*¿Por qué más deuda para hacer viviendas?

El tema viviendas fue eje de campaña política en el 2007. Todo el mundo político neuquino coincidió en que había que hacer más viviendas, y que para eso había que firmar convenios con el gobierno nacional. Sin embargo, las viviendas siguen haciéndose a ritmo de tortuga, y para sacarle plata al gobierno nacional hay que endeudarse con un préstamo con ANSES. ¿Por qué?
A pocos días de una tragedia que debería servir para poner una bisagra en esta larga historia de ineficiencia y desaciertos –una nena de tres años murió quemada en una precaria casa de una villa miseria- , el tema del acceso a la vivienda propia en Neuquén, que fue estrella de la campaña política del 2007, vuelve al debate político sin antes hacer una necesaria y urgente confesión: el fracaso sigue, y hay una brecha tan grande entre los anuncios y las concreciones, como es de grande la diferencia entre la estimación de pobreza que hace el INDEC y la realidad.

Según los especialistas en el tema habitacional de Argentina, el país padece un déficit habitacional de 3.200.000 casas. El déficit en los últimos años se incrementó el 30%. Anualmente no se cubre ni el crecimiento vegetativo. Además, había hace 30 años 1.200 villas "inestables" o precarias. Hoy se calculan cerca de 30.000, donde residen cientos de miles de personas en condiciones miserables. En Neuquén viven miserablemente unas 50.000 personas, según estimaciones que no pueden desmentirse fácilmente.

El tema concreto a considerar ahora por los diputados es el de un pedido de endeudamiento que ha hecho el Ejecutivo, para firmar una especie de préstamo con la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES), por 280 millones de pesos, para construir con esa plata y algún fondo más, las prometidas 2.500 viviendas que hacen falta para más o menos cumplir con aquella promesa de campaña.

En la oposición al MPN hay dudas en respaldar este endeudamiento. En el MPN, también, aunque muchos muerdan el freno para no desbocarse. Pero tal vez debería haber entre los diputados, más que dudas, indignación.

Porque no hay ninguna razón ni sentido común que acepte que la provincia deba acrecentar su deuda con un organismo nacional, cuando es el Estado nacional el que no ha cumplido sus obligaciones ni sus promesas.

Peor aun: cualquiera que saque una cuenta políticamente correcta, concluirá en que Neuquén debería ser acreedora y no deudora del Estado nacional, después de siete años de regalar a precio vil su petróleo y su gas, y además, de aceptar (aunque de mal talante) recibir mucho menos que lo que la ley estipula de coparticipación federal de impuestos.

El endeudamiento nuevo sería por 280 millones de pesos, con amortización a 15 años, con 2 años de gracia. Las demás condiciones financieras aplicables al endeudamiento "serán las que se determinen en el contrato de préstamo" a suscribir con ese organismo nacional, dice el proyecto presentado en la Cámara.

Esa plata se destinará a la construcción de unas 2.500 viviendas. Las viviendas que no se hacían en el anterior gobierno porque "Sobisch estaba peleado con Kirchner", y que no se hacen ahora tampoco, después de casi dos años de amables relaciones y hasta de la suscripción "institucional y no partidaria" del gobernador Jorge Sapag a una Concertación Plural que ya no existe ni parece haber existido nunca.

La pregunta inevitable aunque sin respuesta es siempre la misma: ¿cuándo aportará Nación la plata que tiene que aportar para hacer viviendas, sin cobrársela a la provincia? ¿Cuándo veremos construir casas al ritmo que hace falta para impedir que Neuquén se transforme en una caldera hirviente, con miles de personas que mal viven en casas de plástico, cartón y madera, desempleados o con empleos indignos, o viviendo de la asistencia social del Estado provincial?

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