La deuda podría superar los 25 millones de pesos En el Municipio de Pilar no hay ni para el café

La Comuna busca desesperadamente recortar el gasto y pide que no se desperdicien saquitos de té, reclama que se imprima en doble faz y en calidad borrador, y hasta retacea el agua potable. Días atrás se habían suspendido el servicio de varios teléfonos celulares.

Afuera un grupo más mediático promete cachetear a los grandes y no tan grandes deudores. "Hay que aumentar la recaudación", les ordenaron desde el primer piso de Rivadavia 660.

Pero adentro, en las entrañas mismas de la Municipalidad de Pilar, hay otro grupo, que se mueve más silenciosamente, con menos ruido y más sigilo. "Hay que ajustar el gasto", exhortó la misma persona que impartió la primera orden. Y están cumpliendo.

La voz del otro lado del teléfono parecía enojada, molesta. Y algo soberbia, sí.

"¿A ver dígame, cuántas tazas de té toman ahí, eh?", inquirió vía telefónica la mujer a un titular de una dependencia de alto rango de la comuna de Pilar. De esas a las que suelen concurrir varios vecinos a quejarse.

"¿Cuánto té…?, sólo una persona toma té en esta oficina… pero", alcanzó a responder el interlocutor, entre titubeos. Y no pudo completar la frase, la mujer, altiva, ya estaba hablando nuevamente.

"Entonces son 5 saquitos por semana, 25 máximo por mes. No más", calculó la voz. "Ah, tampoco van a recibir pan y van a tener que bajar el consumo de azúcar, yerba y café", agregó.

El hombre, desconcertado, no llegó a hablar. Apenas escuchó el ruido tipo "clack" que suelen hacer los teléfonos cuando son apoyados con fuerza. "¿Pan…, tampoco el pan?", balbuceó. Tampoco el pan. El área recibía algunos trozos que eran consumidos por los trabajadores. Pero ya no.

Hace pocos días le habían "recomendado" que no haga muchas impresiones con su computadora, porque "ese cartucho de tinta tiene que durar hasta fin de año", además de pedirle que use los dos lados del papel, en calidad borrador, claro.

"El área dejó de tener hace poco caja chica, y ahora nos dijeron que tenemos que usar un 40% menos de yerba, azúcar y café, y hasta nos pusieron tope en el consumo del té", confirmó una persona cercana a esa dependencia. ¿No es demasiado?

"Muchachos, esta es la última entrega de agua que les hago, si para la semana que viene quieren más me llaman, no hay problema, pero lo van a tener que pagar de su bolsillo", dijo entre molesto y apesadumbrado un proveedor de agua en bidones a algunos empleados comunales, mientras les hacía la entrega del preciado líquido, quizá, por última vez.

¿Que usen agua de la canilla?, se podría preguntar un desprevenido lector. No, se trata de una dependencia municipal a la que no llega el agua de red. ¿Y por qué no la extraen de un pozo, como hacen decenas de miles de pilarenses?, podría añadir otro lector preguntón. Menos, se trata de personal que trabaja en uno de los cementerios municipales, en donde están vedadas las perforaciones por presentar un alto índice de contaminación. ¿Hace falta explicar por qué?

"Y…, vamos a tener que hacer una vaquita entre todos los muchachos. No se trata de comodidad, sino de una necesidad", se lamentó uno de los trabajadores.

El hombre se paseaba con las manos guardadas en los bolsillos. Iba y venía, sin parar. Piensa, como si intentara resolver un acertijo, pero no tiene la solución. En las próximas semanas llegará al Concejo Deliberante el presupuesto de ingresos y egresos de la Municipalidad de Pilar para el año que viene. Una previsión que, según admitió el propio gobierno, sería la mitad de la actual, y no superaría los 210 o 220 millones de pesos.

Y ya hay varios que están nerviosos. Pero no por lo que pueda deparar el análisis de esos números, con una oposición que afila los dientes para la ocasión. No se trata de adelantarse a un debate seguro polémico que se cierne como gruesos nubarrones grises de tormenta. El problema pasa por otro lado.

En el deliberativo saben que el principal escollo a la hora de analizar el presupuesto para el año que viene va a ser… atención… "la falta de hojas y tonner para la fotocopiadora" que funciona en la planta baja.

"¿Cómo corno hago para imprimir 300 fojas por concejal? Todos van a querer tener una copia del mamotreto. Pero ya no tengo hojas y el tonner pide por favor que no lo estrangule más", graficó un empleado del HCD.

