Deuda y connivencia: el origen de un enfrentamiento evitable

Muchas son las preguntas que quedan en el aire ante un enfrentamiento que terminó con la vida de una persona, varios heridos y el fantasma de la connivencia ante la inexplicable inacción por parte de las autoridades provinciales que -aseguran- fueron advertidas para evitar lo que finalmente ocurrió.
Los hechos

Los obreros, agremiados en la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra), marcharon por la zona oeste de Rosario para protestar por el ataque que empleados de la empresa Sancor sufrieron por parte de un grupo organizado, que irrumpió el 27 de noviembre en una asamblea sindical.

La esquina de San Luis e Iriondo se convirtió este miércoles al mediodía en escenario de una verdadera batalla campal, protagonizado por sectores enfrentados de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), que tiene la sede local en ese lugar. Allí realizaban un acto integrantes de la delegación Rosario del gremio, que denunciaron que fueron atacados por "fuerzas de choque" -según la Unidad Regional II, unas 800 personas- que responden al titular de la CGT, Hugo Moyano, porque la conducción rosarina no respeta las líneas que se fijan desde la esfera nacional. El saldo: un muerto (identificado como Héctor Cornejo), varios heridos y autos destruidos. La persona fallecida fue atacada con un arma de fuego, aparentemente a 150 metros del lugar. Tanto él como los dos heridos que estaban grave están domiciliados en Córdoba.

Cerco y allanamiento

A las 14 la policía cercó la sede local de Atilra con la intención de que nadie pudiera abandonarla, ante la sospecha de que hubo incluso agresiones con armas de fuego. La jefatura policial ordenó a todos los jefes de comisarías e inspectores de zona a movilizarse hasta el lugar, donde como prueba de lo que fue la batalla se veían piedras y más piedras en la calle, además de varios autos quemados.

La sospecha de la zona liberada

Hay un dato que es llamativo: el lugar donde se produjeron los enfrentamientos queda a 150 metros de la comisaría 6ª, ubicada en San Luis entre Crespo y Vera Mujica. "Hubo una zona liberada", fue la denuncia de los dirigentes, la única explicación que tienen para el hecho de la inacción policial durante un tiempo prolongado, desde que los supuestos agresores marcharon hasta el lugar y luego se enfrentaron con palos, piedras y aparentemente algo más con quienes se manifestaban en la esquina.

Es más, una fuente gremial contó que increpó al jefe del operativo por la inacción y que la respuesta fue que no tenía orden de actuar.

Desde el Ministerio de Seguridad negaron que haya habido una zona liberada y justificaron la demora en iniciar la actuación policial en que el personal no era suficiente para enfrentar tamaña situación. Lo que implica que hubo un error en el dimensionamiento del conflicto a la hora de armar el operativo. Lo propio hizo el ministro de Gobierno y Reforma del Estado, DR. Antonio Bonfatti, quien salió a desmentir que haya habido zona liberada en el marco de los disturbios.

La voz del gremio

En diálogo con Sin Mordaza, Víctor Vega, secretario general de Atilra, volvió a referirse a lo ocurrido el miércoles.

"Congregamos a los afiliados de las distintas organizaciones sociales y políticas de la zona de Rosario a un acto de repudio por las agresiones sufridas por los trabajadores de Sancor el día 27 de noviembre en el depósito de la firma en Rosario", comenzó, al referirse a las razones que dieron origen a la movilización del miércoles.

En ese sentido, dijo desconocer los motivos de la presencia de personas de otros lugares, como Córdoba, el norte de Santa Fe y la provincia de Buenos Aires: "No sabemos realmente por qué vinieron, porque no fueron convocados. Sí sabíamos de la posibilidad de que llegaran hasta aquí, lo cual fue advertido al Ministerio de Seguridad y a la Secretaría de Seguridad Pública". Explicó Vega que la advertencia se realizó vía nota a las autoridades de ambas áreas, remarcando el posible riesgo de enfrentamiento que podía darse, ante lo que se reclamaba que tomaran los recaudos necesarios.

"La semana pasada ya había venido un grupo importante de gente de afuera a golpear a los trabajadores de Sancor. Ese era el motivo de la convocatoria al acto del repudio", recordó, para aludir luego a los motivos que dieron origen a la agresión del 27 de noviembre: "Uno de los motivos puede ser el hecho de que los trabajadores de Sancor Rosario venían reclamando el pago exacto de la leche, de acuerdo a los establecido en el Convenio Colectivo de Trabajo, el cual había iniciado en el año 98 un reclamo administrativo que había tenido fallo favorable en la Secretaría de Estado de Trabajo de la provincia. Al hacer la empresa caso omiso, los compañeros decidieron iniciar un reclamo judicial el cual hace dos meses fue favorable a los trabajadores. Ante esto la empresa tenía que desembolsar un monto interesante de dinero para pagar la deuda con los empleados".

"El gremio a nivel nacional acordó hace tres meses el último incremento salarial homologado por el Ministerio de Trabajo de la Nación en el cual también se había pactado el valor del precio de la leche por el fallo judicial, pero después de mucho tiempo del mismo, terminó siendo superior a lo acordado por la conducción nacional de ATILRA", añadió.

Interrogado por qué se sostiene que hubo zona liberada durante los incidentes, Vega manifestó: "Lo sostenemos porque el personal policial tenía una comisaría a 120 metros y había personal policial para hacer un antitumulto a 50 metros del destino donde se originaron los incidentes".

¿Por qué hay voces que hablan de una disputa CTA-CTG?, preguntó Sin Mordaza.

"Esto lo desmentimos desde ya porque no existe tal disputa. Seguro que alguien con algún interés político quiere plantearlo así, pero lo desmentimos".

Puede "leerse", entonces, que detrás de estos sucesos se oculta un problema de dinero, teniendo en cuenta que la empresa acordó un monto con la conducción nacional pero la delegación fue a la Justicia, fue favorecida y ahora la firma debe pagar mucho más, lo cual no quiere hacer.

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