Detrás de la misteriosa salida de Hay

La AFA removió al ex juez de su función como RR.PP. de los referís luego de una pesquisa que demoró dos meses; una comisión interna se encarga de investigar las sospechas de corrupción
A Cristian Faraoni lo atormentaba una conversación. No sabía cómo manejar el asunto internamente: el tema era delicado e involucraba a un ex árbitro con llegada a Jorge Romo, el director del Colegio de Arbitros, y de estrechísima relación con Julio Grondona, presidente de la AFA. Ese ex árbitro le habría pedido que favoreciera a San Lorenzo en la primera fecha del Apertura frente a Atlético Tucumán.

Faraoni consultó en su entorno. Y escuchó el consejo de un colega que lleva muchos años más que él en el referato. Después de esa charla, el referí se decidió a recurrir a los especialistas en este tipo de casos. La escucha telefónica de la conversación con Faraoni fue la prueba que terminó con el cargo de Relaciones Públicas arbitrales de Aníbal Hay, un cargo creado ad-hoc por Grondona para el ex árbitro internacional, quien también se desempeñaba como veedor de sus colegas.

En la decisión final ("que siempre la toma el presidente", según aclaró otro ex árbitro al ser consultado) tuvo que ver el rol de una comisión investigadora. Otro ex árbitro -contemporáneo de Hay- sería uno de sus habituales integrantes: Juan Carlos Crespi, máximo responsable del arbitraje en el Consejo Federal. Y en sus reuniones también suelen participar representantes de cada uno de los sindicatos de jueces: Sadra (Sindicato de Arbitros Deportivos de la República Argentina) y AAA (Asociación Argentina de Arbitros).

La comisión, que también intervino luego de la polémica final del Clausura entre Vélez y Huracán, dirigida por Gabriel Brazenas, suele reunirse en el cuarto piso del edificio de la calle Viamonte, frente a la biblioteca, y en el mismo lugar donde se resuelvenlas sanciones disciplinariaspara los futbolistas. Esta comisión también sería el órgano designado para investigar las actuaciones de ocho árbitros -cuatro de primera y otros cuatro de la B Nacional- que están bajo la lupa de la AFA.

"Cuando ocurren cosas extrañas, los estamentos del fútbol argentino hacen seguimientos. Lo importante es que se toman el tiempo necesario para tomar decisiones", reflexionó Miguel Scime, máximo responsable de la Dirección de Formación Arbitral (DFA), el organismo encargado de capacitar a los referís del futuro. "Nosotros solemos aportar elementos para estas investigaciones, pero en este caso particular, no nos consultaron nada", detalló Scime, en relación con la comisión investigadora. "Desconozco cómo son las investigaciones; el departamento es secreto", agregó.

Con respecto a la tarea de Faraoni -quien ya había sido cuestionado por Atlético Tucumán luego del encuentro frente a San Lorenzo, que terminó con un 3 a 1 a favor del Ciclón-, Scime exculpó al juez: "El árbitro cuenta con todo mi apoyo". El director de la DFA fue muy claro a la hora de evaluar las posibles consecuencias del escándalo: "El arbitraje argentino tiene sus propios anticuerpos. Se encarga de eliminar los virus que lo contaminan".

"Los árbitros y las personas que son empleados de la AFA y están en contacto con los intereses del fútbol, por lo general, tienen un discreto y austero control sobre los actos de su vida privada. Cuando se incrementa mucho el patrimonio de alguien, la AFA pregunta. Y si es posible dentro del marco de la ley, investiga". Con esas palabras, el vocero de la AFA, Ernesto Cherquis Bialo, blanqueólos mecanismos de defensa que la "casa del fútbol" emplea cada vez que recibe alguna denuncia (o intento) de soborno. La comisión investigadora funciona como una fábrica de anticuerpos. Si la enfermedad es demasiado grave, el paciente se queda sin trabajo. Como le ocurrió a Hay.

La AFA, que juzgó como "saludable" la decisión de Faraoni de hacer una denuncia interna sobre el asunto, siente que el escándalo se terminó con la remoción de Hay. Al menos, eso trató de hacer Julio Grondona anteayer a la tarde, cuando le dedicó media hora al asunto y lo zanjó con su decisión de desprenderse del ex árbitro.

El destino quiso que Faraoni no saliera sorteado para esta fecha del Clausura. Y que el árbitro -"que cuenta con todo el apoyo de la AFA y del Colegio de Arbitros", según Scime- pudiera descansar en su casa durante el fin de semana más mediático de toda su carrera.

El escándalo explotó en el momento menos oportuno: justo cuando en Europa se investigan arreglos en 200 partidos y una red de influencias que incluyó hasta la prestigiosa Liga de Campeones. En total, doce países están involucrados en una trama que se conoce como "mafia de las apuestas" y que cuestiona la transparencia del fútbol. Justo con un Mundial a la vista.

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