La deuda ambiental de Córdoba

Un mapa con los 10 principales problemas ambientales de la provincia permite tomar conciencia del riesgo de depredar nuestra naturaleza sin criterios de sustentabilidad. Hay normas, pero falta cumplirlas.
La falta de conciencia ambiental entre la población y de políticas de Estado sostenidas en esta materia son, en términos generales, asignaturas pendientes en Córdoba. Esto se ve reflejado en el avance de distintos procesos de degradación, en el incumplimiento de las leyes ambientales y normas legales específicas, en el déficit de controles estatales y en el uso irracional de los recursos naturales (renovables y no renovables).

Pero no todo es desalentador en este terreno. Córdoba muestra un nutrido directorio de organizaciones no gubernamentales que vienen luchando desde hace tiempo en la defensa del ambiente y en la promoción de acciones que tiendan al equilibrio vital. También se trabaja con intensidad en los claustros universitarios en la elaboración de diagnósticos, estudios de problemáticas y propuestas para la prevención y reparación de los pasivos ambientales.

La información generada desde esas fuentes permite elaborar una suerte de "mapa" ambiental con los problemas que más preocupan:

Árbol abajo. La deforestación es el principal problema ambiental de Córdoba. En los últimos 30 años del siglo 20 fueron eliminadas 1,2 millón de hectáreas de bosque nativo sólo en el norte cordobés, según un informe elaborado por investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal y de la Cátedra de Recursos Naturales y Gestión Ambiental de la UNC. "Los bosques se han convertido en cultivos comerciales para la producción de granos y en pasturas para la ganadería", resumen los expertos.

El trabajo sirvió a los legisladores para sancionar, en 2005, la ley 9.219, que prohíbe el desmonte para agricultura y el cambio del uso del suelo hasta 2015. No obstante, desde su entrada en vigencia, la Secretaría de Ambiente constató más de mil infracciones.

Enemigo invisible. La expansión explosiva de la agricultura, además de su incidencia en la deforestación, trajo aparejados problemas ambientales relacionados con el uso indebido de agroquímicos. Periódicamente, pobladores de distintos conglomerados del interior denuncian el incremento de las alergias, de las enfermedades autoinmunes y hasta de los casos de cáncer y nacimientos con malformaciones, que atribuyen a las fumigaciones descontroladas. Así, hubo reclamos en Pueblo Italiano, San Francisco, Laguna Larga, Sacanta, Sarmiento, Jesús María, Colonia Caroya y Río Ceballos, entre otros. Y la ciudad de Córdoba registra el caso emblemático de barrio Ituzaingó.

Córdoba sancionó hace tres años la ley 9.164 que regula la utilización de agroquímicos. Sin embargo, las infracciones están a la orden del día.

Donde hubo fuego... Los incendios forestales y de pastizales, fundamentalmente en zonas serranas, constituyen otro grave problema. Es que el fuego provoca la destrucción de la masa vegetal, la alteración (y hasta la desaparición) de ecosistemas, la pérdida y/o emigración de fauna, procesos erosivos, la alteración del ciclo hídrico, el aumento de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y la desertificación, entre otras consecuencias indeseables, amén de los efectos sociales y económicos negativos. En los últimos tres años, el fuego destruyó más de 100 mil hectáreas de masa forestal.

Basura a la intemperie. En octubre de 2006, un incendio que devastó en una semana 30 mil hectáreas de masa forestal en el valle de Punilla se inició en el basural municipal de Los Cocos. Se calcula que en la provincia funcionan unos 700 depósitos de desperdicios a cielo abierto. La disposición final de los residuos es uno de los temas sanitarios comunes más graves para los gobiernos locales. Generan problemas sociales para quienes los frecuentan (muchos niños) en procura de algún material que les permita subsistir, emiten contaminantes gaseosos producto de la quema continua y descontrolada (con combustión incompleta), afectan el suelo y favorecen la proliferación de insectos y roedores.

En 1999, la Provincia puso en marcha el Programa de Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos. Sin embargo, en los casi 10 años transcurridos fueron más los basurales a cielo abierto que se generaron que los que se erradicaron definitivamente.

Espejos oscuros. Los incendios forestales, el funcionamiento de basurales en las zonas altas de las sierras y las descargas cloacales en el curso de los ríos constituyen un cóctel letal para los lagos cordobeses. Por caso, el San Roque sufre un proceso de eutrofización que lo coloca entre los más contaminados del país. La eutrofización es el enriquecimiento de nutrientes en el agua, especialmente de los compuestos de nitrógeno y fósforo, que provoca un crecimiento acelerado de algas y especies vegetales superiores, con trastornos en el equilibrio entre organismos presentes en el agua y en la calidad del agua.

Con el propósito de revertir ese proceso de degradación, la Nación invirtió 80 millones de pesos en la construcción de una planta de tratamiento de efluentes cloacales en Villa Carlos Paz. Se inauguró el 24 de enero de este año.

También destinó tres millones de pesos para la instalación de un sistema de aireadores en el lago.

La importancia de la recuperación del principal espejo de Punilla radica, fundamentalmente, en que es la fuente que abastece de agua al 71 por ciento del 1,4 millón de personas que viven en la ciudad de Córdoba. Otro 26 por ciento de la población capitalina se abastece del lago Los Molinos. Este embalse de Calamuchita también sufre un acelerado proceso de degradación.

Un par de datos para tener en cuenta: en el perilago de Los Molinos viven en la actualidad seis mil habitantes, cuando en 2001 residían dos mil. En el San Roque, la media es de 70 mil habitantes, con picos de 400 mil en la temporada turística alta.

Pensar y hacer. La observación detenida de esta suerte de "mapa" ambiental invita a pensar, a buscar maneras de construir conciencia de modo sostenido y a definir políticas, a partir del consenso, para que se mantengan a lo largo del tiempo.

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