el pie izquierdo. "En el hospital reina el caos. Hay heridos por todas partes, entre ellos mujeres y niños", agregó el hombre.

Las autoridades son conscientes de que los insurgentes, aunque debilitados, se han propuesto hacer descarrilar el proceso de traspaso de poderes de los estadounidenses a los iraquíes. El país está viviendo una oleada de violencia que en tres días dejó más de un centenar de muertos. Para el gobierno es un intento desesperado de los insurgentes de obstaculizar el traspaso del control de la seguridad de las fuerzas norteamericanas y británicas a las locales. Ayer Bagdad reiteró que el próximo martes comenzará la retirada gradual de las tropas ocupantes, que continuará hasta finales de 2011.

A pesar del tono confiado de las autoridades iraquíes, la mayoría de la gente se está preguntando en estos días qué pasará cuando se vayan los estadounidenses. "La situación mejorará una vez que se hayan ido los ocupantes. Si miembros de la resistencia quieren atacarlos después de su retirada, tendrán que ir a buscarlos a sus bases, fuera de la ciudad, sin incurrir en daños a civiles", señaló Haseeb Ahmed, un empleado de 32 años que vive en Mosul, en el norte del país. "También es muy probable que los miembros de la resistencia dejarán de tener a los soldados iraquíes como blanco, una vez que las tropas de Estados Unidos dejen la ciudad", agregó.

Muchos creen como él que la ola de atentados se debe sólo a que los ojos del mundo están puestos en lo que sucederá en los próximos días. Pero el miedo es real para otros iraquíes. "Yo me voy de la ciudad con el último soldado estadounidense", aseguró, sin dudarlo, Sultan Hikmat, un médico de 55 años. "Y la mayoría de los médicos de aquí harán lo mismo. Las tropas de Estados Unidos lograron imponer la seguridad", explicó el hombre, que prometió llevarse a toda su familia consigo.

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