Detrás de los anuncios

Por Nelson Castro

La sesión del miércoles al jueves pasados de la Cámara de Diputados, en la que se votó la media sanción del proyecto de ley de moratoria y blanqueo ostentosamente llamado Régimen de Normalización Tributaria, Promoción y Protección del Empleo Registrado con Prioridad en las Pymes y Exteriorización y Repatriación de Capitales dio origen, no sólo a una polémica sobre la cantidad de votos necesarios para su aprobación, sino también a episodios de agresión verbal asimilables a los que se pueden escuchar en un estadio de fútbol en una disputa entre barrabravas.

Frases de la semana

La sesión del miércoles al jueves pasados de la Cámara de Diputados, en la que se votó la media sanción del proyecto de ley de moratoria y blanqueo ostentosamente llamado Régimen de Normalización Tributaria, Promoción y Protección del Empleo Registrado con Prioridad en las Pymes y Exteriorización y Repatriación de Capitales dio origen, no sólo a una polémica sobre la cantidad de votos necesarios para su aprobación, sino también a episodios de agresión verbal asimilables a los que se pueden escuchar en un estadio de fútbol en una disputa entre barrabravas. A continuación, dos muestras de lo que se dijo:

“Callate, la concha de tu madre”, le gritó un legislador kirchnerista de peso de la provincia de Buenos Aires a Patricia Bullrich, cuando ésta estaba haciendo uso de la palabra.

“Maricón”, le gritó un legislador que integra el bloque del Frente para la Victoria por la provincia de Santa Fe al diputado Ariel Basteiro, quien votó en contra del proyecto del oficialismo.

¡Lamentable!

En el acto de celebración por el primer año de desempeño formal de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner –pregunta: ¿hay algo para festejar de este primer año?– habló su esposo. Allí, Néstor Kirchner, quien por carácter transitivo también festejaba su primer año en calidad de ex presidente en funciones, dijo, entre muchas cosas, lo siguiente:

“La construcción de la Argentina que todos deseamos se hace con convergencia, en base a la verdad relativa de cada sector que participe y que en un momento se dio en llamar Concertación… Ya le encontraremos el nombre para las etapas que vienen.”

Curiosa y contradictoria afirmación de parte del ex presidente en funciones, para quien todo aquel que piensa distinto es golpista o destituyente.

De anuncio en anuncio

Todo en el kirchnerismo busca el impacto y la sorpresa. El plan de préstamos hipotecarios para los inquilinos que nunca se cumplió, la cancelación de la deuda con el Club de París que está en suspenso, el pago a los bonistas que quedaron fuera del canje de la deuda (los famosos holdouts) que no se sabe en qué está, entre otros asuntos, son algunos de los ejemplos que ilustran esa realidad. A éstos se agregó, el viernes pasado, el anuncio de la Presidenta de eliminar la “tristemente célebre” tablita de Machinea. Hay aquí varias cosas para analizar.

Esta es una buena medida. El fundamento que le da sustento es que el alivio impositivo que producirá la eliminación de la “tablita” –que afectaba los ingresos de sectores medios y medio-altos– traerá aparejado un mayor nivel de consumo el que, a su vez, dará origen a un círculo virtuoso por el cual se generará más trabajo y, en definitiva, mayor recaudación fiscal.

Lo que habrá que ver es si, en este contexto de incertidumbre económica, este razonamiento funciona tan matemáticamente o si, por el contrario, quienes se beneficien con esta medida deciden ahorrar ya sea en pesos o en dólares.

Al anunciar la medida la Presidenta cometió, como ya va siendo habitual, un error de concepto. Fue cuando calificó a la “tablita” como un impuesto regresivo.

Regresivo es el IVA que grava por igual a ricos y a pobres. El problema principal de la “tablita” es que fue un impuesto que tuvo un fuerte impacto recesivo. Cuando se creó produjo una fuerte disminución del consumo que fue letal para la economía del año 2000 y que la Alianza no supo cómo manejar.

Al respecto, es interesante rescatar lo dicho por Claudio Moroni, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos, en un reportaje publicado el domingo 30 de noviembre en Página /12. Al referirse a la “tablita” expresó que “es un tema que requiere un ajuste. Pero un ajuste. Eso no quiere decir abandonar el criterio de progresividad. La tablita tiene un problema de diseño, no de concepto. Son dos cosas distintas. Conceptualmente es adecuada (…) Tiene un problema es la estructura de escalones. En lugar de ser escalones, debería asemejarse a una curva, porque los escalones pegan saltos. Genera situaciones en donde alguien puede aumentar su ingreso bruto y perder ingreso neto. Lo que se debe corregir es eso. No es que quiera defender a Machinea, pero no tomaría la tablita como una mala palabra porque el criterio de progresividad que estableció es adecuado.”

Pregunta: ¿La Presidenta lo habrá consultado al momento de tomar la decisión de hacer pasar la tablita a mejor vida? ¿Seguirá Moroni pensando lo mismo?

Otro planteo interesante expuso el mismísimo José Luis Machinea en alguno de los artículos en los que salió a responder las críticas que le hizo la Presidenta. Allí, el ex ministro de Economía de la primera parte del gobierno del Dr. Fernando de la Rúa se preguntaba: si el impuesto era tan malo, ¿por qué lo sacaron recién ahora?

Esto tiene respuesta. La decisión de eliminar la tablita la tomó el Dr. Néstor Kirchner una vez que supo que iba a contar con los recursos que le ingresarán al fisco tras la nacionalización de las AFJP.