Ah, a ellos también les sacaron el pan de la boca. Nada de miñoncitos, flautitas ni figazas. "Eran para los empleados, incluso si sobraban algunos se lo llevaban a sus casas, porque no tienen una moneda. Pero parece que a la Municipalidad le va peor", comentó un edil con los ojos bien abiertos y encogiéndose de hombros.

El alto funcionario tomó su teléfono celular —bueno en realidad el que le proporciona la comuna— y marcó. "IMPOSIBLE REALIZAR LA LLAMADA", le devolvió segundos después la brillante pantalla del aparato. "Pará que no tengo señal, esto no engancha", dijo en voz alta mientras se paseaba por una de las oficinas del Palacio Municipal con el teléfono en mano, mientras estiraba la antena y ensayaba una "contorsionantemente" dolorosa parabólica humana.

IMPOSIBLE REALIZAR LA LLAMADA, se volvió a excusar el aparatito en el segundo intento. Lo mismo en el tercero, cuarto y quinto.

Confundido, llamó vía handy —sí, esos que hacen PRIP—, a un compañero. "¿Che, a vos te anda bien el celular? Yo intento marcar y se trula. La radio anda, pero quiero hacer llamadas y no hay manera", comentó. "Estas empresas andan cada vez peor", añadió buscando cómplices antes de soltar el botoncito.

"Nooo, boludo, ¿no te enteraste? Si querés llamar a alguien comprate de tu bolsillo una tarjeta, eso es lo que me dijeron a mí. No hay un mango partido al medio y dieron de baja las líneas salientes de celulares a un montón de funcionarios. Por ahora tenemos radio", respondió, arrastrando las palabras en el "por ahora", metálica e incomprensiblemente alegre una voz lejana que salía del parlantecito.

El funcionario dejó de intentar y salió corriendo a un quiosco.

El grupo estaba organizando una muestra de teatro local. Cuando llegó el momento de determinar los premios para los ganadores, alguien propuso, como para no alargar la reunión y todos irse tempranito a casa: "Hacemos como el año pasado…", recordando cuando había guita para el primer puesto, y también para el segundo y el tercero.

"No, me dijeron que no hay plata…, creo que debemos hacerlo a la gorra. O vamo’ y vamo’ con las entradas entre los grupos que participen y la Municipalidad", respondió lacónica la voz de una mujer.

La plata apareció a último momento, dicen aportada por un esponsor, y se evitó el papelón. Eso sí: de segundo premio ni un billete, sino una desnuda botella de champagne (¿o era sidra?), de una marca medio pelo.

"Lo que podríamos hacer son unos carteles explicativos para poner bien a la vista de los chicos en Bianea. Prevención de HIV, descacharreo por el Dengue…", propuso una empleada del área de Salud antes de que la interrumpieran.

"Los carteles los tenés que pagar vos, ¿eh?", la frenaron.

"Pero claro, si son unas cuantas cartulinas y un par de fibrones…", aceptó, pero sin dejar de acotar, en tono de broma: "Igual, la persona de más alto rango acá sos vos, que sí tenés un sueldo de verdad".

"¿Qué sueldo? Si a mí no me pagan y me dijeron que ‘con suerte’ voy a cobrar el año que viene", respondió la persona, profesional de la medicina, que para más datos tiene a su cargo la coordinación de uno de los 25 centros de salud con los que cuenta Pilar.

Increíbles, inverosímiles, extremas, y hasta graciosas parecen ser las medidas que está tomando el Municipio para poder llegar a fin de año no con superávit, ni con déficit 0, (a esta altura es demasiado pedir) sino sin una abultada deuda flotante que se habría escapado por las nubes, crisis financiera mundial de por medio, y que estaría arañando los 25 millones de pesos.

Pero además la prioridad también es otra: asegurar el pago de los sueldos en lo que resta de este 2009. Cada vez cuesta más reunir los casi 6 millones de pesos mensuales que se necesitan para hacer frente a esa obligación.

Menos mediático y más silencioso es la labor del grupo que busca frenar el gasto dentro de la comuna.

Algunos, afuera, persiguen a grandes y no tan grandes morosos. Otros, adentro, ponen la yerba a secarse al sol y son capaces de hacer 4 tazas de té con un mismo saquito. Total, si es para ahorrar imaginación es lo único que parece sobrar en la Municipalidad de Pilar.

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