"Detrás de un pensamiento político hay un interés económico"

El especialista José Mario Laks habló con EL SIGLO sobre el panorama económico-financiero del país y sus perspectivas a futuro. Aprueba las políticas oficiales.
El aspecto económico a nivel nacional fue uno de los principales ejes de debate durante estos últimos días, que tuvieron como corolario un inusitado conflicto de poderes que amenaza con desgastar la trama de calidad institucional que debe primar en toda Nación.

El especialista, José Mario Laks, en una entrevista con EL SIGLO, manifestó sus consideraciones con respecto al perfil económico-financiero llevado adelante por la administración central, con la cual coincide en la mayoría de las decisiones que se ejecutaron, por lo que a continuación se brindan sus argumentaciones para sostener el esquema de gestión establecido por Argentina.

"Se percibe una fuerte presencia del estado generando demanda interna como mecanismo de impulsar la economía doméstica tendiendo a mantener y generar empleo y sostener el superávit fiscal y comercial. Este esquema, que le dio buen resultado en la anterior gestión (de Néstor Kirchner), debió haber pasado a una nueva etapa de consolidación de un modelo", recalca, para establecer su visión de la política económica en la que se sustenta el país.

"Usar las reservas no está mal"

Laks concuerda con la postura oficial sobre la atenuación, en Argentina, de los efectos de la crisis global, en conjunto con el aislamiento externo que se propició: "Por una cuestión de decisiones políticas, la crisis nos encontró menos expuestos de lo que hubiera ocurrido en los 90. Los países afectados tuvieron que recurrir a recetas que nosotros usamos en el 2002 para salir de sus propias crisis. Casual, o no, el impacto en Argentina fue mucho menos severo que en otras oportunidades. Existen capitales dando vuelta por el mundo pero no necesariamente el arribo de esos fondos son beneficiosos para un país. Políticas ya usadas en Argentina para reinsertarse en los mercados internacionales fueron pan para hoy y hambre para mañana. Lo que estoy seguro es que es necesario tener un plan estratégico hacia el futuro y, a partir de allí, ver qué tipo de inversiones necesitamos y como obtener los fondos", precisó.

En relación al canje de deuda y la creación del Fondo del Bicentenario, quien ejerce la profesión de contador, sostuvo: "Pienso que la idea del gobierno es de concluir su actual mandato cerrando definitivamente el capítulo de la deuda en default. Eso no necesariamente cambiará la imagen de la Argentina pasando al "investment grade" (calificación crediticia que implica bajo riesgo de impago) de un día para el otro. No es más ni menos que dejar en orden sus papeles. Usar las reservas del BCRA para estos casos no está mal, ya se lo hizo hace poco con la deuda del FMI y no pasó nada . Hoy las reservas son casi el doble del circulante. Hay gente que opina sobre lo "sagrado" de las reservas y opina que se disfraza el déficit fiscal. En anteriores oportunidades esas mismas personas asesoraban a los actuales bonistas que sus inversiones eran seguras. La discusión sobre la deuda externa, para ellos, era anacrónica".

Subordinación económica

Este diario le consultó sobre el grado de eficiencia del Estado a la hora de una distribución equitativa de la riqueza, a lo que Laks respondió: "Es muy difícil con las regulaciones que tiene cualquier estado ser eficiente, más aún cuando su plan de gobierno se base en el gasto público. Eso involucra el reparto equitativo de los recursos que no siempre lo que uno pretende no llega del mismo modo que fue pensado. No me imagino como estaríamos desde el 2002 si no se hubieran adoptado las medidas que se tomaron. Veamos Estados Unidos: en plena crisis del 2008, rápidamente el gobierno salió a respaldar económicamente a los bancos en vez de hacerlo con los deudores. Eso ¿es eficiencia o eficacia? Respaldar a los bancos y no a los deudores ¿es equidad?", se preguntó.

En torno a la capacidad del Gobierno nacional de subordinar a las gestiones provinciales a través de "la caja" que dispone para su financiamiento, quien fuera asesor de la Caja Popular de Ahorros, consideró: "Siempre la economía provincial está subordinada a la nacional. Tucumán viene de etapas nefastas en esta materia. Tiene problemas estructurales serios muy difíciles de modificar. El actual gobierno sigue la idea nacional y se posicionó muy bien en este sentido, sobre todo en materia obra pública aprovechando todo lo que se pudo obtener de la nación, eso marcó la gran diferencia respecto de la inoperancia de gestiones anteriores. Las desviaciones de la idea original de ´la gran caja` (ayudar económicamente para evitar que las provincias tengan sus cuentas en rojo) pueden terminar en aprietes políticos".

Escenario de conflicto electoral

"No hay a la vista números que indiquen la posibilidad de un default. El nivel de reservas, la posición del sistema financiero, la estructura de la actual deuda y los pronósticos para el mediano plazo no avizoran riesgos que puedan derivar en un estado de cesación de pagos. Sería mejor si se bajara el tono de las discusiones políticas, eso no hace bien a nadie, tampoco nadie capitaliza nada, pero, sí se genera un estado de incertidumbre que repercute en la economía. Cuando la gente está tranquila, consume, invierte, se endeuda y eso es bueno para el país, pero se vienen tiempos electorales y eso afecta", advierte Laks sobre las posibles consecuencias derivadas del nivel de conflictividad sobre el que se está inmerso en la actualidad.

Ante la consulta sobre si la instancia política supedita a la económica, o viceversa, el postulado del ex presidente del Consejo de Administración del Banco Credicop de Tucumán, fue el siguiente: "Yo soy un convencido que la política está plenamente subordinada a la economía, detrás de un pensamiento político hay un interés económico. Detrás de cada hecho político siempre hay alguien que gana mucho dinero, lamentablemente, cuando eso ocurre, lo usual es que la mayoría pierda".

Finalmente, al momento de entablar su proyección para 2010, Mario Laks puntualizó: "No veo motivo de alarma pero, insisto, se vienen tiempos electorales y eso presupone algunos tires y aflojes para posicionar o desbancar a alguien. Eso es lo único que puede alterar un escenario que se supone tranquilo. Puede haber inflación, variaciones del dólar, vuelta o no a organismos de crédito, pero nada que incida violentamente en la economía, ni aún los conflictos externos, no tenemos números que así lo indiquen, para el 2011 falta mucho".

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