Como ocurre con este Gobierno en cada anuncio, se verifica una interna. En este caso, una vez más, el protagonismo pasa por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien ha vuelto con fuerza a los primeros planos. Como bien dijo una fuente desde las cercanías del poder: “Lo escondieron pero nunca se fue.”

La disputa con la ministra de Producción, Débora Giorgi, referida a qué tipo de plan adoptar para el financiamiento de los autos, la ganó Moreno. Fue con él con quien debieron negociar los representantes del sector para definir la implementación de la medida. A propósito de este plan, se sabe también que a Néstor Kirchner no lo dejó satisfecho. El quería que hubiera planes que les permitieran a aquellos que tiene salarios que no superan los 3.000 pesos la posibilidad de acceder a un auto 0 km. El ex presidente en funciones se encargó de hacer trascender su mal humor.

La influencia de Moreno es tal que fue él quien ideó el montaje escénico del anuncio de los diferentes tipos de canasta navideña. Escucharla a la Dra. Fernández de Kirchner hablar de los distintos “kits” de Navidad (sic) les produjo a muchos de los asistentes al acto un sentimiento de vergüenza ajena. “La Presidenta parecía una promotora de supermercado”, expresó, pidiendo estrictísima reserva de su nombre, un funcionario K que no salía de su asombro ante lo que había visto y oído en la Residencia de Olivos.

Nota al pie: En el sector turístico también se vive todo esto con una mezcla de sentimientos en los que se combinan la esperanza y la incertidumbre. “La información que tenemos es que el acuerdo se firma el martes. El problema es que, al margen del Banco de la Nación, no hay ninguna otra entidad bancaria dispuesta a financiar estos planes. Ocurre lo de siempre: hacen los anuncios y dejan la implementación para después. Esto genera muchos problemas. Se lo dijimos a Sergio Massa el jueves en Olivos. Lo que sucede es que, públicamente, no podemos salir a decir estas cosas porque tenemos la necesidad de crear la expectativa y la ilusión de que todo se está haciendo bien”, decía un integrante de la Cámara de Agencias de Turismo involucrado en la negociación de estos planes.

Durmiendo con el enemigo

Varios de los asistentes al acto que Néstor Kirchner organizó, el mismo día en que su esposa terminaba su visita a Rusia, para celebrar el primer año de gestión presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, no lo podían creer. Más allá del poco entusiasmo con el cual fueron y de lo aburrido del encuentro, la mayoría se dio cuenta de que ese acto y el posterior discurso del ex presidente en funciones acapararían el centro de la atención política desplazando, en consecuencia, el viaje de la Presidenta a Rusia a un segundo plano. De hecho, fue lo que ocurrió.

Este viaje de la jefa de Estado estuvo enmarcado por el sino de la contradicción. Era difícil explicarles a los rusos cómo, por una parte, se les quiere vender de todo y, por otra, por qué no se había cumplido con las exportaciones de carne argentina que en Rusia gusta y mucho.

El Gobierno argentino llegó a Rusia a la búsqueda de otra tabla de salvación para enfrentar el grave problema energético que tiene el país. “Después del fiasco de Venezuela, la opción es Rusia” reconocen en el Gobierno. En España miran esto con mucha inquietud visto que una de las empresas que bregan por entrar en Repsol enfrenta severas denuncias judiciales en los tribunales de Madrid.

Volviendo al encuentro del Dr. Kirchner con la dirigencia del justicialismo, dos detalles. Uno es que el ex presidente en funciones trató todo el tiempo de hacer saber que la Presidenta está más activa y con un mayor control de la gestión. El otro es que hubo gobernadores furiosos con el rencor exhibido por Néstor Kirchner hacia el campo. “¿No se da cuenta de que así nos pone a todo el sector en contra y nos dificulta la gestión y el panorama electoral?”, rezongaban con real enojo algunos de ellos a los que les costó aplaudir cuando el ex presidente en funciones terminó su discurso.

Final

Una de las obsesiones que ocupan el mucho tiempo que el Dr. Kirchner pasa en Olivos son las encuestas. Las que encarga y maneja el Gobierno le vienen dando mal. Se observa que, a pesar de las medidas tomadas desde que se reconoció la crisis, la imagen del matrimonio presidencial no repunta.

En los alrededores de Graciela Ocaña hay intranquilidad. La aparición, esta semana que pasó, de afiches callejeros con la leyenda “Forza Ocaña” produjeron inquietud en el entorno de la ministra de Salud. “Si quieren que me vaya, me van a tener que echar” se le atribuye haber dicho a la licenciada Ocaña.

Otra de las obsesiones sabidas del matrimonio presidencial son los medios. Néstor Kirchner les dedicó más de un párrafo en su discurso del miércoles pasado. En uno de ellos dijo:

“Puede ser que tenga mucho más valor ganar las elecciones el año que viene con la prensa en contra. Lo vamos a disfrutar mucho más”. Cosas parecidas dijo el ex presidente Carlos Menem cuando ganó las elecciones en 1995. ¡Cuánto menemismo!

Addendum

Sobre el cierre de esta columna terminan de conocerse los detalles de una votación de la Legislatura porteña en la cual dos legisladores del PRO votaron a nombre de otros. A más de un escándalo, éste es un delito tipificado por el Código Penal. ¿Y las promesas de la nueva política del PRO? ¡Cuánto menemismo!

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