Detienen a los dos jefes de información de ETA.

Los apresaron en Francia. Ya suman 46 los etarras arrestados desde inicios del año.
Los dos más altos responsables del aparato de información del grupo terrorista vasco ETA han sido detenidos en Francia. Del análisis del material incautado se deduce que los arrestados se dedicaban a reunir inteligencia para que la organización cometiera sus atentados. La operación culminó una paciente investigación del servicio de inteligencia de la Guardia Civil que acompañó a las fuerzas de seguridad francesa en una misión registrada en el pueblo de Charenton-le-Pont, a 20 km de París.

Los detenidos, que no opusieron resistencia ni estaban armados, son el jefe de información de ETA, Javier Arruabarrena, 37 años, y su lugarteniente Ohiana Garmendia Maris, 32. Los agentes incautaron computadoras, distintos soportes informáticos y otra documentación que está siendo analizada por los expertos en la lucha antiterrorista españoles y franceses.

Con estos detenidos son ya 46 los etarras apresados desde comienzos de año. Hace una semana que ETA asesinó a un alto policía de los servicios de inteligencia, el inspector jefe, Eduardo Puelles García. Tres días después fue detenido un comando con tres miembros "legales" (no fichados) de ETA que disponían de un poderoso arsenal con 75 kilos de explosivos y elementos para fabricar coches bomba.

Un descubrimiento importante ha sido el documento donde ETA resume las conclusiones de tres años de un "proceso asambleario" que coincide con la posición de extrema dureza de la actual conducción de la banda. Se trata de exponer su futura línea estratégica cuando la organización va a cumplir sus 50 años de actividad política y terrorista. Incluso al tradicional logotipo de una serpiente que se enrosca en un hacha, se le añade la cifra 50 para destacar la "efeméride".

Los terroristas seguirán matando. Así se puede resumir su programa de acción. La novedad es que hay un reconocimiento de que el "polo soberanista" está en conflicto entre quienes insisten en la lucha armada y los que desean abandonar la violencia, que juzgan fracasada.

Por eso, el documento afirma que ETA "ajustará la lucha armada al nivel de lucha que el pueblo requiere". En ese sentido, la organización plantea que ofrecerá "parones de seis meses para ver resultados". Se trata de períodos de tregua unilaterales que sólo se aplicarán en El País Vasco. Para los demás, los terroristas ofrecen más de lo mismo: muerte, extorsiones y violencia. Estas actividades coinciden con un aumento considerable de cartas de extorsión a empresarios navarros a quienes exigen hasta 400.000 euros del llamado "impuesto revolucionario". Los que no paguen reciben amenazas contra ellos y sus familias.

Ahora, ETA no manda sólo sus pedidos de extorsión a los interesados sino que los multiplica hasta que llegan a los miembros de su familia. El presidente de la corporación patronal navarra, José Manuel Ayesa ha puesto el ejemplo del impacto en una niña de 14 años que recibió la exigencia extorsiva de ETA con las consiguientes amenazas.

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