Deuda: otro paso judicial a favor de los bonistas en Nueva York

Deuda: otro paso judicial a favor de los bonistas en Nueva York
El juez Thomas Griesa aceptó una demanda de un grupo de tenedores de bonos en default por US$ 2.200 millones. Con esto le puso más presión al Gobierno, que había anunciado que les haría una nueva oferta de pago, pero aún no concretó.
El receso de año Nuevo recargó de energía a Thomas Griesa, el juez de Nueva York que concentra en los Estados Unidos todos los juicios contra la Argentina por la cesación de pagos de la deuda declarada en diciembre de 2001.

El magistrado dictó en los últimos días varias sentencias contra el país que involucran reclamos sobre ocho series de bonos completas, que rondan los 2.200 millones de dólares. De esta forma, redobló la presión sobre el gobierno argentino para que reabra el canje de deuda de los llamados holdouts, los tenedores de bonos impagos que se negaron a aceptar el canje que cerró en 2005.

Esta es una medida que la presidenta Cristina Kirchner anunció en setiembre pasado durante la última Asamblea de las Naciones Unidas y que fue pospuesta por la prolongación de la crisis financiera internacional.

Los demandantes son un puñado de pequeños y medianos bonistas que iniciaron juicio bajo el formato de un juicio colectivo, técnicamente llamado "acción de clase". Es así que, al ganar ante la Corte de Nueva York, la sentencia vale para toda la serie de los bonos demandos. De ahí que se alcance semejante monto de 2.200 millones de dólares.

Estos reclamos se suman a los varios juicios individuales que ya tienen sentencia, como los del fondo especulativo EM, perteneciente al magnate Kenneth Dart, el fabricante de vasos plásticos que acumula por sí sólo más de 1.000 millones de dólares en bonos en default con sentencia.

Según reconocieron los abogados de los bonistas demandantes, Griesa fijó la suma de acuerdo a la información provista por los abogados argentinos, el equipo liderado por Jonathan Blackman, del estudio Cleary Gottlieb. Ellos se encargaron de delimitar quiénes tienen juicios individuales y quiénes no.

La medida la inyecta presión a la Argentina para la reapertura del canje cerrado en el 2005 (que tuvo una aceptación de más de 70%), por al menos dos razones. Por un lado, al obtenerse una sentencia colectiva, según la ley norteamericana la Argentina estaría obligada a negociar su propuesta con los acreedores, al margen de la información que solicite la comisión de valores de EE.UU. (SEC), interpretan los acreedores.

Por otro lado, estos bonistas son los mismos que lograron congelar en EE.UU. las garantías de los préstamos garantizados, que la Argentina se aprestaría a canjear a fines de enero con fondos y bancos, en una operación que liderarán el Citi, el Deutsche y Barclays.

Si bien el canje podría hacerse sin problemas, "se diseñó una estructura que deja intacta la garantía congelada para no tener problemas con Griesa", reconoció uno de los bancos organizadores del canje a Clarín.

Este reclamo de bonistas ahora convertido en sentencia "habilitaría la ampliación de embargos a otras centrales depositarias en Europa, que podrían solidarizarse con la decision del juez de EE.UU.", según considera Pablo Giancaterino ,uno de los representantes del estudio Proskauer, que lideró los juicios en cuestión.

En la disputa por las garantías, que los bonistas creen que pueden vender a precio de default en el mercado secundario para hacerse de algunos dólares (los avales son precisamente bonos emitidos en los 90), se desconoce a la fecha el monto exacto que hay depositado en las cuentas congeladas en EE.UU. debido a que la Argentina reniega de que esos avales le pertenecen y, en cambio, sostiene que son de los mismos tenedores privados de los préstamos garantizados. Este tema tomará color a partir de marzo, según el cronograma judicial.

Ahora bien, si la Argentina avanzara con un nuevo canje para los holdouts, podría bajar tensiones con Griesa, quien siempre fue más propenso a alentar soluciones entre las partes. De hecho, muchos fondos de inversión grandes de EE.UU. como el bostoniano Gramercy, ya se mostraron públicamente expectantes a la reapertura del canje, al igual que los pequeños bonistas que representa Proskauer. La única diferencia es que estos últimos piden tener participación en la negociación de la oferta, y la Argentina hasta ahora se negó.

Habrá que ver cómo lo tomará el juez Griesa, quien según dejaron trascender en su juzgado reconocería como "un avance" en la discusión por el default que la Argentina reabra el canje de deuda.

Pese a todo este embrollo judicial, a ocho años del default, hay una porción minoritaria de los bonistas que aún no pudo cobrar sus acreencias pese a que mantienen varios embargos y tienen juicios pendientes.

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