Deuda: los que pierden siempre son los mismos

Por Hernán de Goñi

Cuando el Gobierno se decidió a eliminar las Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión (AFJP), uno de los argumentos utilizados para justificar la medida era que las compañías no habían sabido preservar el valor de los aportes que hicieron los afiliados desde que se puso en marcha el sistema, en 1994.

En el debate que rodeó a esa medida, ningún funcionario se hizo cargo de que cada vez que hubo una emergencia financiera (algo que en el pasado era la regla y no la excepción), había sido el propio Estado el que echó mano a los ahorros de las administradoras para cubrir su déficit.

En los hechos, esas decisiones no constituían una negociación. Simplemente se les pedía a los bancos (accionistas controlantes) que las AFJP sacrificaran su solvencia de mediano y largo plazo a cambio de contribuir a su propia supervivencia, ya que un default del Estado tendría consecuencias mucho más gravosas, lo que se pudo comprobar en 2002.

Hoy no hay AFJP, pero el Tesoro está obligando a la ANSeS y a otros organismos públicos (a los que había colocado una letra para poder utilizar sus excedentes) a contabilizar en su caja un bono que vencerá a mediano plazo. La receta es la misma que se usó en los 90. El riesgo también.

Comentá la nota