Detuvieron a un comisario y a un teniente por el rapto del empresario

Detuvieron a un comisario y a un teniente por el rapto del empresario
Tal como lo adelantó en exclusiva Crítica de la Argentina, el rastreo de un teléfono móvil llevó a la detención de un alto jefe de la Bonaerense, Juan Vicente Cardozo. Para Stornelli fue una medida "profiláctica". Sospechan que otros policías mantienen en cautiverio a Leonardo Bergara. Scioli prometió "castigo ejemplar".
La búsqueda del empresario Leonardo Bergara, de 37 años, secuestrado hace 15 días y por quien piden un rescate 500 mil dólares, no había dado hasta el cierre de esta edición ningún resultado positivo: Bergara no está vivo ni muerto, está secuestrado. Esa es la primera certeza, a pesar de los múltiples allanamientos ordenados por la justicia federal de Quilmes de los que participaron más de 150 efectivos policiales. La segunda de las certezas es por ahora leve pero apunta a un asunto bastante espinoso: el ministro de Seguridad de la provincia, Carlos Stornelli, dijo haber tomado una “medida profiláctica” en el caso. Aportó datos para que el juez ordenara detener a un capitán y su teniente y ayudante, ambos de la Bonaerense y adscriptos a la comisaría de Berazategui, sospechados en principio de tener participación en el secuestro; nada nuevo bajo el sol en las tradicionales prácticas “poliladron” de la policía provincial. Sin duda por eso el gobernador Daniel Scioli prometió un “castigo ejemplar”.

Sobre el capitán Juan Vicente Cardozo y el oficial Ariel Víctor Vega pesan distintas acusaciones. El capitán de la policía de Berazategui fue detenido ayer cuando se determinó fehacientemente que recibió una llamada telefónica desde un celular que, minutos después, fue utilizado para extorsionar a la familia de Leonardo Bergara. La detención del subordinado de Cardozo, según confirmaron fuentes de Asuntos Internos a Crítica de la Argentina, se debió a algo que poco tiene que ver con la lealtad y la camaradería: Cardozo acusó a su ayudante Vega de tener en su poder un teléfono celular que le habría pertenecido justo en el momento en que recibió la “sugestiva llamada”. A pesar de los detalles “sugestivos”, Stornelli apeló a la prudencia y dijo que ninguno de los implicados está condenado a nada, que la detención es preventiva y aunque prefiere no dejar librado nada al azar, los dos policías serán indagados hoy por secuestro extorsivo. Quien sí fue indagado ayer, y por narcotráfico, fue el teniente Vega quien, al ser allanado su domicilio de Ringuelet, no pudo explicar de dónde había sacado la bolsa de seis kilos de marihuana hallada en su casa.

El capitán Cardozo revistaba como jefe de Criminalística de la Jefatura Distrital, también su subalterno, el de la bolsa cargada de porros. Juntos combatieron a los narcos en dos procedimientos del 30 de octubre y del 12 de noviembre pasados. La partida se jugó con todo éxito, ya que lograron secuestrar 200 kilos de marihuana y 6 de cocaína.

Cuando fue detenido, el capitán Cardozo conducía una camioneta 4 por 4 Grand Cherokee. Bergara, cautivo en ese momento, no podía imaginar que el rescate pedido tal vez superaba todos sus activos de la firma GB Componentes, un comercio mayorista del barrio de San Cristóbal de componentes electrónicos y circuitos integrados. Asuntos Internos. Alrededor del intendente de Berazategui, el kirchnerista Juan José Mussi, juran que tan pronto como se enteraron de la detención del jefe Cardozo el intendente telefoneó al jefe Distrital Departamental de Quilmes, el comisionado Adrián Cisterna, quien le aseguró que era probable que todo este episodio se tratara de una ingrata confusión. “Es que el capitán Cardozo es una persona de la confianza de Cisterna y es quien lo puso como jefe de calle, o sea en la primera línea de la lucha contra el delito”, confía una fuente de A.I de la Bonaerense empeñada en desentrañar las “poco claras” causas que se podrían entrecruzarse en el secuestro de Bergara. Como por ejemplo la hipótesis de la clásica “mejicaneada”: negocios compartidos entre secuestradores y secuestrado, deudas impagas, ajustes de cuenta. Dineros no declarados en una presunta sociedad no santa. Todo lo cual explicaría la actitud refractaria del hermano de Bergara, Gustavo, que tabicó toda la negociación.

Asuntos Internos ya tenía en la mira a la comisaría de Berazategui. “El poder ahí se repartía de esta manera: los hombres fuertes son Cardozo y Vega, que juegan en tandem; su jefe inspector Roque Alberto Luján; y Alberto Segovia, un inspector que pasó a revistar en la comisaría de Quilmes. Todos son hombres del comisionado general Daniel Salcedo. Todos reportan a él, como el mismo Cisterna, son sus hombres de confianza en el sur del Conurbano”, asegura la fuente.

“Tal vez el secuestro de Bergara tenga efectos colaterales no deseados: los pases de los hombres de Salcedo a posiciones más expectables podrían quedar en suspenso como el de Luján, que estaba a punto de pasar a la jefatura distrital, y el de Cardozo, a de la DDI”, aventuran otras fuentes policiales. Salcedo, por su parte, no dudó en condenar el asunto: “Pusimos a disposición de la Justicia a estos sujetos y realizamos las detenciones. El ministro Stornelli dio intervención a asuntos internos. Ahora lo importante es la vida y la seguridad de la víctima”.

La vida y la seguridad de la víctima. “Las negociaciones no están cerradas”, jura una fuente de la investigación. Desde las detenciones de Cardozo y Vega los secuestradores se volvieron a comunicar con la familia anoche. La penúltima vez que se comunicaron los captores fue el lunes 5 de enero y allí mantuvieron sus pretensiones respecto del monto del rescate: ni un centavo menos que los 500 mil dólares pedidos. Según trascendió de fuentes policiales, Gustavo Bergara, que no quiere intermediarios uniformados, habría contraofrecido 115 mil dólares. “Las comunicaciones son cada vez más agresivas”, dicen cerca de la familia. “Leonardo no come desde el sábado ni un bocado –amenazan los secuestradores- y no pensamos darle las pastillas para la presión (Bergara es hipertenso). Y no jodan más: si no pagan, primero les mandamos un dedo, después les mandamos el resto en una caja”.

Comentá la nota