La deuda del Estado por los cortes de ruta

Por Fernando Gonzalez

No es casualidad que el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, le haya pedido a su ministro de Justicia que tome las medidas necesarias para que este fin de semana largo los vecinos del partido de Lezama no corten la autovía 2 en reclamo de autonomía municipal

Las encuestas encargadas por la Casa Rosada indican que la multiplicidad de cortes de rutas afectan principalmente al kirchnerismo. Scioli ya se había anotado un pequeño éxito político el viernes al evitar que los despedidos de Kraft cortaran la Panamericana después del mediodía y causaran un caos de tránsito. El método fue muy simple: apostar desde temprano a agentes de la Policía Bonaerense para impedir el corte. Esta vez, no hubo incidentes.

La modalidad del corte de calles, inaugurado a fines de los ‘90 por los despedidos de YPF en el norte argentino, es utilizada hoy por todo grupo que decida protestar cualquiera sea el tenor del reclamo. En los últimos días, lo hicieron gremios y sectores piqueteros pero también estudiantes y hasta dueños de boliches que pedían cambios en los horarios para ir a bailar en Buenos Aires. El Estado argentino sigue sin poder regular el equilibrio entre los reclamos sectoriales y el derecho ciudadano a circular normalmente por las calles del país.

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