DEVASTADO POR LAS OBRAS

Resulta notable, a poco más de dos años de cambio de administración en la comuna local, el estilo antípoda que el actual régimen mantiene respecto a al anterior.

En un análisis desapasionado cualquier analista – sin entrar en la comparación de resultados económicos – puede colegir que Aldo Omar San Pedro planteó, ex profeso, un estilo de gestión el cual se diferenciara en forma abrupta de su antecesor y que – por otra parte – quedara bien claro que la era Costa había fenecido.

Tal vez el actual mandatario, hombre dotado de una intuición notable que lo han llevado a sobrevivir políticamente con éxito los últimos 20 años, consideró que su triunfo del 2007, se debió pura y exclusivamente al cansancio popular con un estilo de gobierno que duró más de una década.

En tal caso, coincidiremos que el primer mandatario local que, a simple vista. el punto más destacable de la gestión Orlando Costa fue el orden.

En dicho sentido – repito que sin analizar resultados finos de gestión – los bragadenses teníamos un primer mandatario prolijo hasta la exageración, cuidadoso de su imagen y la de sus funcionarios, predecible, analítico y hasta muchos creen conservador en algún sentido, que cuidaba minuciosamente la imagen mediante un aceitado sistema de publicidad y buena relación con los medios.

Si nosotros planteáramos este análisis desde el simplismo extremo, podríamos arriesgar la teoría de que al asumir San Pedro, haya pensado que, para congraciarse con el electorado evidentemente ávido de un cambio estructural, se debía destruir todo vestigio de solemnidad y orden.

Porque no ignora el lector que se le ha oído decir al primer mandatario, desde su asunción, que había que terminar con todo lo que tuviera algún tifillo a Costa.

De hecho modificó de entrada el logo municipal del parque automotor, le dio un perfil diferente – sin que se hiciera menester el paso de la moción de cambio por la legislatura local como corresponde – al logo de la ciudad y que, con perdón del diseñador, asemeja más a la figura de un cánido que a la del tradicional potro – no era caballo porque no estaba castrado – que se inmoló antes de perder su libertad arrojándose a las tempestuosas aguas de la brava laguna grande, como si un equino pudiera ahogarse.

San Pedro asimismo exacerbó su discurso de barricada, acentuando el descuido por la pureza idiomática y fidelidad ortográfica, tal vez hasta adhiriendo al discurso garciamarquiano de Zacatecas en referencia a la jubilación de ciertos giros gramaticales y en contraposición de la verba florida y analítica del ingeniero actualmente senador.

COSTOS Y PRECIOS

El costo por otra parte del cumplimiento de dos de las promesas fundamentales de campaña, a la hora de la estadística, no fue efectivo: La guerra santa contra el concesionario del Parque General San Martín, arrojó resultados imprevistos como acciones cuasi bélicas con el personaje central de la empresa SOLIDA y visible deterioro de la parte edilicia del parque.

La otra medida, la de hacerse cargo de la Policía Comunal, devino en arduas polémicas por la contratación de un ineficaz titular del área seguridad, el cual, se lleva de las arcas municipales una suma para hacer – y mal – un trabajo que le concierne a la oficialidad uniformada que estudió para ello.

No obstante ello y sin siquiera merodear la cuestión números que podrían comparar resultados finales que solo tendremos en dos años, resulta evidente que a San Pedro no le interesa vender la imagen ni hacia adentro, ni mucho menos hacia fuera.

La Plaza San Martín devastada por las obras, con un cerramiento de villa de emergencia como vidriera hacia fuera, en dos de las fiestas locales más populares como la del Caballo y Leyenda y Tradición, lo demuestran.

Nosotros somos como somos, se le ha oído decir mas de una vez a San Pedro y los que recorremos las calles y observamos estos visibles cambios, nos llenamos de dudas ya que, nadie que esté al frente de una gestión, quiere salir perdidoso en la comparación, por lo tanto colegimos, sospechamos, o mas bien dicho, deseamos, que todo esto sea un estratagema que a las postres termine favoreciendo a esta bendita ciudad.

EL TESTIMONIO DE NUESTROS SENTIDOS

Aluna vez escuchamos, en una prédica apocalíptica referida concretamente al fin del mundo, a un pastor utilizar una frase que nos confundió y llamó la atención: El, refiriéndose a los engaños que las fuerzas del mal iban a implantar en las personas sinceras, dijo que en eso tiempos habría que resistir al "testimonio de los sentidos" y lo explicó de la siguiente forma: En estos tiempos las fuerzas malignas iban a vestirse de bondad y hacer obras de bien tan exponenciales, que nadie podría dudar de sus buenas intenciones, entonces - dijo - los buenos debían resistir a lo que los ojos y los oídos le indicaban y pensar que las cosas no era como les eran presentadas.

Observando este Bragado colapsado, desordenado, imprevisible y fundamentalmente desinteresado por que el testimonio hacia fuera y dentro no sea el mejor, nos preguntamos, si como decía aquel predicador, no será que los bragadenses debamos resistir al testimonio de nuestros sentidos y pensar que las calles son un billar, que es mentira lo que dice el dr García que el hospital era un caos y que siempre estuvo bien, que los sueldos realmente se están abonando y que los municipales están felicísimos, que la discoteca de la laguna está bárbara y que los turistas que merodean el Parque adyacente al escenario de Leyenda y Cuartetazo, cuando desparecen en algún desnivel del terreno, o detrás de los pajonales - donde hasta tal vez merodeen malones del pasado - exclamen con simpatía : "esto no me está pasando".

Sería hasta sano, en esta ardua tarea de imaginar un futuro venturoso…

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